17 noviembre 2008
Líderes prometen colaborar y piden que se reactive la ronda de Dohá

Washington – Los líderes de 20 de las economías más grandes del mundo prometieron reformar el sistema financiero mundial y tomar medidas contra la desaceleración de la economía.
Aunque no llegaron a planificar medidas fiscales coordinadas, prometieron colaborar lo más estrechamente que puedan al tiempo que emprenden esfuerzos individuales para estimular el crecimiento en sus respectivos países. “Ha habido un entendimiento común por parte de todos nosotros de que debemos tener políticas económicas que favorezcan el crecimiento”, dijo el presidente Bush tras la reunión.
“Estamos decididos a mejorar nuestra colaboración y trabajar juntos para restaurar el crecimiento mundial y lograr las reformas necesarias en los sistemas financieros del mundo”, indica la declaración final del Grupo de los 20 (G–20), que está integrado por países con economías de mercado tanto en desarrollo como emergentes.
Los miembros del G–20 son: Argentina, Australia, Brasil, Canadá, China, Francia, Alemania, India, Indonesia, Italia, Japón, México, Rusia, Arabia Saudita, Sudáfrica, Corea del Sur, Turquía, Reino Unido y Estados Unidos, además de la Unión Europea.
Los líderes se reunieron el 14 y 15 de noviembre en Washington en lo que denominaron el primero de una serie de encuentros en los que se debatirán medidas para favorecer el crecimiento económico, resolver la crisis financiera y establecer los cimientos de la reforma del sistema financiero para prevenir una crisis catastrófica en el futuro.
Los participantes aprobaron un plan de acción que solicita a los ministros de finanzas la reforma de las prácticas y mercados financieros que han exacerbado la crisis. Por ejemplo, el plan propone que se estimule la transparencia en la venta de productos financieros con frecuencia difusos y complejos, así como la revisión de las prácticas de remuneración y los riesgos que se acometen. El G-20 convino también en que los ministros de Finanzas deberán evaluar las normas mundiales de contabilidad y las necesidades financieras de las instituciones internacionales y hallar una manera de incluir a los grandes mercados emergentes en el Foro de Estabilidad Financiera, un órgano que se dedica a establecer normas y que fue establecido por el Grupo de los Siete países industrializados a finales de la década de 1990.

Para el 30 de abril de 2009, fecha en que los líderes han decidido volver a reunirse, los ministros de Finanzas deberán haber recopilado una lista de instituciones financieras cuyo colapso podría poner en peligro el sistema financiero mundial.
Para incrementar las posibilidades de éxito de las reformas, los líderes del G-20 prometieron acogerse a los principios de libre mercado en sus iniciativas. En particular, prometieron imbuir en la estancada ronda de negociaciones de Dohá de la Organización Mundial del Comercio otro impulso para reavivarla después de varios intentos fallidos. También prometieron no imponer nuevas barreras al comercio o a las inversiones en los próximos 12 meses.
Antes de la sesión plenaria del 15 de noviembre, el presidente Bush dijo: “Uno de los peligros durante una crisis como esta es que la gente empiece a aplicar políticas proteccionistas”.
Según muchos expertos, las políticas proteccionistas de Estados Unidos y otros países en la década de 1930 hicieron que las crisis económica y financiera fueran mucho más graves y se convirtieran en la Gran Depresión.
Según las últimas predicciones económicas de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo económicos y el Fondo Monetario Internacional, las economías del mundo en desarrollo se contraerán y las economías en rápido crecimiento de mercados emergentes como China y la India, se ralentizarán en 2009.
Los líderes prometieron asegurar que haya suficientes recursos en las instituciones financieras multinacionales para asistir a los países en desarrollo afectados por la crisis.
La reunión, que algunos países plantearon como plataforma para lanzar una arquitectura financiera mundial de mucho mayor alcance, concluyó con un enfoque más cauto y gradual respecto a la mejora de la reglamentación y el funcionamiento de los mercados financieros. Entre los principios clave que se acordaron se incluyen el fortalecimiento de la transparencia en las transacciones financieras, la rendición de cuentas y la reglamentación, la armonización de los reglamentos nacionales, la promoción de la cooperación integral y reglamentaria, y proporcionar al Fondo Monetario Internacional capacidad para establecer un sistema de alerta anticipada para que tenga un papel más amplio en la respuesta a las crisis.
Antes de la reunión, el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, propuso que se establecieran reglamentos financieros de aplicación transfronteriza. A pesar de que algunos líderes del G-20 habían vislumbrado al menos alguna convergencia en materia de reglamentación, el consenso de la reunión fue que el tema es materia de autoridad nacional, ya que “constituyen la primera línea de defensa contra la inestabilidad de los mercados”.
Para consultar los textos completos de la declaración, en inglés, así como una hoja informativa, también en inglés, emitida por la Casa Blanca, véase su sitio web.