05 agosto 2009
Una conversación de grupo

El siguiente artículo es parte del número de agosto de 2009 de eJournalUSA La experiencia universitaria. Para saber más haga clic a la derecha.
Unos 600.000 estudiantes internacionales se instalarán en las universidades de Estados Unidos en las próximas semanas para comenzar un nuevo período de estudios. Alrededor de otros 200.000 estudiantes estadounidenses irán en la dirección opuesta y dejarán la familiaridad de su propio país para educarse en una cultura diferente. Para estos cientos de miles de vidas no habrá dos experiencias exactamente iguales, pero cuando los estudiantes internacionales comienzan a narrar sus historias surgen temas comunes sobre lo que es encontrar un lugar en un nuevo país en una universidad extraña. La jefa de redacción del periódico electrónico eJournal USA Charlene Porter pasó un par de horas con un grupo de estos en el campus de la universidad American University (A.U.) en la ciudad de Washington.
• Akhmet Ishmukhamedov, de Kazajstán, se licenciará en Ciencias en 2009, con la especialidad de Ciencias Políticas.
• Shanika Yapa, de Sri Lanka, estudia Comunicación Pública en primer ciclo universitario.
• Gayatri Murthy, de la India, obtendrá el grado de maestría en Artes en 2009, especialidad en Comunicaciones Internacionales.
• José Henríquez, de El Salvador, obtendrá el grado de maestría en Artes en 2009, con la especialidad en Desarrollo Internacional
• Stephanie Ayeh, de Ghana, estudiante de economía y estudios internacionales.
• Gihae Song, de Corea del Sur, estudia para obtener su maestría en Gestión de Artes.
Pregunta: Akhmet es un estudiante graduado recientemente en Ciencias Políticas. ¿Por qué pensaste que Washington era el mejor lugar para venir a estudiar esta disciplina?
Akhmet: En realidad estudié con una beca del programa presidencial Bolashak de Kazajstán. Cuando presenté todos mis documentos de solicitud de la beca, el gobierno decidió la universidad y la ciudad a la que me iba a enviar. Después de tomar en cuenta mi especialización en administración pública, seleccionaron la ciudad de Washington porque es la ciudad donde las grandes instituciones de gobierno están ubicadas. Enviaron mis documentos a la universidad American University porque los administradores del programa de becas habían enviado ya antes a esta universidad a estudiantes que estaban interesados en administración pública. Más aún, fui aceptado en la muy calificada Escuela de Asuntos Públicos de la universidad American University. Cuando vine aquí descubrí que es un gran lugar para estudiar y obtener mi título de licenciado en ciencias políticas.
P: El año pasado, un año de elecciones presidenciales, fue un buen año para observar la política mientras Estados Unidos elegía al primer presidente afroestadounidense de su historia. Cuéntame tus observaciones de estos sucesos.
Akhmet: Estoy muy contento de haber estado aquí durante las elecciones. Vi que la gente estaba sumamente entusiasmada con ellas. Como resultado, hubo una alta concurrencia de votantes a las elecciones generales. Más aún, era difícil predecir quien iba a ganar las elecciones generales. Por ejemplo, la primavera pasada le pregunté a uno de mis profesores: “¿Quién cree que ganará, McCain u Obama?”. Me respondió: “Probablemente será McCain”. Después, en octubre, su respuesta fue: “Probablemente ganará Obama”. Cuando observamos las primarias, las asambleas partidarias, cómo funciona la política aquí… es muy diferente a cualquier otro país en el mundo.
P: Shanika, tú eres estudiante de comunicaciones públicas, y ciertamente se debatieron muchas cuestiones sobre la prensa durante el año electoral. ¿Cuáles fueron tus observaciones?
Shanika: Creo que hubo muchas cosas positivas y negativas. El hecho de que los debates fueran accesibles, eso fue muy útil. Una amiga mía decidió por quién iba a votar por lo que vio en los debates, lo cual me parece realmente extraño, pero fue así como lo hizo.
P: ¿Por qué crees que era extraño?
