26 septiembre 2008

En plena acción

 
La planta Fairchild Semiconductor en Maine. Los trabajadores se enfrentan a cambios tecnológicos incesantes.
La planta Fairchild Semiconductor en Maine. Los trabajadores se enfrentan a cambios tecnológicos incesantes. (© AP Images/Joan Seidel)

Este artículo pertenece a la publicación “La economía de Estados Unidos en síntesis”. Para consultar los demás artículos, haga clic a la derecha.

Está claro que las expansiones económicas no duran para siempre. La economía estadounidense ha estado sujeta a 32 ciclos de expansión y contracción desde 1854. En la época moderna, las expansiones se han vuelto más prolongadas y las contracciones más cortas, en promedio: en los 10 ciclos transcurridos de 1945 a 2001, la duración de las expansiones promedió 57 meses, la de las contracciones sólo 10; en comparación, durante los 32 ciclos las expansiones promediaron 38 meses y las contracciones 17.

En una feria de empleo en Nueva York, estas personas aguardan y esperan encontrar su próxima oportunidad.
En una feria de empleo en Nueva York, estas personas aguardan y esperan encontrar su próxima oportunidad. (© AP Images/Mark Lennihan)

El continuo aumento de la productividad –la producción de cada trabajador por hora– es la única forma de lograr una expansión económica siempre en aumento y un crecimiento continuo del ingreso. Las ganancias de productividad de EE.UU. se han desacelerado desde que alcanzaron su máximo en 2002.

La ansiedad de los trabajadores estadounidenses de clase media a causa de la seguridad en el empleo va en aumento ahora que se enfrentan a constantes cambios tecnológicos y a la competencia de trabajadores extranjeros con bajos salarios. Aunque la mayoría de los economistas promueven de modo inequívoco las enormes ganancias que el comercio genera, un número pequeño pero creciente de ellos nos advierten que tal vez decenas de millones de empleos estadounidenses pueden emigrar a tierras extranjeras y que Estados Unidos podría incluso perder industrias enteras.

Sin embargo, la opción de retraerse de la integración con la economía mundial parece casi inconcebible. El comercio en bienes y servicios en ambos sentidos representó el 27 por ciento del PIB de EE.UU. en 2005, después de haber sido sólo del 11 por ciento en 1970. Ahora el empleo de por lo menos 12 millones de trabajadores estadounidenses depende de las exportaciones.

Si bien muchos trabajadores de este país se enfrentan hoy a grandes desafíos, el más crucial de éstos es alcanzar el nivel adecuado de educación y capacitación. Los optimistas consideran que Estados Unidos está bien posicionado para beneficiarse en una economía mundial agitada, porque posee un vigoroso historial positivo de adaptación al cambio.

“Casi es inevitable que Estados Unidos llegue a representar una porción más pequeña de la creciente economía mundial, en virtud de los cambios estructurales que se están produciendo en todo el planeta”, augura el Consejo de la Competitividad. “Pero no hay razón por la cual Estados Unidos no pueda mantener su posición como la nación más próspera del mundo”.

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