05 agosto 2009

El siguiente artículo es parte del número de agosto de 2009 de eJournalUSA La experiencia universitaria. Para saber más haga clic a la derecha.
Muchos veteranos de programas de estudios en el extranjero han realizado importantes logros para su prestigio propio y el de sus países.
Miles de personas de todo el mundo llevan el nombre de un senador de Arkansas junto al suyo propio. Son los Fulbright, cerca de 300.000 personas que han obtenido becas Fulbright desde que el programa fue financiado por primera vez por el Congreso de Estados Unidos en 1946 con el patrocinio del senador J. William Fulbright. Desde entonces, ha pasado a ser uno de los programas más prestigiosos y reconocidos del mundo de las becas internacionales. El programa, administrado por la Dirección de Asuntos Educativos y Culturales del Departamento de Estado, brinda a los estudiosos una oportunidad de realizar estudios e investigaciones en el extranjero. El amplio historial del fruto de los trabajos de estos eruditos ha demostrado de manera clara lo que los Fulbright ofrecen al mundo.
Muhammad Yunus llegó a los Estados Unidos, en sus propias palabras, como un “tímido conferenciante de ciencias económicas de 25 años” para seguir estudios avanzados con ayuda de una beca Fulbright. Diez años después, la abrumadora y eterna pobreza de su país, Bangladesh, le llevó a idear un nuevo concepto de préstamo, el microcrédito. Al ofrecer a los propietarios de pequeñas empresas, en su mayor parte mujeres, pequeños préstamos con tipos de interés razonables, el concepto de microcrédito permitió a los empresarios que se esforzaban por superarse que acumularan capital gradualmente y ampliaran su negocio. Yunus institucionalizó el microcrédito al fundar el Grameen Bank, y desde entonces este concepto se ha adoptado en otros muchos lugares del mundo. Yunus y el banco obtuvieron el Premio Nobel de la Paz en 2006. El Presidente Obama concedió a Yunus la Medalla Presidencial de la Libertad en julio de 2009, la más alta condecoración civil del país.
Yunus pasó siete años en un programa de intercambio en la Universidad Vanderbilt, en Tennessee. En una conferencia que pronunció en dicha universidad en 2007, se refirió a aquellos años en estos términos, “Vanderbilt me ha dado capacidad de decidir, me ha dado coraje, y me ha ayudado a desafiar cosas y, si no hubiera adquirido ese espíritu de desafío, nunca hubiera podido hacer las cosas que he hecho”.

Yunus no es el único vínculo entre las palabras Fulbright y Nobel. Osamu Shimomura, de Japón, y Jean-Marie Le Clézio, de Francia, son premios Nobel y becados Fulbright. Shimomura ganó el Nobel de química en 2008, y Le Clézio el de literatura el mismo año.
“Hubiera sido imposible hacer nada sin la beca Fulbright”, afirmó Shimomura, cuya labor de investigación en los Estados Unidos permitió aislar una proteína que es una de las principales herramientas de la ciencia biológica contemporánea. Shimomura obtuvo una beca Fulbright en 1960 para llevar a cabo investigaciones en la Universidad de Princeton.
Le Clézio enseñó en la Universidad de California en Santa Cruz gracias a una beca Fulbright en 1979.
Shimomura y Le Clézio son los alumnos Fulbright trigésimo octavo y trigésimo noveno, respectivamente, que han obtenido el Premio Nobel. Según la Dirección de Asuntos Educativos y Culturales un total de 39 ex alumnos Fulbright procedentes de 11 países han sido galardonados por el comité Nobel.
La Dirección mantiene un archivo de datos sobre sus antiguos alumnos e informa de que 18 alumnos Fulbright han sido presidentes de Estado o de Gobierno. Uno de ellos es Alejandro Toledo, Presidente del Perú de 2001 a 2006. Antes de entrar en la política, estudió ciencias económicas en la Universidad de Standford, en California, a la que regresó para pronunciar una conferencia de fin de curso en 2003.
“No existe mejor negocio que pueda hacer una persona, una comunidad o un país que invertir en la mente de nuestro pueblo”, declaró Toledo. “En Stanford, descubrí que nada se puede comparar a la inversión en una mente humana. ... Nadie os puede expropiar lo que tenéis en la mente. Ningún bandido lo puede robar. Ningún gobierno os lo puede arrebatar. Ni siquiera la guerra lo puede destruir”.
Los archivos de la Dirección de Asuntos Educativos y Culturales sobre las proezas de los alumnos Fulbright muestran también que 11 de ellos han sido elegidos al Congreso de los Estados Unidos.
Las opiniones expresadas en esta entrevista no reflejan necesariamente los puntos de vista ni las políticas del gobierno de Estados Unidos.
(Distribuido por la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos. Sitio en la Web: http://www.america.gov/esp )