Shanika: Porque me he dado cuenta de que aquí en A.U. la gente es demócrata o republicana. Tienen convicciones muy fuertes, y son muy pocos los que no están alineados fuertemente con uno u otro partido.
P: Entonces, ¿tu amiga era diferente de otros estadounidenses que observaste?
Shanika: Sí. Sé que ella se perdió uno de los debates, y lo que realmente le ayudó fue que pudo verlo después en línea. Al mismo tiempo, me dio la impresión de que la prensa estaba prejuiciada a favor de los candidatos varones en comparación con las candidatas mujeres. Una de mis materias de estudio es sobre mujeres y género, de manera que esto es importante, y hablé bastante de ello en mis clases. Realmente no fue justo. Sentí que era parte de una mayoría que tenía dificultades con lo que estaba ocurriendo, especialmente con la manera en que la senadora [Hillary Rodham] Clinton y la gobernadora [Sarah] Palin eran tratadas por la prensa. Fueron estudiadas de una manera en que no se estudiaba a los candidatos varones.
Gayatri: Cuando vine en agosto de 2007 era la primera vez que venía aquí. Mi idea de Estados Unidos provenía de la literatura y cultura popular y de lo que me había contado mi padre. Para mí el cuadro de Estados Unidos eran Simon y Garfunkel y gente que marchaba en la explanada nacional conocida como el Mall [un popular paseo en Washington donde se realizan muchas manifestaciones]. (Risas). Eso era lo que me decía mi padre, pero mi primer semestre no se ajustó a esa imagen idealizada de Estados Unidos. Luego recuerdo el semestre de la primavera de 2008 cuando Obama vino y habló en la A.U., y ese fue el discurso en el que lo respaldó [el senador estadounidense] Ted Kennedy, y todo lo que ocurrió allí. Mis amigos me decían, “¡Tenemos que ir!”, y me acuerdo haberme levantado a las cinco de la mañana y haber estado en fila para eso.
Desde ese momento, y el resto de 2008, pude ver ese idealismo. Cualquiera fuese el lado del espectro en el que uno estuviera, la gente hablaba y se ocupaba de las cosas. Yo pude ver los Estados Unidos que imaginaba la gente, especialmente la generación de mi padre. Cuando ellos se imaginan a Estados Unidos, se imaginan las protestas de la guerra de Vietnam, la poesía de la generación Beat, y yo pude ver eso. Fue algo un poco más vivo.
P: Háblanos acerca del día del discurso a las cinco de la mañana. ¿Tus amigos te sacaron de la cama?
Gayatri: No, fue algo así como “Quiero ver esto”. Puesto que estudio comunicaciones internacionales me impresiona alguien que puede hablar bien y se comunica con gente diferente. De manera que estaba interesada pero no era algo a lo que tenía que ir obligatoriamente. [El día de las elecciones en 2008], el 4 de noviembre, estaba nerviosa. [El día de la toma de posesión], el 20 de noviembre, estaba nerviosa. En esos momentos pensé, “tengo que ir, sería estúpido perderse esto”.
P: Bastante ya de política, hablemos de sus experiencias académicas. Gayatry, tú ya estás entusiasmada. Háblanos sobre la diferencia del modo en que se imparten las clases en Estados Unidos y en la India.
Gayatri: Depende de lo que se estudie, pero en gran medida, las clases en la India son muy estructuradas. El profesor o la profesora llega con una idea fija de lo que quiere cubrir en la clase. Yo fui a un colegio universitario jesuita muy grande, en el que cada clase tenía alrededor de 300 personas. Era difícil tener una discusión en la clase, y eso lleva a una cierta indiferencia. Y nuestro sistema estaba centrado en los exámenes al final, igual que el sistema británico. Una se sienta en la clase todo el año, y un día al final del año repite todo lo que ha aprendido y ahí se termina todo. No hay ensayos, no hay presentaciones. La única excepción fue mi clase de literatura, que era más pequeña y en la que había más diálogo.
Cuando llegué aquí, la diferencia fue que nos alientan a dar nuestra opinión, a levantar la mano en la clase y a expresar su desacuerdo. A decir, “mi opinión del mundo es diferente”. Entonces todos aprendemos, y esa es la belleza del aula estadounidense.
