01 junio 2009

Momento decisivo para el Hemisferio Occidental

Artículo de opinión de la secretaria de Estado Hillary Clinton

 
La secretaria de Estado Hillary Clinton
La secretaria de Estado Hillary Clinton

A continuación una traducción del artículo de opinión de la secretaria de Estado Hillary Clinton, publicado en la edición del 1 de junio del periódico The Miami Herald:

(comienza el artículo)

Momento decisivo para el hemisferio
Por Hillary Rodham Clinton

La toma de posesión del nuevo presidente de El Salvador el día de hoy es testimonio de la fuerza y durabilidad de la democracia en las Américas. Desde la elección de Mauricio Funes este año, hemos presenciado una transferencia pacífica de poder entre dos partidos que antes estaban en pugna. En el resto del Hemisferio Occidental, las elecciones democráticas y las economías de libre mercado se han convertido en la norma en los últimos quince años. Estos acontecimientos son prueba del dinamismo de nuestra región y de su potencial para demostrar mayor liderazgo mundial en el siglo XXI.

No obstante, a la vez que celebramos este progreso, también tenemos que reconocer lo que el presidente Obama ha calificado de “momento crítico para los pueblos de las Américas”. Para concretar todo el potencial de los pueblos de la región tenemos que aprovechar los logros alcanzados en las urnas y asegurarnos de que la democracia y el libre mercado cumplan sus promesas y produzcan mayores oportunidades y beneficios materiales para personas de todos los niveles sociales.

La urgencia de esta tarea se acentúa por la recesión económica mundial. En nuestra región, la brecha de ingresos sigue ampliándose; poquísimos niños y niñas terminan su educación; las mujeres, los agricultores rurales, las personas de ascendencia africana y los indígenas continúan estando atrapados en los niveles más bajos de la escala económica y social, y tienen pocas oportunidades de ascender.

Hoy en El Salvador, me sumo a los demás líderes del mundo que están aquí para celebrar la histórica toma de posesión del presidente electo Funes y la promesa de la democracia de transformar la vida de las personas. También me he sumado a más de una docena de ministros de países del hemisferio occidental para cumplir la promesa que hicimos el presidente y yo de volver a lanzar el programa Caminos hacia la Prosperidad, una iniciativa multilateral cuyo objetivo es fomentar la prosperidad compartida en el hemisferio. Tanto el presidente como yo queremos aprovechar y ampliar esta iniciativa con la finalidad de extender los beneficios de la recuperación y crecimiento económicos y el libre mercado a las poblaciones más vulnerables y marginadas de la región.

Este es un asunto de responsabilidad compartida. Los países de nuestra región comparten lazos de geografía, historia, cultura, política y economía. Si bien estos lazos han generado gran prosperidad para algunos –incluyendo a Estados Unidos– somos muy conscientes de que el progreso económico en el hemisferio se detendrá si los pobres se vuelven más pobres, si la clase media se reduce o si los grupos históricamente marginados siguen aislados de los mercados nacionales, regionales y continentales. Para parafrasear un viejo dicho: cuando suba la marea debemos asegurarnos de poner a flote todos los barcos.

Todos los países de nuestro hemisferio comparten la responsabilidad de garantizar este progreso y de trascender la retórica y hacer realidad los resultados.

Juntos, podemos ofrecer oportunidades de educación y formación a personas que las necesitan para competir y controlar sus propios destinos económicos. Así sucede en Estados Unidos y sucede también en el continente americano. La enseñanza de idiomas extranjeros es una herramienta particularmente poderosa que abre puertas y vincula a la gente a través de fronteras y mercados.

Podemos trabajar juntos para ofrecer acceso al crédito y simplificar reglamentos, con el fin de ayudar a los empresarios a abrir y ampliar pequeñas empresas. La formación y el apoyo que se les dé a los nuevos líderes empresariales, entre ellos mujeres y minorías, impulsarán el crecimiento y crearán nuevos empleos.

Podemos forjar nuevas alianzas que acerquen a gobiernos, empresas, instituciones subregionales, comunidades de diásporas y a otros interesados para aprovechar recursos y talentos que no se han utilizado hasta el momento.

Podemos realizar inversiones en energía limpia que ofrezcan la posibilidad de empleos nuevos y oportunidades nuevas en toda la región, al igual que ocurre en Estados Unidos.

El comercio libre y justo, junto con una mayor inclusión, nos beneficia a todos.

Estados Unidos se ha comprometido a ser un socio cabal y parejo en las Américas. Al mismo tiempo, reconocemos que no se puede aplicar la misma solución a todos los casos, ya que eso no se corresponde con la realidad que afrontamos ni con el mundo en el que vivimos. Reconocemos que no siempre estaremos de acuerdo en todos los temas, pero las diferencias de opinión y de perspectiva no justifican el dejar de fortalecer nuestras alianzas en aspectos de interés común para poder construir un futuro de prosperidad y progreso compartidos. Así es que, a unirse y a trabajar.

Hillary Rodham Clinton es secretaria de Estado de Estados Unidos.

(termina el artículo)

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