18 agosto 2009
Deporte fomenta el valor, la perseverancia y ética de trabajo
Washington — Un monopatín, que simboliza la juvenil e intrépida exposición al riesgo, puede parecer un vehículo poco práctico para convertirse en un adulto responsable. Pero dado que esta actividad fomenta la autodisciplina y la perseverancia, el deporte del monopatín es uno de los más populares en las reservaciones indígenas en Estados Unidos, una experiencia transformadora para muchos atletas indígenas, de acuerdo con una nueva exposición que se presenta en el Museo Nacional del Indígena Americano (NMAI) de la Institución Smithsoniana.
Súbete a la rampa: cultura del monopatín entre los indígenas de América del Norte (que se presenta actualmente y hasta el 13 de septiembre de 2009), explora la vitalidad y creatividad de la cultura del monopatín entre los indígenas de Estados Unidos, al igual que describe la evolución de este deporte y destaca los logros de deportistas afiliados a una tribu. En una entrevista reciente con America.gov, Betsy Gordon, encargada de la exposición en el NMAI explicó que el deporte del monopatín asevera la importancia “del valor, la fortaleza y la perseverancia”, lo que facilita “la transmisión de valores entre los indígenas en un entorno moderno”. Este deporte también ha producido su propio género de música popular, arte y diseño gráfico, fotografía y cinematografía e iniciativa empresarial, que gira alrededor del competitivo circuito de monopatín, frecuentado por jóvenes atletas provenientes de dentro y fuera de las reservaciones.
El deporte del monopatín tiene orígenes indígenas como un resultado del surf, un deporte inventado por indígenas hawaianos. El paso del surf desde Hawái hacia el continente de Estados Unidos, a finales de la década de 1950 y principios de la década de 1960, con películas como Gidget (1959) y Verano sin fin (Endless Summer, 1966) y grupos musicales como los Beach Boys (Surfin’ Safari, 1962), cimentaron al surf como el pasatiempo preferido los adolescentes de California.
Súbete a la rampa muestra a los visitantes que el monopatín moderno debe su existencia a personas innovadoras que miniaturizaron la tabla de surf y le añadieron ruedas. La exposición plantea que “la imposicióndel surf en la cultura de los adolescentes estadounidenses brindó una puerta perfecta para el deporte del monopatín”, una actividad que permitió a adolescentes sin acceso al mar tener una experiencia similar sobre una tabla angosta de madera o de fibra de vidrio, aun si vivían a miles de kilómetros de la playa más cercana.
Gordon descubrió el predominio del deporte en comunidades indígenas en Estados Unidos cuando trabajaba para otro proyecto del NMAI, lo que le dio la oportunidad de conocer al productor de películas Dustinn Craig, que es de origen apache/navajo de la Montaña Blanca. Craig, que filmó videos de sí mismo y de sus amigos con el monopatín durante sus años de adolescencia, alentó el interés de Gordon en el deporte que, poco después, participó en competencias tribales de monopatín y conoció a otros jóvenes practicantes de este deporte. Estos atletas, dijo Gordon, aportan “una pasión y trabajo ético increíbles” a su deporte. “Sufres muchas caídas, pero te levantas una y otra vez y perseveras”, comentó.
Los jóvenes practican con el monopatín “porque es divertido y desafiante”, indicó Gordon. “No estoy segura de que a la mayoría de estos jóvenes les preocupe” el origen de este deporte, pero algunos atletas adultos, incluyendo a Craig, que fundó la compañía de monopatines 4-Wheel Warpony, considera que la práctica del monopatín puede ser un medio para ayudar a que los niños estadounidenses de origen indígena se conecten con su herencia tribal. La compañía de Craig patrocina un equipo, también llamado 4-Wheel Warpony, conformado por jóvenes atletas que afirman su identidad al vestir un atuendo apache de exploración, tradicional del siglo XIX. Al volar por el aire en monopatines que tienen diseños pintados con spray de temas tribales, los integrantes del equipo 4-Wheel Warpony “practican el deporte con orgullo indígena en sus pies”, afirma la exposición del NMAI.
Súbete a la rampa muestra también a otros atletas del deporte del monopatín que se han convertido en empresarios y que buscan una misión similar. Todd Harder, de ascendencia creek, es el fundador de Native Skates, una compañía de monopatines que ilustra la parte inferior del monopatín con palabras en idiomas tribales. Se ha citado a Harder decir: “si puedo aportar un poco de conocimiento, enseñar a los niños una o dos palabras en su idioma nativo, entonces he cumplido con mi misión”. Jim Murphy, de ascendencia lenni lenape, también fundó una compañía llamada Wounded Knee Skateboards; juntos, él y Harder formaron Nibwaakaawin (Sabiduría), que es la primera organización indígena-estadounidense sin fines de lucro dedicada a “fomentar la creatividad, animar a tener valor, permitir la identidad y el orgullo cultural, y promover la actividad física sin violencia y saludable por medio de la práctica del monopatín”.
Los visitantes al museo se enteran sobre muchos atletas jóvenes. Bryant Chapo, de origen navajo y de 20 años de edad, y los hermanos Lerma, Augustin de diez años y Armondo de siete que pertenecen a la comunidad Agua Caliente de los indígenas cahuilla, se encuentran entre los mejores competidores en sus respectivas divisiones por edades. Chapo, un atleta semiprofesional del monopatín, cuenta actualmente con siete patrocinadores corporativos; compite a nivel nacional y en eventos indígena-estadounidenses de monopatín. Agustín Lerma, que aspira a competir en los X Games, asiste a la escuela Kids That Rip Skateboard School (Escuela de Monopatín Niños en velocidad extrema) en Meza, Arizona, que es “la única escuela en Estados Unidos que combina programas académicos tradicionales con entrenamiento en el deporte del monopatín”, revela la exposición.
Las niñas practican el monopatín también, expresó Gordon, “pero no hay muchas” en este deporte. “Cuando el deporte del monopatín se volvió muy físico y más peligroso, entonces las niñas se retiraron. Pero hay niñas indígenas jóvenes en Albuquerque (Nuevo México) que practican el deporte, y espero traerlas” al museo en algún momento.
Si bien la mayoría de los jóvenes en las tribus nunca llegará a ser un atleta profesional, su participación en la cultura indígena-estadounidense de monopatín los expone a una diversidad de actividades que puede resultar en habilidades comercializables. El deporte del monopatín “enseña virtudes con raíces en el pasado, pero que están a la vanguardia”, explicó Gordon. “Y abre una puerta hacia las artes, el cine y la iniciativa empresarial”, lo que puede mantener a los jóvenes indígenas estadounidenses y a sus comunidades. Las tribus tienden a apoyar bastante las ambiciones de los jóvenes que practican este deporte, agregó Gordon. “Algunas comunidades construyen parques de patinaje para sus niños”.
Súbete a la rampa, que se inauguró el 12 de junio, incluye 28 objetos y 45 imágenes, entre las que se encuentran raras fotografías de archivo, monopatines fabricados por compañías indígenas-estadounidenses y artistas contemporáneos y documentales de atletas indígenas estadounidenses en acción practicando este deporte.
Para más información, en inglés, visite el sitio web del Museo Nacional del Indígena Americano.
(El Servicio Noticioso desde Washington es un producto de la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos. Sitio en la Web: http://www.america.gov/esp )