24 marzo 2009
Plan combina esfuerzos del gobierno y el sector privado para asumir riesgo

Washington — Como un paso más para corregir el curso de la economía estadounidense, el Departamento de Hacienda de Estados Unidos inicia un programa de compra de alrededor de 500.000 millones de dólares en activos bancarios problemáticos para estimular y facilitar el crédito a consumidores y empresas.
“No hay duda de que el gobierno está arriesgándose. No se puede resolver una crisis financiera sin que el gobierno asuma riesgos”, dijo el secretario de Hacienda Timothy Geithner el 23 de marzo.
El presidente Obama dijo el 23 de marzo en la Casa Blanca que el gobierno federal ha tomado unas series de medidas para mejorar la liquidez en los mercados secundarios que han estado completamente congelados.
“Esta mañana el secretario Geithner anunció el elemento más reciente de esta estrategia de iniciativas múltiples” dijo el presidente, “y es un mecanismo que él, al consultar con la Reserva Federal y la Corporación Federal de Seguros de Depósitos (FDIC), ha iniciado para permitir que los bancos retiren algunos de los activos problemáticos de los libros y los vendan en el mercado, pero lo hagan de una manera que no sólo obligue al contribuyente a comprar al precio al que estén dispuestos a venderlos; en vez de eso, implica una alianza público privada que permite a los participantes en el mercado que tienen interés en obtener una ganancia poner un precio adecuado a estos activos para que los contribuyentes compartan en la subida lo mismo que en la bajada”, dijo el presidente.
“Y creemos que este es un elemento más que va a ser absolutamente critico para que el crédito fluya de nuevo”.
El gobierno estadounidense utilizará entre 75.000 y 100.000 millones de dólares de los 700.000 millones de dólares existentes en el programa de rescate creado en 2008 para comprar activos problemáticos, muchos de los cuales son resultado de las tasas de hipotecas de calidad inferior que están en peligro de no pagarse. El programa podría ampliarse a 1 billón de dólares con el tiempo, según indicó Hacienda en una hoja informativa.
Gran parte del problema comenzó en 2007 cuando los precios de las viviendas en Estados Unidos empezaron a bajar, lo que causó grandes pérdidas para los inversionistas y los bancos, indica la hoja informativa de Hacienda. El nuevo programa de Hacienda se llama Programa de Inversión Público-Privada.
El programa estará apoyado por préstamos de la Corporación Federal de Seguros de Depósitos, que asegura los depósitos de los bancos del país. La FDIC operará subastas de préstamos hipotecarios problemáticos y entonces proporcionará financiación a los postores ganadores.
Una servicio especial de préstamo operado por la Reserva Federal de Estados Unidos, el Servicio de Préstamos para compra de Valores Respaldados por Activos a Término, recibirá 200.000 millones de dólares de los 700.000 millones del plan de rescate para hacer posible que la Reserva Federal apoye una cantidad de hasta 1 billón de dólares en préstamos para inversionistas que deseen comprar valores respaldados por una diversidad de préstamos al consumidor.
Parte de esta estrategia, dijo Geithner, es que los participantes en el mercado privado compitan unos con otros para fijar precios por los que se comprarán los activos problemáticos, método conocido como descubrimiento de precios.
Según Hacienda, el plan está diseñado para obtener el máximo efecto de los fondos de rescate, distribuir el riesgo y las ganancias con el sector privado y permitir al sector privado que establezca el precio de los préstamos y valores que se compren bajo el programa.
“Este enfoque es superior a las alternativas de esperar a que los bancos eliminen gradualmente de los libros estos activos o que el gobierno compre estos activos directamente”, según una hoja informativa de Hacienda. “Esperar simplemente que los bancos con el tiempo hagan desaparecer los activos problemáticos representa el riesgo de prolongar la crisis financiera”.
Si el gobierno federal actúa solo y compra todos los activos problemáticos, los contribuyentes estadounidenses estarían contrayendo todo el riesgo, inclusive el riesgo de que los contribuyentes pagarían en exceso si el gobierno estableciera el precio, indica Hacienda.
á
“Lo que el gobierno tratará de hacer al asociarse con inversionistas privados es entrar al mercado, empezar a movilizarlo y ofrecer a los bancos una forma de vender estos elementos”, explicó Christina Romer, que dirige el Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca, durante una entrevista el 23 de marzo con el programa Today Show de la cadena de televisión NBC. “Una vez que estén en el mercado, creo que la clave esta en que entonces los bancos se sentirán mucho más cómodos al prestar dinero a los estadounidenses ordinarios y a las empresas”.
PRUEBA DE ESTRÉS
La prueba de estrés financiero de los bancos se está convirtiendo en una herramienta ampliamente utilizada para evaluar posibles vulnerabilidades en el sistema financiero. Diecinueve de los principales bancos de Estados Unidos son objeto de intensas pruebas impartidas por los reguladores federales que se completarán para finales de abril, según indica la Reserva Federal, el banco central del país.
La prueba está diseñada para determinar cuánto estrés más puede soportar un banco comercial y cuán corto de capital puede llegar a estar en un período de dos años si la recesión empeorase. Los bancos sometidos a prueba tienen activos de más de 100.000 millones de dólares. Comprenden dos tercios de los activos de empresas del ente bancario en Estados Unidos, indica una hoja informativa de la Reserva Federal.
La administración Obama trabaja en la preparación de su propuesta de supervisión de los reglamentos financieros federales para la reunión del 2 de abril del G20, el grupo de economías avanzadas y aquellas en desarrollo que tienen gran volumen, que tendrá lugar en Londres. Los países de Europa han buscado fortalecer sus reglamentos financieros y han solicitado a Estados Unidos que haga lo mismo.