01 mayo 2009

Revisar los reglamentos: La teoría del equilibrio del mercado es falsa

 
Un corredor de divisas en el Korea Exchange Bank en Seúl, Corea del Sur, 9 de abril de 2009
Un corredor de divisas en el Korea Exchange Bank en Seúl, Corea del Sur, 9 de abril de 2009

George Soros

Este artículo pertenece al periódico electrónico de mayo de 2009 El sistema financiero mundial. Para consultar los demás artículos de esta publicación haga clic a la derecha.

Si bien la reglamentación internacional tiene que reforzarse para que sobreviva el régimen financiero mundial, también hay que tener cuidado de no excederse. Los mercados son imperfectos, pero las regulaciones lo son aún más.

George Soros es presidente del Fondo de Gestión Soros (Soros Fund Management) y fundador del Instituto Open Society. Es autor de nueve libros, entre ellos, The New Paradigm for Financial Markets: The Crisis of 2008 and What It Means (El nuevo paradigma de los mercados financieros: La crisis de 2008 y su significado) recientemente publicado.

Este artículo se publicó originalmente en el periódico libanés The Daily Star y está reimpreso con permiso de Project Syndicate.

Estamos sumidos en la peor crisis financiera desde la década de 1930. Lo más notable de esta crisis es que no se debe a ninguna conmoción externa como un incremento del petróleo por la Organización de Países Exportadores de Petróleo. Sobrevino como resultado del sistema financiero mismo. Este hecho, la existencia de un defecto intrínseco del sistema, contradice la teoría generalmente aceptada de que los mercados financieros tienden al equilibrio y de que las desviaciones ocurren al azar o a causa de algún brusco acontecimiento externo al que los mercados tienen dificultad en ajustarse. El actual criterio respecto a la reglamentación de los mercados se ha basado en esta teoría, pero la gravedad y la amplitud de la crisis demuestran sin lugar a dudas que algo en ella es fundamentalmente falso.

Yo he formulado una teoría distinta que sostiene que los mercados financieros no reflejan con precisión las condiciones subyacentes. Presentan un cuadro que siempre adolece de parcialidad o está desvirtuado de algún modo. Lo que es más importante, las opiniones distorsionadas de los participantes en los mercados y expresadas en los precios de mercado pueden, en algunas circunstancias, afectar los llamados fundamentos que supuestamente reflejan los precios de mercado.

Denomino a esta conexión circular de doble vía entre los precios de mercado y la realidad subyacente “reflexividad”. Sostengo que los mercados financieros son siempre reflexivos y en ocasiones pueden alejarse considerablemente del así llamado equilibrio. Es decir, que los mercados financieros tienden a producir burbujas.

Las raíces de la crisis

La crisis actual se gestó en el mercado de las hipotecas de alto riesgo. El estallido de la burbuja de la vivienda en EE.UU. fue el detonador que hizo explotar una súper burbuja mucho más grande que había empezado a formarse en los años ochenta, cuando el fundamentalismo del mercado era la ideología dominante. Esta ideología condujo a la desregulación, la globalización y las innovaciones financieras, en el falso supuesto de que los mercados tienden al equilibrio.

El castillo de naipes ahora se ha derrumbado. Con la quiebra de Lehman Brothers en septiembre de 2008, lo inconcebible sucedió. El régimen financiero sufrió un paro cardíaco. Inmediatamente se le aplicó la respiración artificial: Las autoridades del mundo desarrollado garantizaron que no se permitiría la quiebra de ninguna otra institución importante.

Pero los países de la periferia del régimen financiero no podían ofrecer garantías igualmente fiables. Esta inseguridad precipitó la fuga de capitales de los países de Europa del Este, Asia y América Latina. Todas las divisas cayeron frente al dólar y al yen. Los precios de los productos básicos se desplomaron, y los tipos de interés en los mercados emergentes se dispararon.

La carrera para salvar al régimen financiero internacional todavía sigue su curso. Incluso si tiene éxito, consumidores, inversionistas y empresas están viviendo una experiencia traumática cuyo efecto total no se ha sentido todavía. Una profunda recesión es inevitable, y la posibilidad de una depresión no se puede descartar.