José: Estoy de acuerdo. Yo estudié en Guatemala y era muy similar a lo que Gayatri describió. Realmente no se promovían las conversaciones y algunas veces los profesores actuaban de una manera dirigida a demostrar que ellos tenían la autoridad; discutir con ellos era arriesgado. Para mí esa es la diferencia principal. Realmente me encantó la manera en que teníamos discusiones con puntos de vista múltiples en el programa de desarrollo internacional.
P: Para ti personalmente, ¿fue difícil ajustarte al modo distinto de conducta en clase?
José: El primer semestre fue difícil. Sabía algo de inglés pero teníamos que leer cientos y cientos de páginas en inglés, y yo no tenía la velocidad de lectura para eso. Y no entendía la dinámica de expresar un punto de vista completamente contrario al de mi compañero de clase o del profesor, como decir, “lo siento, pero no estoy de acuerdo con eso”. De manera que acostumbrarse a eso fue todo un proceso.
Stephanie: Definitivamente fue difícil al principio acostumbrarse a simplemente saltar a la discusión. Algunas veces sentía que algunos simplemente entraban [en la discusión] tratando de demostrar que eran inteligentes. Ahí es donde yo tenía problemas. ¿Dónde está la línea entre respetar al profesor y expresar sus propias opiniones? Algunas veces sentía que se cruzaba la línea. Incluso ahora, en mi último año, todavía me resulta difícil interrumpir así.
Gihae: Estoy totalmente de acuerdo. Pienso que algunos de los estudiantes actuaban de manera realmente descortés hacia el profesor. Pienso que el profesor estaba aquí para actuar más como moderador que como instructor, sin actuar con mucha autoridad.
Cuando vine aquí para el primer semestre tuve que leer mucho. Tenía miedo de que mi comprensión de la lectura fuese errónea, de manera que dejé de hablar en clase. Perdí entonces algo de mi confianza. Eso hizo que otros compañeros de clase y algunos profesores pensaran que no estaba leyendo o que no tenía ideas u opiniones sobre los temas que ellos trataban. Y no es la cultura en la cual me crié. Teníamos que escuchar en el aula, no hablar. De manera que el primer semestre fue realmente difícil.
P: ¿Con el tiempo participaste más en las discusiones en clase?
Gihae: Todavía soy muy callada. Pero comencé a hablar con los profesores, diciéndoles que si me daban algún tiempo para hablar, en vez de que yo saltase a decir algo, podía responder preguntas. Les pedí eso a los profesores cada vez al comienzo de un semestre. Comprendieron las diferencias de mi cultura y cuando me daban la oportunidad estaba preparada.
P: Entender el idioma en el aula es una cosa, pero comprender a los estudiantes estadounidenses y la manera en que hablan e interactúan podría requerir más ajuste de tu parte. ¿Encontraste difícil la comunicación informal con tus compañeros?
Gayatri: Me crié con el inglés como primer idioma, de manera que eso fue una ventaja inmediata. El choque cultural no existió. Vengo de una ciudad grande, Bombay [Mumbai], de manera que viniendo de una ciudad con 20 millones de habitantes mi idea del espacio es muy diferente. No estamos acostumbrados a eso. El espacio privado no existe.
El espacio es algo muy importante [entre la gente], e incluso influye en la definición de amistad y los límites de la persona, de lo que se puede esperar o no de un amigo. Mi reacción inicial fue: “Echo de menos mi hogar. No puedo llamar a mis amigos a las dos de la mañana y pedirles algo”. Me sentía triste y comparaba y contrastaba los dos lugares diferentes. Eventualmente se llega a un punto en el que se ve a ambas culturas como son. Se comienza a ver a las sociedades desde adentro y desde afuera. Aquí, me convertí en portavoz de la India. Cuando voy a casa soy la chica que volvió de Estados Unidos y nos puede decir cómo son realmente los estadounidenses.
P: ¿Significa eso que pasaste la etapa de comparar y contrastar y que tomas las circunstancias y las diferencias culturales como son?
