01 mayo 2009

Acerca de este número

 
El presidente Obama en una sala de juntas con funcionarios de su gabinete y reporteros
En una reunión en la Casa Blanca con sus asesores económicos, el presidente Barack Obama habla con la prensa el 10 de abril de 2009.

Este artículo pertenece al periódico electrónico de mayo de 2009 El sistema financiero mundial. Para consultar los demás artículos de esta publicación haga clic a la derecha.

En retrospectiva, la burbuja del mercado inmobiliario en Estados Unidos, la primera indicación de lo que se convertiría en una crisis financiera mundial en el otoño de 2008 debería haber sido evidente. Los precios de la vivienda habían aumentado por encima de los salarios de muchos estadounidenses comunes y corrientes, pero existía la disponibilidad de nuevos productos hipotecarios de mayor riesgo estimulados por la fiebre de convertirse en dueños de vivienda propia. Lo que es más, la inflación de los valores de la propiedad inmobiliaria hizo que muchos propietarios de sus viviendas se sintieran ricos. Históricamente, los precios de la vivienda en Estados Unidos siempre habían subido, por tanto, ¿qué es lo que ocurrió?

¿Y cómo el fracaso de un sector de la economía de Estados Unidos contribuyó a que se desencadenara lo que muchos han considerado la mayor crisis económica mundial desde la gran depresión de la década de 1930? En este número del periódico electrónico eJournal USA pedimos a seis expertos financieros que ofrecieran sus opiniones sobre la forma en que se produjo la crisis y algunas de las reacciones del mundo ante este problema compartido.

El científico político Mark Blyth comenzó con una lista de seis acontecimientos que tuvieron un papel en causar la crisis. John Judis, editor principal de la publicación New Republic, aclara los hechos internacionales al examinar los acuerdos desde la conferencia de Bretton Woods en 1944 hasta las negociaciones actuales entre países.

Charles Geisst, historiador financiero, escribe que una mejor computación, el comercio alrededor del mundo 24 horas al día y siete días a la semana y la facilidad de las transacciones comerciales contribuyeron al problema. “Los clientes podían obtener la ejecución de sus intercambios de acciones a velocidades inimaginables en la década de 1990. El volumen y el apetito por las transacciones parecían no tener fin”. Una vez que los valores de los activos empezaron a hundirse, las crisis bancaria y de las aseguradoras ocurrieron en meses.

El famoso inversor George Soros mantiene que es necesario tener una reglamentación que limite el crecimiento de las burbujas de activos, pero Soros advierte también contra la posibilidad de llegar demasiado lejos: “Las reglamentaciones deben estar reducidas al mínimo necesario para mantener la estabilidad”. El profesor de derecho Joel Trachtman favorece una mayor reglamentación así como la mejora de la gobernabilidad de las corporaciones. Para concluir, el profesor de economía Richard Vedder describe la historia de varios acuerdos y organizaciones internacionales y su papel hoy día.

No faltan expertos en el mundo que tengan opiniones sobre las causas de la actual crisis y recetas para salir de ella, y es cierto que diferentes grupos de expertos pudieran ofrecer diferentes puntos de vista de los que aquí se presentan. Lo que sorprende, quizá, es la frecuencia con la que ciertas ideas comunes emergen en estos artículos, a saber: que la naturaleza de los mercados es cíclica, que las relaciones comerciales mundiales son interdependientes y que una reglamentación módica del mercado es algo deseable.

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