30 septiembre 2008
Administración Bush considera próximas medidas a tomar

Washington – La Cámara de Representantes de Estados Unidos rechazó la versión inicial del plan por valor de 700.000 millones de dólares para rescatar los sistemas financieros estadounidenses y mundiales de la caída provocada por la crisis hipotecaria en Estados Unidos.
A pesar de un compromiso bipartidista, el 28 de septiembre, entre la administración Bush y los líderes del Congreso, el 29 de septiembre la cámara revocó la medida por 227 votos contra 206 ya que la mayoría de los representantes republicanos votó contra ésta. El índice industrial Dow Jones cayó 778 puntos o lo que es lo mismo, cerró al 7 por ciento. Se informó que esta ha sido la mayor caída porcentual en la Bolsa de Valores de Nueva York desde el año 2001.
Para que la propuesta de ley entre en vigor como ley, el Senado y la Cámara de Representantes deben aprobar la misma versión y el presidente debe sancionarla con su firma. El Senado tenía programada la votación para el 1 de octubre.
El presidente Bush expresó decepción por la sorprendente derrota del plan, que fue elaborado por el Departamento de Hacienda con el apoyo de la Reserva Federal que es el banco central de Estados Unidos.
El secretario de Hacienda Henry Paulson, principal promotor del plan, expresó un sentimiento similar al decir que la medida “es demasiado importante como para dejarla que fracase simplemente”. El plan fue diseñado para restaurar la confianza de los inversionistas en los mercados financieros y estimular el sistema de crédito, que se debilitó significativamente a causa del colapso del mercado hipotecario estadounidense.
Bush dijo que trabajará con su administración y con el Congreso en los pasos a seguir.
“Nuestra estrategia es continuar tratando de frente con la situación económica”, dijo.
En unas palabras pronunciadas en la radio el 27 de septiembre, el presidente advirtió que rechazar el plan o retrasar significativamente su aprobación podría causar el fracaso del sistema financiero. Esto “podría significar daños financieros para muchos de ustedes”, dijo a los estadounidenses.

Sin embargo muchos economistas privados y estadounidenses comunes y corrientes continúan sin estar convencidos de la necesidad, efectividad, costo o momento del plan. Muchos miembros republicanos de la Cámara de Representantes que votaron “no” se enfrentarán a elecciones en noviembre y de ahí su reticencia a apoyar el poco popular plan.
OTRAS ACTUACIONES
Mientras que la administración Bush se reunía con líderes del Congreso respecto a la propuesta de ley, otras actuaciones que no necesitan de la aprobación del Congreso tenían lugar para sacar a flote los mercados financieros.
Se inició un programa temporal de garantías para fondos del mercado monetario y se facilitó la venta del banco Wachovia al grupo Citigroup para mitigar posibles disrupciones en el mercado que se producirían si Wachovia experimentara un colapso.
La Reserva Federal, junto con los bancos centrales de otros varios países, emprendió otros pasos para prevenir la expansión de la crisis a los mercados monetarios internacionales.
La versión rechazada de la propuesta de ley solicitaba al gobierno que actúe como comprador de último recurso de los valores respaldados por hipotecas y otras seguridades que controlan instituciones financieras en peligro. Estas seguridades perdieron gran parte de su valor cuando cientos de miles de estadounidenses comenzaron a dejar de pagar sus préstamos hipotecarios. De aprobarse la propuesta de ley, se produciría la intervención gubernamental más grande en los mercados desde la gran depresión de la década de 1930.
Los redactores del plan esperaban que los bancos y otros inversores, fortalecidos con el dinero del gobierno, ofrecieran nuevos préstamos y mantuvieran abiertas las líneas de crédito y que el gobierno vendiera los paquetes de préstamos con descuento más tarde, cuando los mercados se hayan estabilizado.
Los representantes republicanos de la Cámara ejercieron presión para que algunos fondos se dirigieran a un programa de seguros gubernamental para seguridades respaldadas por hipotecas afectadas que los bancos decidieran conservar.
Durante las negociaciones, la propuesta de tres páginas presentada por el secretario de Hacienda Henry Paulson creció hasta llegar a tener más de cien páginas de legislación que incluían provisiones de salvaguarda y supervisión para atender a las reservas que muchos legisladores experimentaban respecto al plan, su efectividad y su costo para el contribuyente.
Tras la votación, los líderes de ambos partidos políticos prometieron continuar trabajando para lograr una legislación que trate la crisis financiera, pero no está claro el modo preciso en que el Congreso procederá.