Gayatri: Sí. Son sistemas de existencia diferentes. De la misma manera en que las reglas de tráfico son diferentes en Estados Unidos y en la India. Ese es el sistema, esa es la manera en que evolucionó y se lo ve como es. Pero tiene una desventaja porque la persona se vuelve forastera en todas partes, como que cae entre dos mundos. Una vez en una clase de cruce de culturas aprendí este término: agente cultural. Tengo la esperanza de ser una agente entre culturas.
P: Recorramos la mesa con esa pregunta. ¿Cuál fue tu ajuste cultural más difícil?

Akhmet: Soy una persona muy abierta y me alegra hacer frente a nuevos desafíos. Antes de venir a Estados Unidos fui a Corea del Sur en un intercambio estudiantil. Pasé por un proceso de adaptación a la cultura coreana. Con esa experiencia internacional estuve preparado para algunas de las dificultades en Estados Unidos, por ejemplo la dificultad que se plantea con los diferentes estilos de comunicación. Me di cuenta de que los estudiantes estadounidenses son muy abiertos para hablar de cualquier tema. Sin embargo, no me sentía cómodo hablando con ellos de religión, porque es un tema que raramente discuto con mis compañeros en Kazajstán. Al ser abierto, al tratar de comprender el punto de vista de los estudiantes estadounidenses y al hacer muchas preguntas, me adapté fácilmente a esta clase de conversaciones.
Otra clase de ajuste cultural fue acostumbrarme a la relación entre profesor y alumno. Aquí los profesores desean la contribución y participación activa de uno en la clase todo el tiempo. Alientan a los estudiantes a participar en la discusión en clase. En Kazajstán, incluso si los profesores quisieran eso, no lo dicen explícitamente. En Estados Unidos uno tiene que expresar su opinión claramente porque de lo contrario la otra persona tendrá dificultad para entenderlo. Algunas veces, por ejemplo, yo no daba los detalles de algo porque creía que era demasiado obvio. Pensé que el amigo con quien hablaba lo entendería. Pero entonces él me preguntaba: “¿Por qué no me lo dijiste? No sabía qué era lo que pensabas”. De manera que me torné en una persona más explícita, más de lo que normalmente sería en Kazajstán.
Stephanie: Hacer amigos fue muy difícil. Solía creer que podía hacerme amiga de cualquiera, que era fácil hablar de cualquier cosa. Pero después de algún tiempo aquí me di cuenta de que algunas cosas que yo encontraba divertidas no lo eran para otras personas. Algo de lo que a veces podía hablar durante horas y horas, y la gente que conocí aquí me preguntaba “¿Qué es todo eso?”.
Llevarse bien con la gente fue fácil, pero establecer un vínculo con la gente y sentir, digamos, “me ves, sabes lo que quiero decir”, eso fue muy difícil. Cuando una se siente de esa manera es muy fácil hacerse simplemente amiga de los africanos porque ellos entienden de lo que una está hablando. Así que es más fácil hacer amigos con personas de otra cultura que con los estadounidenses.
Shanika: Trataba de pensar en algo que me impresionara, que realmente me impresionara, pero no se me ocurrió nada. Me sorprendió realmente lo similares que eran nuestros pensamientos y opiniones, y lo cómoda que me sentía con los estudiantes estadounidenses. No es que hubiese esperado sentirme incómoda con ellos, pero no esperaba un grado de comodidad en el que pudiese ir caminando con un amigo y los dos comenzáramos a reírnos al mismo tiempo por algo divertido que vimos en la calle.
Me siento muy afortunada por haberme encontrado con un grupo de personas que tienen opiniones y una visión mundial muy similares a las mías. Hay un amigo que hice en mi primer año. Me sorprendió realmente que habiendo crecido en partes tan diferentes del planeta tengamos opiniones tan similares que a veces es escalofriante. Y tengo más de un amigo con el que se ha creado un vínculo así.