Cómo compensar los desajustes del mercado

Entonces, ¿qué es lo que hay que hacer?

Dado que los mercados financieros tienden a crear burbujas de activos, los reguladores tienen que aceptar la responsabilidad de impedir que éstas crezcan demasiado. Hasta ahora, las autoridades financieras han rechazado explícitamente esta responsabilidad.

Por supuesto, es imposible impedir la formación de burbujas, pero debería ser posible mantenerlas dentro de límites tolerables. Esto no se puede hacer sencillamente controlando la oferta de dinero. Los reguladores también deben tomar en consideración las condiciones crediticias, ya que el dinero y el crédito no se mueven al unísono. Los mercados tienen sus talantes e inclinaciones que es preciso compensar. Para controlar el crédito, a diferencia del dinero, se deben emplear distintas herramientas, o lo que es más exacto, reactivarlas, ya que se utilizaron en las décadas de 1950 y 1960. Me refiero a los requisitos de márgenes variables y de capital mínimo que deben cumplir los bancos.

La refinada ingeniería financiera de hoy puede hacer el cálculo de estos requisitos extremadamente difícil, si no imposible. Por consiguiente, los nuevos productos financieros deben registrarse ante las autoridades financieras, y ser aprobados por ellas, antes de su venta.

Compensar el talante del mercado requiere un juicio claro, y dado que los reguladores son humanos, seguramente van a equivocarse. No obstante, tienen la ventaja de extraer información del mercado, lo que les debería permitir corregir sus errores. Si la imposición de requisitos estrictos con respecto a los márgenes y el capital mínimo no hace que disminuya el volumen de una burbuja, los reguladores pueden ser aún más rigurosos. Pero este procedimiento no es infalible, porque los mercados también pueden equivocarse. La búsqueda de un equilibrio óptimo es un proceso interminable de tanteo.

Este juego del ratón y el gato entre reguladores y participantes en el mercado ya ha comenzado, pero su verdadera índole todavía no se ha reconocido. Alan Greenspan, ex presidente de la Reserva Federal de EE.UU., era un maestro de la manipulación con sus declaraciones sibilinas, pero en vez de reconocer lo que estaba haciendo, pretendía no ser más que un observador pasivo. Este es el motivo por el que las burbujas de activos financieros pudieron alcanzar ese enorme tamaño durante su presidencia.

El FMI: Una nueva misión

Habida cuenta de que los mercados financieros son mundiales, la reglamentación también tiene que ser de alcance internacional. En la situación actual, el Fondo Monetario Internacional (FMI) tiene una nueva misión: proteger a los países de la periferia de los efectos de las tempestades que se originan en el centro, es decir, en Estados Unidos.

El consumidor estadounidense ya no puede ser el motor de la economía mundial. Para evitar una depresión mundial, otros países deben también estimular su economía nacional. Sin embargo, los países de la periferia, sin gran superávit de exportaciones, no están en situación de aplicar políticas anticíclicas. Es de incumbencia del FMI hallar los medios de financiar déficit fiscales anticíclicos. Esto se podría hacer en parte utilizando los fondos soberanos de inversión y en parte emitiendo derechos especiales de giro, de manera que los países ricos que pueden financiar sus propios déficit fiscales puedan ayudar a los países pobres que no pueden financiar los suyos.

Si bien la reglamentación internacional debe reforzarse para que sobreviva el régimen financiero mundial, también hay que tener cuidado de no excederse. Los mercados son imperfectos, pero las reglamentaciones lo son aun más. Los reguladores no sólo son humanos, son también burócratas y están sujetos a influencias políticas. La reglamentación no debe sobrepasar los límites estrictamente necesarios para mantener la estabilidad.

El Daily Star publica estos comentarios en colaboración con Project Syndicate copyright © 2008, The Daily Star. Todos los derechos reservados.

http://www.dailystar.com

Las opiniones expresadas en el presente artículo no reflejan necesariamente el punto de vista ni la política del gobierno de los EE.UU.

Marcar página con:    ¿Qué es esto?