19 junio 2009

Obama prevé reforma extensa del sistema de regulación financiera

Instituciones y productos que provocaron la crisis serían objeto de mayor escrutinio

 
El presidente Obama y el secretario Geithner examinan la propuesta de reforma de la regulación de los mercados financieros.
El presidente Obama y el secretario Geithner examinan la propuesta de reforma de la regulación de los mercados financieros.

Washington – El presidente Obama ha propuesto una reestructuración total del sistema de regulación financiera estadounidense que intente resolver las debilidades estructurales que fueron puestas de manifiesto en la reciente crisis financiera, así como limitar la posibilidad de que ocurran crisis similares en el futuro.

Obama dio a conocer detalles del plan el 17 de junio en la Casa Blanca. Su propuesta reestructuraría las maneras en que las instituciones financieras hacen negocios en Estados Unidos y en que el gobierno fiscaliza ese negocio. El plan fue diseñado por la administración previa consulta con representantes del sector, defensores del consumidor, líderes del Congreso y entes reguladores.

“Estoy convencido de que si se establecen reglas claras y se garantiza la transparencia y los negocios justos, potenciaremos un mercado más dinámico”, afirmó Obama.

La propuesta aboga por una mayor supervisión de instrumentos financieros complejos y las instituciones financieras que los elaboraron y vendieron. Muchos economistas opinan que el riesgo excesivo asumido por esas instituciones agravó la crisis financiera. Al anunciar los detalles del plan, el presidente abre el debate oficial entre los legisladores acerca de la versión final de las reformas.

El plan del presidente permitiría a la Reserva Federal –el banco central de Estados Unidos– regular las sociedades controladoras de bancos y otras grandes empresas financieras cuyo fracaso podría poner en peligro a la economía estadounidense. El plan incrementaría los requisitos de capital y liquidez para empresas que antes se consideraban “demasiado grandes como para fracasar” y establecería también un mecanismo para su quiebra si es que terminan fracasando. La administración considera que estas medidas contribuirán en gran medida a garantizar la estabilidad del sistema financiero.

La propuesta también pretende hacer frente a la titulización, es decir la emisión de valores respaldados por distintas clases de activos, tendencia que se aceleró en los años anteriores a la crisis actual y que adquirió mala fama en el mercado de títulos respaldados por hipotecas se desplomó. La propuesta de imponer estrictos requisitos de presentación de informes sobre los vendedores o corredores de valores respaldados por activos y les exigiría reservarse parte del riesgo propio de los préstamos. También se regularían, por primera vez, instrumentos financieros complejos, como los intercambios de garantías de crédito, que se entienden poco y se comercializan principalmente fuera de la vista de los entes reguladores.

Además, el proyecto propone la creación de un nuevo organismo destinado a proteger los intereses de los consumidores a través de una gama de productos financieros entre los que se incluyen a las tarjetas de crédito y las hipotecas.

Protesta en Chicago el pasado mes de marzo provocada por el costo de los rescates financieros para el contribuyente.
Protesta en Chicago el pasado mes de marzo provocada por el costo de los rescates financieros para el contribuyente.

Doug Rediker, de la New America Foundation, un grupo de investigación de políticas, dijo que la propuesta no impedirá que se produzcan crisis financieras en el futuro, puesto que no se pueden prever. No obstante, el plan trata de armonizar los incentivos y los riesgos de modo que sería más difícil para los financieros explotar el sistema financiero indebidamente, al menos en el corto plazo.

Obama presentó el plan como un intento de modernizar la regulación financiera estadounidense –cuyas bases se establecieron durante la Gran Depresión de la década de 1930–, para que pueda hacer frente a la sofisticación y el alcance global de las economías del siglo XXI. El secretario de Hacienda de Estados Unidos, Timothy Geithner, y el Director del Consejo Nacional de Economía, Lawrence Summers, dijeron en una columna de opinión publicada el 15 de junio por el periódico The Washington Post: “Nuestro marco de regulación financiera está plagado de lagunas, deficiencias y superposiciones de jurisdiccionales, y adolece de una concepción anticuada de lo que es el riesgo financiero”.

El nuevo plan de la Casa Blanca se abstiene, sin embargo, de consolidar y simplificar el complejo entramado de entes reguladores federales, reestructuración que hace sólo unas semanas parecía ser una de las prioridades de la administración. En lugar de ello, el plan establecería un consejo de entes reguladores que, además de proporcionar un contrapeso a la autoridad de la Reserva Federal, “llenarían las lagunas en la regulación, facilitarían la coordinación de políticas y la resolución de controversias, e identificarían los riesgos emergentes en las empresas y las actividades de mercado”, según una hoja informativa de la Casa Blanca.

El presidente dijo que también solicitará al Congreso que combine dos organismos encargados de la supervisión bancaria.

Rediker dijo que la administración está tomando una visión realista de lo que es posible en el plano político, puesto que el Congreso, y no la administración, redactará la versión final de ley de reforma.

Los planes iniciales de realizar una reforma radical de la estructura reguladora se han topado con la oposición de poderosos titulares de las comisiones clave del Congreso que pronto realizarán audiencias para examinar la propuesta de la administración. En una entrevista por televisión el 16 de junio, el presidente dijo: “Queremos que esto se apruebe y pensamos que la celeridad es importante. Queremos hacerlo bien. Queremos hacerlo con cuidado. Pero no queremos luchar contra molinos de viento”. Obama quiere que el Congreso prepare la legislación para que él la pueda firmar antes de concluir el año.

En una economía globalizada, el nuevo régimen regulador tendrá poco efecto si las normas internacionales de reglamentación no están alineadas en torno a objetivos similares, dijeron funcionarios. La administración Obama tiene previsto dirigir sus esfuerzos a mejorar la regulación y supervisión financieras en todo el mundo. Su propuesta insta a un grupo internacional de bancos centrales a elaborar medidas que limiten la excesiva dependencia del sistema financiero internacional de la deuda y aumente los requisitos de capital para compensar los activos que plantean más riesgos.

El plan de Obama está en consonancia con las ideas que surgieron de dos cumbres del Grupo de las 20 (G20) grandes economías. Sin embargo, será difícil saber si Estados Unidos, la Unión Europea y otras economías se encaminan en la misma dirección en lo que se refiere a la reforma regulatoria hasta finalizar todos los detalles, dijo Rediker.

Será importante, agregó, asegurarse de que instituciones financieras con alcance internacional no escogen entre los distintos regímenes normativos nacionales a fin de evitar la supervisión o reglamentos estrictos. “De lo contrario, la próxima burbuja especulativa seguramente se produzca en el ámbito de los flujos financieros transfronterizos”, dijo Rediker.

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