Gihae: Corea del Sur está muy occidentalizada, de manera que no tuve ningún “choque”. Mi dificultad es el idioma. Cuando hablo informalmente con una persona no quiero que sientan que soy diferente, que soy extranjera. Me gusta cuando oyen mis opiniones y quiero oír sus opiniones. De manera que cuando no entiendo algo de lo que dicen, simplemente sonrío. No quiero molestarlos con preguntas sobre el idioma. Traté de comunicarme con una amiga estadounidense mediante mensajes de texto por teléfono y no pude entender nada. Me estoy esforzando por adaptarme a esa parte de la cultura.
José: Encuentro que la manera en que la gente es amistosa aquí no es a lo que estoy acostumbrado en América Latina. Eso es importante cuando uno comienza a establecer relaciones con otras personas. Uno va unos cuantos grados de latitud norte y en general la gente no es tan amistosa como en el sur. No es algo que me guste realmente.
La otra cosa que me molesta, y posiblemente se esté volviendo una tendencia mundial, es que a uno lo invitan a venir aquí a gastar, a consumir. Algunas veces se me hace difícil observar esto. Recuerdo que la primera vez que fui a una tienda por departamentos con una sección para mascotas no podía creer toda la mercadería que tenían. (Risas).
P: ¿Así que tenían suéteres de distintos estilos para perros, y correas de seis colores, y sombreros para perros…?
José: Sí, sí, no lo podía creer. Pero eso se está volviendo una tendencia mundial.
Shanika: Creo que llevaba alrededor de una semana aquí cuando alguien me llevó a hacer compras a un supermercado. Quería comprar cereal. Llegué al pasillo de los cereales y me quedé mirando, había más clases de cereales que las que podía ver. Siempre compraba la misma clase de cereal, nunca probaba nada diferente. Simplemente había demasiadas opciones.
José: Y además está Starbucks. ¿Cuán complicado puede ser conseguir un café? Elegir entre cuatro niveles de cafeína, 24 variedades, ocho tipos de azúcar. Pero la cuestión es que Starbucks está en todas partes, no sólo aquí. Cuando estaba en El Salvador fui a un centro comercial que ofrecía lo mismo. Se ha convertido en uno de esos “lugares globales”, lugares que son iguales en cualquier país al que uno va. No sé si se puede llamar a ese consumismo un choque cultural, ¿o es simplemente algo que tenemos que enfrentar como ciudadanos globales?
P: La gente en Estados Unidos ha estado cuestionando cómo se ha desarrollado el consumismo extremo aquí en los últimos meses mientras la economía ha declinado tan agudamente. Mucha gente está reevaluando sus gastos y adquisición de posesiones. ¿Cuál es su percepción de cómo se ha desarrollado ese auto examen en 2009?
José: Eso depende de cuánta capacidad adquisitiva tenga la persona en Estados Unidos. Yo vivo en el vecindario Petworth en la ciudad de Washington, que es un vecindario de gente con ingresos bajos y medianos. La gente allí no ha estado gastando mucho porque no tiene mucho. Este declive les hace pensar dos veces, pero no he visto muchos cambios. Lo que sí he visto, en las noticias, es cómo la gente sigue gastando y ha sido interesante observarlo. He tomado un préstamo muy grande de manera que tengo que mantener mis gastos bajos.
P: Formulo la pregunta en el contexto del consumismo estadounidense, pero ha sido un declive mundial que nos ha hecho ver la naturaleza interrelacionada de los mercados en la actualidad. ¿Les hace sentirse más conscientes de su estatus como ciudadanos globales?
Akhmet: Sí. Los estudiantes internacionales tenemos que comprender cómo los sucesos económicos afectan a las diversas regiones del mundo y a nuestra carrera futura. Hay que comprender la arena internacional. Este declive global es una lección para todos sobre cómo unir al mundo y encontrar soluciones que ayuden a prevenir hechos similares en el futuro.
Stephanie: Definitivamente te hace pensar. Si compro un libro o un par de zapatos, te hace pensar no sólo como una persona que desea algo sino también en cómo se está contribuyendo al PIB [producto interno bruto] de Estados Unidos. Si contribuimos al PIB de Estados Unidos quizá Estados Unidos importe más de África. Reconocemos que si algo anda mal en un país definitivamente tendrá un efecto con repercusiones. Comienzo a preguntarme cómo mis acciones van a afectar a alguien allá en mi país. Me hace comenzar a preguntarme dónde voy a comprar algo y qué voy a comprar.
