20 noviembre 2008
Líderes acuerdan plan para crisis económica y reforma de sistema financiero
Los líderes de los países del G20, reunidos el 14 y 15 de noviembre acordaron un borrador para tratar la actual turbulencia económica mundial y reformar el sistema financiero mundial. Los planes específicos para revivir las economías estancadas quedan en la esfera de actuación de cada país y los detalles de las reformas reglamentarias a medio plazo serán resueltos por los ministros de finanzas. Sin embargo, los líderes indicaron en qué dirección desean avanzar colectivamente para restaurar el crecimiento y hacer que los mercados financieros sean más resistentes en una crisis. A continuación un resumen del plan de acción de la cumbre y de los principios acordados para la reforma financiera.
Para restaurar el crecimiento, prevenir expansiones de la crisis y apoyar al mundo en desarrollo, los países del G20 se han comprometido a:
- Utilizar medidas fiscales en lo que sea posible para estimular la demanda.
- Facilitar la política monetaria, reduciendo las tasas de interés.
- Asegurar que el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y los bancos regionales de desarrollo tengan suficientes recursos para ayudar a los mercados en surgimiento y los países en desarrollo.
Para mejorar la arquitectura del sistema mundial de finanzas, los líderes han acordado trabajar en lo siguiente:
- Nuevas leyes de supervisión: Los gobiernos nacionales reevaluarán las actuales estructuras de reglamentos de supervisión y manejo de riesgos, con hincapié especial en asegurar que todos los mercados financieros, productos y corredores estén regulados o sean objeto de supervisión, y que las firmas financieras mantengan un capital adecuado para cubrir el riesgo.
- Nuevos requisitos de rendición de informes: Los gobiernos nacionales exigirán a las firmas financieras que informen sobre su estado fiscal y los productos financieros complejos con que comercian o que tienen, tales como los intercambios de derivados de crédito, para que los reguladores nacionales y posiblemente internacionales, conozcan tanto el nivel de comercio de estos productos como el riesgo que puedan suponer para el sistema financiero.
- Mayor cooperación internacional en materia de reglamentos: Los reguladores nacionales deben tratar de coordinar mejor el desarrollo y la aplicación de reglamentos financieros y hacerlos mas uniformes transfronterizamente. Para mejorar la prevención y gestión de crisis, deberían compartir información con sus contrapartes extranjeras sobre flujo de capital transfronterizos, particularmente aquellos que puedan suponer una amenaza a la estabilidad del mercado, y posiblemente sancionar actividades ilegales de manipulación del mercado y fraudulentas. Nuevos organismos -- colegios internacionales de supervisores financieros -- proporcionarán un diálogo sobre actividades transfronterizas de los bancos mundiales y los riesgos a los que se enfrentan.
- Revisión de los requisitos de conflicto de interés y compensación: Los reguladores nacionales mejorarán la supervisión de las agencias de evaluación de crédito y se asegurarán de que separen sus iones de evaluación de crédito de sus empresas de consultoría. Los gobiernos nacionales o las industrias financieras en sí mismas deberían desarrollar nuevos esquemas de compensación para desanimar el premiar los retornos a corto plazo o las inversiones en productos o transacciones comerciales con riesgo innecesario.
- Reforma de las instituciones multilaterales mundiales: Las economías en desarrollo deberían tener una mayor representación en el Foro de Estabilidad Financiera (FSF), un cuerpo asesor de normas financieras internacionales establecido por el Grupo de los Siete, así como de las estructuras gubernamentales del FMI y el Banco Mundial. El FMI debería mejorar su capacidad para identificar vulnerabilidades económicas en los países así como a nivel mundial, desarrollar un sistema de advertencia anticipada de crisis y tener una papel clave en la respuesta ante crisis. Los países donantes deberían asegurar que todas las instituciones financieras multilaterales tengan los adecuados para apoyar a países en desarrollo y con economías en surgimiento.
Para asegurar el éxito de las políticas pro crecimiento y las reformas de reglamentos, los países del G20 han prometido rechazar el proteccionismo, específicamente se comprometieron a:
• No imponer nuevas barreras al comercio y la inversión durante 12 meses.
• Reiniciar conversaciones conducentes a un nuevo acuerdo comercial mundial.
• Mantener o emprender nuevos compromisos en lo relacionado con los objetivos de desarrollo internacional para ayudar a países pobres y en desarrollo.