04 mayo 2009

Servicios bancarios para quienes no tienen cuenta bancaria

Inmigrantes prefieren alternativas financieras

 
Foto ampliada
Representación gráfica del método de ahorro y crédito rotativo
Los participantes en ROSCA contribuyen fondos que luego son repartidos en rotación a cada contribuyente.

Washington — Para algunos inmigrantes que viven en San Francisco todo aquello que se da más tarde se recibe.

Hace seis años Susana Gama llegó a Estados Unidos procedente de México, trayendo dos décadas de experiencia en la banca. Sabía que sus conocimientos profesionales podían serle útiles en su nueva carrera como profesora de pequeños negocios para la mujer. Gama había sido educada en productos financieros sofisticados. Pero cuando solicitó una donación de la organización Mission Asset Fund le sorprendió que el grupo recomendara una versión simple de una práctica financiera mexicana: un círculo ahorro y préstamo, algo que Gama y sus clientes conocían de toda la vida”.

 “En México las llamamos tandas”, explicó Gama.

En Estados Unidos la práctica es conocida por ROSCA, o sea una asociación de ahorro y crédito rotativo, y es apenas uno de los enfoques no tradiciones que los bancos y las organizaciones comunitarias aplican para atraer a casi 50 millones de inmigrantes en Estados Unidos al sistema bancario formal. Los participantes en la ROSCA contribuyen la misma cantidad mensual a un fondo; el fondo es distribuido, en todo o en parte, a cada contribuyente de la rotación, hasta que el grupo se deshace cuando todos los miembros han pagado al fondo y recibido una suma total.

En comparación con los estadounidenses nativos los inmigrantes como Gama no solamente son pobres, sino que están desproporcionadamente fuera de los servicios bancarios y no tienen cuentas de banco. Algunos hacen mínimo uso de los bancos. Entre los inmigrantes posiblemente los mexicanos son los que tienen menos cuentas bancarias, según informa el Centro Hispano Pew.

Las razones para ello son múltiples. Una es la cultura. Muchos inmigrantes no tienen experiencia con la banca en su país de origen. Por ejemplo, menos de un cuarto de los mexicanos residentes en México tiene cuentas de chequera. De hecho ninguno de los 15 clientes de Gama tuvo nunca una cuenta bancaria en su país natal. Otra razón por la cual los inmigrantes no recurren a los bancos es la supervivencia. Pew informa que más del 80 por ciento de los inmigrantes indocumentados son hispanos. Es posible que se alejen de los bancos por temor a revelar su situación ilegal y por el riesgo a ser arrestados por las autoridades de inmigración.

Jennifer Tescher, del Centro para la Innovación de los Servicios Financieros, dijo que anteriormente, los bancos tenían la tendencia de alejar a los inmigrantes al no explicar claramente los costos relacionados con los saldos requeridos en su cuenta y por cheques devueltos por ser emitidos sin fondos. El resultado ha sido que muchos inmigrantes recurren a empresas que les cambian sus cheques por efectivo y también a prestamistas que les cobran altas tasas por sus boletas de pago.

Algunos bancos aceptan documentos de identidad extranjeros para abrir una cuenta, como esta tarjeta emitida por el Consulado Mexicano.

“El hecho es que con frecuencia los consumidores están dispuestos a pagar más por la certeza de saber cuánto les ha de costar algo, más que en un banco donde con frecuencia hay falta de transparencia sobre cuáles van a ser los costos”, explicó Tescher.

Otro factor que complica es que las vidas de trabajo no tradicionales que con frecuencia los inmigrantes llevan. Barbara Robles, de la Universidad Estatal de Arizona, dijo que a los peones agrícolas migrantes, y a los jornaleros diarios, se les paga en sumas totales en plazos irregulares. Eso les hace más difícil cumplir los requisitos para un préstamo o tener suficiente dinero en las cuentas para evitar el costo de las multas, y por ello eluden a los bancos.

Manuel Orozco, del Diálogo Interamericano, un grupo de Washington dedicado a las políticas públicas, dijo que las cuestiones de raza y clase han impedido a muchos bancos comerciales hacer avances entre los hispanos que carecen de servicios bancarios. Si los bancos de Estados Unidos quieren atraer a los inmigrantes, de acuerdo a Orozco, deben descartar sus viejos prejuicios. “Un prejuicio es que si se les da a los inmigrantes la documentación en su idioma, eso es suficiente. Bueno, esa es una equivocación”, dijo.

Establecer crédito, aseveró Jordán, es crucial para las personas en una economía de consumo y los bancos necesitan educar a las personas para que tomen decisiones financieras responsables, para maximizar su potencial de ganancias. Orozco dijo que el banco Wells Fargo & Co., de San Francisco, es un ejemplo entre los bancos comerciales porque llega con efectividad a los hispanos con seminarios en la casa y pequeños préstamos. De acuerdo a lo que dice Orozco el exitoso modelo de Wells Fargo se basa en tres elementos: transparencia entre el banco y la clientela, educación financiera en las comunidades y disposición a hacer transacciones bancarias de poca monta.

En la década de 1990, el Banco Mitchell, con sede en una comunidad densamente poblada por latinos en Milwaukee, llevó a cabo prácticas que favorecían a los inmigrantes, y vio crecer sus actividades. El banco decidió aceptar documentos de identidad emitidos en el extranjero, permitió abrir una cuenta de cheques con un mínimo de 50 dólares y ofreció el servicio de remesas a bajo costo. En el año 2000 pudo extenderse, abriendo una sucursal completa en una escuela secundaria.

“Contratamos a diez estudiantes y dejamos que ellos manejen la sucursal”, dijo James Maloney, presidente del banco, que tiene 100 años de antigüedad.

Como hijos de inmigrantes, o siendo ellos mismos inmigrantes, muchos de los estudiantes son las primeras personas de su familia que tienen relación con un banco, lo que les permite ganar conocimientos financieros y transmitirlos a sus familias. Usando su experiencia y el material de Money Smart, un programa del gobierno para adquirir conocimientos financieros, los empleados estudiantes imparten educación financiera a sus semejantes, a los alumnos de escuelas primarias y a sus padres.

Daniela Salas, de  Mission Asset Fund, la organización sin fines de lucro de San Francisco que recomendó a Gama el plan ROSCA, dijo que el activismo comunitario le permite a su organización darles a miles de inmigrantes servicios y educación financiera. Para Gama el plan DIO resultado y ahora les recomienda a sus clientes el plan ROSCA.

Salas explicó que ella y sus colegas forman círculos informales de prestatarios en los vecindarios y como Gama conectan a los grupos, con instituciones financieras principales que pueden establecer un número de identificación como contribuyente de impuestos y establecer crédito para los miembros del grupo y para los miembros de la familia, o amigos.

“Tomamos algo que era informal y le dimos formalidad”, dijo Salas.

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