Y en Estados Unidos la gente está pensando: “¿Realmente necesito todo esto?” ¿Es necesario gastar más de lo que uno tiene? Veo personas que tienen 20 pares de pantalones vaqueros. Me pregunto, “¿para qué necesitan 20 pares de pantalones?”. Cuando una viene de otro país y ve que la gente tiene tanto en Estados Unidos, se pregunta por qué es necesario eso. Y después de estar aquí un tiempo una empieza a pensar, “probablemente necesito más pantalones”. (Risas).
De manera que como dice Gayatri, una es de fuera y piensa que hay cosas que hace falta cambiar. Este ha sido un despertar duro para todos, simplemente hace que la gente piense un poco más antes de gastar.
P: Se ha usado el término “agente cultural”. ¿Cómo se ven ustedes en ese papel?
Gihae: Pienso que últimamente volveré a Corea del Sur. Cuando regrese, me propongo enseñar en la universidad y definitivamente creo que enseñaré de la manera en que me enseñaron en Estados Unidos, en vez de enseñar de la manera coreana. Sueño con ser una profesora como son los profesores aquí, facilitando los debates en vez de enseñar todo lo que yo sé. De esa manera, no sólo seré una persona que consigue un título aquí y vuelve a enseñar, sino que seré la persona vinculadora que también enseña cultura en Corea.
Shanika: No tengo idea todavía de lo que haré. Estoy de acuerdo con Gayatri en que después que una persona ha estado aquí durante un tiempo, una parte de la persona está en casa aquí y la otra parte está en casa en el lugar donde creció. Pero ningún lugar es completamente el hogar.
Gayatri: Es esquizofrénico. A veces una ya no sabe quién es. Para mí, cuando estoy aquí, la gente piensa obviamente que mi acento es indio, y lo es. Pero cuando regreso a Bombay [Mumbai], mis amigos dicen que mi acento se ha americanizado. Es una sensación rarísima. Una ya no sabe quién es. Aquí, una es muy obviamente una estudiante internacional. Cuando una regresa, ¿cómo puede no haber cambiado? Es un papel con el que no me siento cómoda, pero al que me voy a tener que acostumbrar.
Shanika: Si miro hacia los dos últimos años y medio, siento que mi experiencia me afectará como persona, pero no creo que vaya a afectar a Sri Lanka. No voy a hacer las cosas que Gihae quiere hacer, influir en otros a través de mi experiencia.
Gayatri: Quiero decir algo más. No creo que esta sea siempre una experiencia deprimente.
P: ¿Quieres decir, esquizofrénica de una manera buena? (Risas)
Gayatri: ¡Sí, de una manera buena! En Bombay [Mumbai] yo era simplemente una chica más, nada especial, pero ahora disfruto siendo esa voz de afuera, algunas veces me entusiasma. Algunas veces lo detesto. Por momentos es excitante.
Stephanie: Es como si una estuviera casi obligada a ser embajadora de su país. Es una locura. Cuando estás en tu país no te importa realmente. Difícilmente piensas en que eres ghanesa, pero cuando te encuentras aquí sientes que desarrollas un extraño sentimiento nacionalista. Para mí, la ausencia hace que mi corazón lo sienta con más cariño.
José: Creo que vine aquí precisamente para comprenderme como un vínculo, como un agente cultural. He trabajado con proyectos de desarrollo en América Central, y los fondos para esos proyectos vinieron de la Unión Europea, de Asia y de Estados Unidos. Es importante hacer esa conexión, que el desarrollo no es sólo acerca de dinero o política. ¿Cómo puedo ayudar a la agente afectada por estos proyectos a comprender la perspectiva de los donantes? Hay una gran brecha entre esas dos partes que hace falta cerrar. Para mí, eso es crucial si queremos lograr las metas del Desarrollo del Milenio, por ejemplo.
