24 octubre 2008
La Casa Blanca se entusiasma con la idea; Banco Central pide ley con objetivos definidos

Washington — Los líderes del Congreso estadounidense discuten un plan de estímulo económico para reavivar una economía lenta, mientras los mercados de crédito se descongelan gradualmente.
Los congresistas demócratas han venido presionando a favor de un paquete de recuperación económica en respuesta a las noticias deprimentes que llegan del sector económico.
El 19 de octubre, Edward Lazear, presidente del Consejo de Asesores Económicos del Presidente Bush, dijo que algunas regiones de Estados Unidos ya han entrado en una recesión.
Su opinión se sustenta en datos económicos recientes. De acuerdo con el pronóstico Blue Chip el producto interno bruto declinó en el tercer trimestre y es probable que decline aún más en el cuarto. Muchas corporaciones han informado ganancias reducidas y en meses recientes se ha acelerado la pérdida de empleos. En septiembre la economía estadounidense perdió 159.900 empleos, y la tasa de desempleo aumentó 0,4 puntos porcentuales, para llegar al 6,1 por ciento entre julio y septiembre, según dijo el Departamento del Trabajo.
Ben Bernanke, presidente de la Reserva Federal, el banco central de Estados Unidos, dijo el 21 de octubre que la debilidad económica durará probablemente varios trimestres, lo que implica “un cierto riesgo de una desaceleración prolongada”.
La presidenta de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi, que encabeza la iniciativa para aprobar una ley dirigida a revivir la economía, instó a los congresistas republicanos a colaborar con los demócratas en una “legislación de recuperación económica que promueva la creación de buenos empleos y ayude a restaurar la confianza de inversores y consumidores, que es necesaria para la salud de nuestra economía”. Afirmó que en las recientes semanas se ha vuelto urgente la necesidad de emprender acción, y pidió a los presidentes de las comisiones pertinentes que programen audiencias sobre el tema.

La Casa Blanca y los congresistas republicanos se han resistido a llevar a cabo otro intento de revivir la economía, preocupados por el creciente déficit presupuestario y la incertidumbre acerca de si daría resultados un paquete de estímulo. En abril, el Congreso aprobó un paquete de estímulo montante a 150.000 millones de dólares, mayormente en forma de un reembolso de impuestos. Su efecto en la economía fue relativamente pequeño y de corta duración, dicen los economistas.
La administración Bush ha suavizado su oposición al nuevo estímulo, a medida que se tiene acceso a más datos acerca del debilitamiento de la economía, y que una desaceleración económica cunde por el mundo. El 20 de octubre la secretaria de Prensa de la Casa Blanca, Dana Perino, dijo a los reporteros que la posición de la administración depende de los detalles del plan del Congreso.
Luego de la elección presidencial de noviembre, los demócratas planean promover, a través del Congreso, un paquete que, probablemente, incluirá una inversión en proyectos de construcción de carreteras, la ampliación de los beneficios por desempleo, un aumento en el gasto en beneficios alimentarios y ayuda financiera a los gobiernos estatales que luchan con la crisis, señalan fuentes noticiosas.
Bernanke endosó, de modo tentativo, la idea de inyectar más dinero en la economía. Sin embargo, en declaraciones ante la Comisión de Presupuesto de la Cámara dijo que el paquete debería diseñarse para que produzca el máximo de efecto a corto plazo y mejorare el acceso al crédito.
Varios economistas del sector privado manifestaron apoyo a otra medida de estímulo, en tanto sea “oportuna, temporal y dirigida a objetivos específicos”, tal como lo dijo Morris Goldstein, del Instituto Peterson de Economía Internacional. Pero difirieron en cuanto a los detalles. Por ejemplo, Martin Balley, de la Institución Brookings, respalda, entre otras cosas, otra ronda de reembolsos impositivos, ayuda a los dueños de viviendas que encaran la cesación de pagos, e inversión en infraestructura.
Pero otros analistas del sector privado y del gobierno ponen en tela de juicio si la inversión en infraestructura alcanzaría las metas que se persiguen. El economista Jack Wells, del Departamento del Transporte, le dijo a la revista CQ Weekly que incluso los proyectos de construcción de carreteras en los cuales se ha llegado hasta la mitad, necesitarían demasiado tiempo como para que puedan estimular la actividad económica a corto plazo.
En contraste con la economía en general, los mercados de crédito – hasta ahora la principal preocupación de los responsables del trazado de políticas – muestran señales de mejoría. Aunque se necesitarían semanas o meses para que el plan de rescate financiero de 750.000 millones de dólares impulsara de modo significativo los mercados financieros, los prestamistas han recuperado bastante confianza como para empezar otra vez a prestarse entre sí, señalan los observadores. El secretario de Hacienda Henry Paulson dijo el 20 de octubre que su departamento ha recibido “indicios de interés de parte de un amplio grupo de bancos de todos los tamaños”, en el sentido de que consideran venderle al gobierno acciones preferidas.
La tasa de los préstamos interbancarios a tres meses y de un día para otro cayó el 22 de octubre por tercer día consecutivo. El costo de los efectos comerciales – la deuda a corto plazo con que se manejan muchas empresas – también bajó al día siguiente de que la Reserva Federal iniciara un programa para mejorar el mercado de préstamos a corto plazo. La decisión del banco central se tomó en respuesta a la actitud de los inversores que abandonaban el sector de los efectos comerciales para ir hacia los pagarés de Tesorería y otras inversiones a corto plazo que consideraban más seguras.