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19 mayo 2009

Crisis podría ayudar en convergencia de regulaciones financieras de EE.UU. y Europa

Pero alcance de diferencias y experiencias pasadas plantean interrogantes

 
Las desavenencias entre EE.UU. y la UE con respecto a los alimentos transgénicos ha provocado tensiones.
Las desavenencias entre EE.UU. y la UE con respecto a los alimentos transgénicos ha provocado tensiones.

Washington – En fechas recientes, Estados Unidos y la Unión Europea (UE) comenzaron a explorar planteamientos normativos similares para resolver la crisis financiera, ocasión que les ofrece la oportunidad para armonizar las normativas en ambos lados del Atlántico. Pero, según los expertos, es probable que ello no ocurra.

Los socios transatlánticos, en su condición de miembros del Grupo de los 20 (G20), se han puesto de acuerdo sobre principios para la estabilidad financiera y en las medidas de cooperación en materia de reglamentación. Pero a pesar de las medidas tomadas en la cumbre del G20, realizada en Londres el 2 de abril, que prometían aumentar la vigilancia de los servicios financieros, no será fácil eliminar las diferencias entre los sistemas de reglamentación estadounidense y europeos. (Véase Convergencia de puntos de vista entre EE.UU. y Europa).

“Espero que haya mejor coordinación en la vigilancia de los flujos internacionales de capital, en ambos lados del Atlántico”, dijo Joseph Quinlan, investigador del Centro de Relaciones Transatlánticas en la Universidad de Johns Hopkins, en Baltimore. “Es algo en que podamos colaborar, cuando tengamos el marco adecuado”.

A medida que evoluciona el enfoque –en particular en Estados Unidos, donde los legisladores están renunciando a la idea de que los mercados pueden auto regularse– los planteamientos normativos estadounidenses y europeos se vuelven más similares.

¿Pero se armonizarán realmente las normas europeas y estadounidenses en el futuro cercano? Probablemente no, dijo Quinlan. “Hay demasiado intereses soberanos en juego”, dijo a America.gov.

Las preguntas surgen cuando se consideran las reformas a nivel mundial. Rym Ayadi, directora de la unidad de instituciones financieras en el Centro de Estudios de Política Europea, con sede en Bruselas, no está segura de la eficacia de un marco regulador financiero internacional, que dependa de las autoridades nacionales para establecer normas determinadas y hacerlas cumplir. Por ejemplo, explicó, el colegio de supervisores bancarios aprobado por el G20 exigiría el intercambio incondicional de información comercial sensible entre los distintos países, algo que duda que suceda.

“En la Unión Europea están intentando tener un supervisor europeo, porque los reguladores nacionales de cada jurisdicción insisten en reglamentar su sector bancario”, dijo a America.gov.

La normativa europea para reducir las emisiones de las aerolíneas es la dificultad más reciente en materia de reglamentación.
La normativa europea para reducir las emisiones de las aerolíneas es la dificultad más reciente en materia de reglamentación.

Ayadi agregó que las experiencias anteriores no son alentadoras. En 2004, el acuerdo de Basilea II, para  normativas sobre capitales y administración de riesgos, se aplicó de forma distinta en Estados Unidos que en la Unión Europea. Como consecuencia, cuando se desató la crisis económica, la insuficiente capitalización de los bancos europeos para cubrir riesgos era peor que la de los bancos estadounidenses.

EL DIÁLOGO TRANSATLÁNTICO

A pesar de las numerosas características de mercado comunes, los sistemas regulatorios de Estados Unidos y la Unión Europea han tendido a diferenciarse debido a los distintos enfoques sobre el  mercado, la situación política, los valores y actitudes. En general, los estadounidenses favorecen un enfoque basado en principios, que les permite a las industrias establecer sus propias normas y supervisarse a sí mismas, lo que en general implica aceptar mayor riesgo. Por el contrario, los europeos favorecen la reglamentación que basa en normas, lo cual impone normas determinadas a las empresas y trata de reducir el riesgo en entidades que sistemáticamente se comportan o reaccionan mal.

“No sólo son distintas filosofías en lo que respecta a la regulación, sino también en cuanto a estructuras y planteamientos reglamentarios”, dijo Ayadi.

David Vogel, profesor de ética empresarial en la Universidad de California en Berkeley, dijo que en los últimos 15 años las regulaciones de la UE para la salud, seguridad y medio ambiente han sido mucho más agresivas, abarcadoras y adversas al riesgo que en Estados Unidos. “En ese aspecto, sólo he visto aumentar las diferencias”, dijo a America.gov.

Sin embargo, el presidente Obama dijo el 2 de abril, en la reunión del G20 en Londres, que está decidido a “forjar un consenso”. Dijo que las últimas dos décadas han dado lugar a cierta “autocomplacencia acerca de los peligros con los mercados que pierden el rumbo”. Agregó que la actual crisis económica “nos recuerda que sólo hay que establecer algunas normas de sentido común en la carretera, sin dejar de lado los enormes beneficios que ha generado la globalización”.

En general, las diferencias de regulación transatlántica en lo que respecta a normas, ensayos y procedimientos de certificación; contabilidad y la presentación de informes financieros;  procedimientos antimonopolio y de competencia, y otros asuntos, añaden costos a los negocios en ambos lados. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico calcula que este costo anual equivale entre uno y tres por ciento del producto interno bruto de Estados Unidos.

A mediados de los años noventa, las dos partes iniciaron un diálogo para reparar la relación en materia de regulación. Pero según Raymond Ahearn, del Servicio de Investigación del Congreso, el resultado del diálogo ha sido desigual. Ha llevado a la concreción de siete acuerdos de reconocimiento mutuo, en virtud de los cuales las empresas que cumplan con las normas de una competencia se consideran en cumplimiento de las normas de otra. Pero tres de los acuerdos nunca han sido aplicados, y algunas cuestiones han resultado tan polémicas que acabaron presentándose ante el panel de solución de disputas de la Organización Mundial del Comercio

Es poco probable que desaparezcan las principales divergencias en las políticas regulatorias, mientras las estructuras regulatorias no se correspondan, los legisladores de ambas partes participen en el diálogo y cuando e l impulso hacia la convergencia tenga apoyo político de la cúpula dirigente, según Ahearn.

El texto completo, en inglés, del informe elaborado por el Servicio de Investigación del Congreso puede consultarse en la página web de la Federación de Científicos Estadounidenses.

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