P: Última pregunta. ¿Qué consejo le darían a una persona joven que está planeando ser estudiante internacional?
Gihae: Mi consejo es que realmente tienen que aprender el idioma antes de venir, especialmente para quienes vienen de países donde no comparten cosas comunes con el inglés. En Corea tenemos un alfabeto completamente diferente, y para hablar inglés con fluidez hay que estudiar fuerte en casa o haber pasado tiempo aquí cuando una era joven.
Shanika: Yo diría que hay que venir sin expectativas. Una tiene que tener una idea de lo que va a pasar, pero creo que demasiada gente llega pensando: “Va a ser igual que en esa película o en ese programa de televisión”. Cuando llegan aquí todo es diferente y se sienten desilusionados. No piensen en cómo va a ser, simplemente dejen que ocurra.
Stephanie: Yo diría que hay que estar preparados para sentirse confundidos. Una se siente confundida acerca de lo que quiere hacer, de quién es, de si es inteligente, de si no lo es, especialmente si llega como estudiante de los primeros años de universidad. Una ha pasado toda la infancia en un país y se hace adulta en otro país. Simplemente hay que saber que la manera en que una piensa va a cambiar. Va a ser difícil equilibrar quienes somos en contraste con nuestra nacionalidad, en contraste con nuestro lugar en Estados Unidos, pero no hay que tenerle miedo a esa confusión, porque de alguna manera es algo bueno. Al final, una llega a ser un ser humano maravilloso y aprende muchas cosas.
Akhmet: Mi consejo es tener amplitud de pensamiento y estar abierto a cualquier desafío. Deberían saber que aquí las cosas son diferentes. No que sean mejores o peores, sino simplemente que son diferentes a su país. También les recomiendo que tengan un buen sentido del humor. Cualquier dificultad que se presente, tómenla con sentido del humor. Aprendan a sonreír ante sus errores, a sonreír acerca de los errores de los otros. Creo que ayuda a ajustarse.
También, hay muchos estudiantes internacionales que no aprovechan todos los recursos que brinda la universidad, como hablar con los bibliotecarios si uno tiene problemas para hacer una investigación [e] incorporarse a clubes en los que pueden practicar más su inglés, conocer nuevos amigos y mejorar su habilidad para comunicarse. Y tienen que saber que no están solos, que hay muchos estudiantes internacionales con los que pueden hablar. Y que simplemente sean felices y disfruten de la vida de estudiante en Estados Unidos.
José: Estén preparados para aprender, sientan entusiasmo por aprender, porque hay muchas oportunidades para aprender. Akhmet aclaró un buen punto en que esta universidad, cualquier universidad, tiene muchos recursos. Pero no es sólo en la universidad; hay tantas muchas otras experiencias de las que pueden aprender. También tienen que estar preparados para enseñar. Hay un mito sobre la superioridad de algunas culturas, y es importante reafirmar su identidad cultural y ofrecer su riqueza a otros. De manera que tengan entusiasmo por aprender, pero también sean generosos para enseñar.
Gayatri: Creo que lo que me ayudó es que mantuve mi ingenuidad. Fui ingenua al subir al avión pensando que sería un ajuste rápido, y no lo fue. Luego fui ingenua al pensar que lo sabía todo, y no lo sabía. Pero creo que me ayudó tener esta curiosidad soñadora. Estoy de acuerdo con todas las cosas que dijeron los otros. Van a ser unos altibajos enormes, y van a seguir aprendiendo y desaprendiendo y se van a sentir confundidos. En el momento en que ustedes creen que todo está bien y que se han ajustado, ocurrirá alguna tontería que los desconcertará. En el momento en que se resignan a la idea de que siempre serán extraños, un amigo les ofrecerá una mano, y todo funcionará.
Los editores agradecen a la Oficina de Servicios de Becas y Estudiantes Internacionales de la universidad American University su asistencia para concertar y celebrar esta reunión.
Las opiniones expresadas en esta discusión no reflejan necesariamente los puntos de vista ni las políticas del gobierno de Estados Unidos.
(Distribuido por la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos. Sitio en la Web: http://www.america.gov/esp )