12 noviembre 2008

Periodistas extranjeros citan el entusiasmo de los votantes y el asunto de la raza

Programa estadounidense envió a 50 periodistas a cubrir las elecciones en estados decisivos

 
Jerri Eddings y Patrick Butler del Centro Internacional de Periodistas preguntan a periodistas sobre sus impresiones de la elección.
Jerri Eddings y Patrick Butler del Centro Internacional de Periodistas preguntan a periodistas sobre sus impresiones de la elección.

Washington – Mientras los comentaristas de los informativos estadounidenses evaluaban el significado de la victoria en la elección presidencial del 4 de noviembre del senador Barack Obama, 50 periodistas invitados por el Centro de Prensa Extranjera del Departamento de Estado compartían sus impresiones y expresaban sorpresa por lo involucrados que estaban en las campañas los estadounidenses ordinarios.

El grupo de reporteros de periódicos, revistas, publicaciones en Internet y radio cubrió las elecciones para sus respectivas organizaciones desde los estados llamados decisivos en los que las campañas de John McCain y Barack Obama se centraron especialmente. El programa fue financiado por el Departamento de Estado y administrado por el Centro Internacional de Periodistas (ICFJ), una organización profesional sin fines de lucro.

El 6 de noviembre un periodista africano comentó en Washington el papel de la identidad política de la raza y el entusiasmo del votante estadounidense: “Creo que tuvimos butacas en primera fila desde donde pudimos presenciar este dramático espectáculo de raza y religión”, dijo.

LA RAZA Y LA POLÍTICA ESTADOUNIDENSE

Un periodista de Uganda que cubría la elección desde Pensilvania dijo que cuando llegó a EE.UU. ya estaba impresionado por la oratoria de Obama y su destreza política. “Pero no conocía esa exhuberancia, el entusiasmo de los estadounidenses”.

“La gente hablaba de los afroestadounidenses, la raza negra y todo eso, pero yo sé que los afroestadounidenses son sólo el 12 por ciento del voto”, dijo. Le sorprendió que los estadounidenses blancos apoyaran a Obama con tanta fuerza.

Muchos de los periodistas destacaron que el apoyo a Obama iba mucho más allá de la comunidad afroestadounidense. La identidad del presidente electo Obama como hijo de un hombre negro de Kenia y una mujer blanca de Kansas así como su segundo nombre islámico “Hussein” fueron temas de conversación entre algunos votantes estadounidenses durante la campaña y posiblemente pudieran ser divisorios para algunas comunidades.

“El entusiasmo con el que los estadounidenses blancos votaron por él, le apoyaron, recaudaron fondos, usted sabe, para mi fue un autentico choque durante esta visita”, dijo el periodista de Uganda.

La directora de ICFJ, Jerri Eddings, dijo que la raza cada vez es menos importante en la política estadounidense. “No va a desaparecer, probablemente nunca vaya a desaparecer”, dijo, “pero el hecho de que Obama fuera de hecho elegido prueba lo mucho menos importante que el asunto de la raza es ahora que antes”.

Patrick Butler, vicepresidente de programas de ICFJ, indicó que las observaciones de los periodistas sobre la importancia de la identidad religiosa podrían deberse al continuo papel que las iglesias estadounidenses tienen en influir en las actitudes de los votantes.

“La iglesias están muy involucradas en las elecciones y gran parte de la población tiene en cuenta creencias religiosas y las creencias de los candidatos”, dijo.

LA PARTICIPACIÓN POLĺTICA EN ESTADOS UNIDOS

Varios periodistas destacaron el entusiasmo que los votantes estadounidenses demostraron en las concentraciones de las campañas.

“La gente esperaba cuatro o cinco horas para escuchar el discurso de 13 minutos de un candidato”, comentó uno. “La gente se llevaba a sus hijos a las concentraciones políticas, para mí fue muy interesante”.

Un periodista nigeriano recordaba como la gente esperó dos horas para escuchar a la senadora Hillary Clinton hablar en un mítin de Obama. “En Nigeria, nadie asiste a las convenciones. Hay que transportar a la gente a los actos, hay que darles comida si es posible”, comentó.

A otros les llamó la atención la dedicación de los voluntarios de ambas campañas. “Conocí a algunos que dejaron sus hogares, sus empleos, sólo para ser voluntarios por su candidato, y también mujeres que dejaron sus hogares para cuidar a los niños de otros voluntarios [...] Esto es algo que me llamó mucho la atención”, dijo otro periodista africano.

De los 50 participantes en el programa, once eran del África subsahariana, ocho del este de Asia y el Pacífico, ocho de Europa, once de Oriente Medio y el norte de África, cinco del centro sur de Asia, y siete de América Latina y el Caribe.

Dependiendo de donde estuvieran destacados, algunos periodistas citaron el alto número de afroestadounidenses que participaron en la campaña de Obama; algunos informaron sobre un apoyo especialmente entusiasta a su campaña entre personas de raza negra que habían inmigrado recientemente a Estados Unidos de África y del Caribe.

Eddings, que habló desde el punto de vista de su propia experiencia como afroestadounidense que proviene de un vecindario políticamente activo, dijo que el activismo varió de una comunidad a otra.

“Siempre he sostenido una teoría con respecto a los inmigrantes y las personas que han estado aquí durante varias generaciones, y es que los inmigrantes vienen con un sentido de esperanza y oportunidad y la gente de raza negra en este país, especialmente en el sur … ha perdido el sentido de la oportunidad” tras las experiencias de la segregación y la discriminación.

“Sin embargo, en estas elecciones, creo que muchas de esas personas que de hecho perdieron su sentido de la esperanza y la oportunidad de hecho los han recuperado”, expresó.

Una periodista mexicana que trabajó en Florida destacó que los distintos grupos de votantes que conoció tenían diferentes prioridades y preocupaciones que informaban sus opiniones. Dijo que a los estadounidenses de origen cubano les “afectó mucho” que la campaña de McCain acusara a Obama de ser socialista.

“Me decían: ‘Bien, salimos de la isla, huyendo de Fidel Castro porque es comunista, y ahora un socialista quiere ser presidente de Estados Unidos’”, dijo.

También observó una dinámica generacional, ya que los votantes judíos de edad avanzada expresaban preocupación sobre la economía y sobre rumores de que Obama fuera musulmán. Sin embargo, “sus familiares más jóvenes ni siquiera pensaban en eso”.

Una división generacional también era evidente en la Universidad de Florida, “todos amaban a Obama […] allí no había un verdadero debate”.

Sin embargo, uno de sus colegas dijo que le había sorprendido ver que muchos jóvenes votantes estaban desinformados sobre los asuntos y que expresaban apoyo por su candidato por causas más triviales tales como la identidad racial o el deseo de tener “un presidente con el que podrían tomarse una cerveza”.

Butler dijo que desde luego algunos estadounidenses votan por candidatos por los que sienten alguna afinidad más que ponerse a investigar sus políticas, y el sistema democrático estadounidense permite que cada votante utilice su criterio personal a la hora de votar.

“Se puede votar según el criterio que se tenga sobre la apariencia de un candidato”, dijo. “Así funciona la democracia, no se puede exigir que la gente tenga conocimiento de los asuntos en juego”.

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