29 octubre 2008

Votantes de Estados Unidos todavía desconfían de la tecnología electoralista

Analistas estudian problemas con el voto por medios electrónicos

 
Pantalla de una máquina programada para votar desde el autómovil en el registro de votantes
Pantalla de una máquina programada para votar desde el autómovil en el registro de votantes

Washington — Algunas jurisdicciones estadounidenses están dejando de utilizar sistemas de votación electrónica cuando muchas otras democracias los estén adoptando, dijeron los ponentes de una mesa redonda auspiciada por el Archivo Nacional.

Aunque denunciaron este acontecimiento, los ponentes también acordaron que las técnicas para asegurar la integridad de las elecciones debe mejorar para obtener la confianza del público en los sistemas de alta tecnología.

Después de la elección presidencial del año 2000 los movimientos para actualizar los sistemas y procedimientos de votar ganaron impulso debido a que la confianza del público declinó cuando un tribunal mantuvo en duda el resultado de las elecciones durante más de un mes en espera de la resolución de un pleito sobre supuestas irregularidades electorales en Florida. Una decisión del Tribunal Supremo suspendió, en ultima instancia, el recuento que se estaba produciendo, lo que otorgó un margen de 537 votos a George W. Bush en el estado concediéndole así una muy reñida victoria en el colegio electoral por 271 votos a 267.

Las elecciones presidenciales en Estados Unidos se llevan a cabo a nivel estatal, lo que esencialmente significa que hay 51 competencias diferentes en que cada jurisdicción establece distintas reglas y utiliza una variedad de equipos. Los problemas de Florida incluían resultados equivocados en varios condados que utilizaban papeletas en las que había que perforar la opción elegida.

“De las controversias del año 2000 surgió el deseo de asegurar que los votos se emitan adecuadamente y se cuenten de forma precisa. Es absolutamente esencial para el funcionamiento de una democracia sana”, dijo Thomas Mann, investigador principal en la Institución Brookings al presentar la sesión del panel del 17 de octubre.

Paul DeGregorio, ex presidente de la Comisión de Asistencia a las Elecciones de Estados Unidos (EAC), dijo que le preocupa el desuso de los sistemas innovadores, incluso después de haber gastado “3.000 millones de dólares del contribuyente en los últimos años en votación electrónica”. La EAC, instituida en el 2002, sirve como recurso nacional para administrar elecciones federales y establece normas para los gobiernos locales y estatales.

“Argumentaría que podemos fiarnos de esta tecnología y que ello no es menos seguro que las papeletas de papel o los sistemas ópticos”, dijo DeGregorio.

Propuso votar vía Internet, indicando que sería de especial utilidad para 6 millones de estadounidenses que viven en el extranjero y que en la actualidad dependen de un sistema de correo lento y que no es de confianza. De las 993.000 papeletas enviadas en la última elección sólo se contaron 330.000, dijo. “Eso implica que solamente un 5,5 por ciento de los 6 millones pudieron participar. … Todavía estamos utilizando métodos que usábamos en la Primera Guerra Mundial”, expresó DeGregorio.

En contraste, dijo, Australia utilizó la votación en línea en 2007 para las tropas que servían en Iraq y Afganistán, lo que aumentó la participación entre los militares de un 20 por ciento a un 75 por ciento “de una forma muy segura”. Estonia, el Reino Unido, Suiza, Canadá y Holanda también están comenzando a utilizar el voto en línea y las Filipinas y Rumania lo harán en 2009, dijo.

Técnicos en Filadelfia inspeccionan alrededor de 3.500 máquinas de votar que se utilizarán en las elecciones que se aproximan.
Técnicos en Filadelfia inspeccionan alrededor de 3.500 máquinas de votar que se utilizarán en las elecciones que se aproximan.

DeGregorio citó al presidente de la comisión de elecciones de la India que recientemente le dijo: “Nos deshicimos del papel y el lápiz y 600 millones de ciudadanos de la India votaron en aparatos electrónicos… realmente no tuvimos ningún problema. No entiendo por qué su país va marcha atrás”.

Para utilizar un ejemplo con el que los estadounidenses se identifiquen mejor, declaró DeGregorio: “93 millones de personas pueden votar por teléfono en cuatro horas por su concursante favorito en el programa televisivo American Idol, y creo que la generación más joven va a exigir de los funcionarios electorales; ‘¿por qué no puedo utilizar ese tipo de tecnología para votar en las elecciones?, ¿por qué tengo que esperar en fila durante una hora para votar?’”.

LA NECESIDAD DE GANAR LA CONFIANZA DEL VOTANTE

David Beirne, director ejecutivo de la asociación comercial Consejo de Tecnología de Elecciones,  argumentó que “no hay ningún sistema de votación que pueda asegurarse al 100 por ciento, pensar que el papel es el método ideal para garantizar la integridad de la votación es una simplificación excesiva y enorme de las complejidades de la administración de elecciones”, dijo.

Beirne apoyó el uso de procedimientos de prueba y auditoría post electoral, pero destacó que tales técnicas de creación de confianza no deben violar los derechos de propiedad intelectual de aquellos que desarrollan los programas informáticos.

Más tarde dijo a America.gov que está de acuerdo en que hay una “posible amenaza” de que la votación electrónica pueda dar cabida a un fraude a mayor escala, pero, dijo, “siempre ha habido riesgos con todo tipo de sistemas de votación, si alguien en una oficina electoral local desea intervenir en una elección, no necesita piratear un sistema para hacerlo”.

En una breve entrevista, Mann citó la propia fragmentación del sistema de votación como un factor de mitigación contra el fraude extenso: “Debido a que nuestro sistema está muy descentralizado”, dijo, el fraude normalmente no tiene alcance fuera de un condado.

Patrick Merloe, director de programas electorales para el no partidista Instituto Democrático Nacional para Asuntos Internacionales dijo que el asunto principal no es elegir la tecnología sino si los sistemas establecidos son de confianza.

El problema es “la falta de confianza pública en el proceso, y la única forma de establecer esa confianza es la transparencia”, dijo.

Es esencial que ambos candidatos y el público sean parte del proceso suficientemente pronto en su elaboración como “para participar del diseño … y que después se pueda decir que es preciso”, dijo Merloe.

Roy Saltman, especialista en tecnología de votación que sirvió durante 27 anos en la Oficina Nacional de Normas, solicitó un cambio del actual “sistema de riesgos en el que particulares registran a votantes” a uno en que haya coordinación entre estados y en el que el gobierno nacional tenga un papel.

“En mi opinión, debemos tener un organismo no partidista o multipartidista en todos los estados que supervise la elección”, dijo Saltman. “En este aspecto considero que Estados Unidos esta muy a la zaga de otros países democráticos”.

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