14 noviembre 2008
Funcionarios de EE.UU. advierten contra medidas radicales y apresuramiento

Washington — La administración Bush espera que los líderes mundiales que asistan a una reunión cumbre financiera sobre la crisis financiera acuerden medidas inmediatas para atender los problemas más apremiantes, y un bosquejo de las reformas que ayudarían a prevenir una crisis similar.
Los líderes del Grupo de los 20 (G20) países deben reunirse en Washington el 14 y 15 de noviembre. El subsecretario de Hacienda David McCormick dijo que espera que discutan temas inmediatos, tales como las medidas fiscales para revivir las economías estancadas, la disponibilidad de recursos en los bancos multinacionales, el financiamiento del comercio en los mercados en surgimiento y las políticas monetarias coordinadas.
Funcionarios financieros del G20, en su reunión del 8 y 9 de noviembre en Sao Paulo, Brasil, endosaron el llamado del Fondo Monetario Internacional (FMI) a favor de una acción fiscal mundial y coordinada.
Pero McCormick, al informar a los reporteros el 12 de noviembre, dijo que debido a que las respuestas fiscales a la crisis por parte de los países difieren tanto en lo que toca al momento en que se aplicarán tales respuestas como en magnitud, “es improbable que todos ocupen la misma posición en términos de una medida fiscal”. Por ejemplo, han hecho notar los funcionarios estadounidenses, Estados Unidos aprobó en fecha anterior de este año un paquete de estímulo económico, y la Casa Blanca no está totalmente convencida de que se necesite otro.
Los líderes demócratas en el Congreso han venido trabajando en un nuevo paquete de estímulo, que apoya el presidente electo Barack Obama.
Los líderes del G20 han expresado también un deseo de darle ímpetu político a la paralizada ronda Dohá de conversaciones en la Organización Mundial del Comercio (OMC), según dijo el ayudante de Bush para asuntos económicos internacionales, Daniel Price, quien se unió a McCormick en la sesión informativa para la prensa. Las negociaciones de la OMC han quedado estancadas a pesar de los repetidos intentos de revivirlas.
Pero cualquiera que sea la acción inmediata que acuerden los líderes del G20, se espera que también se concentren en las reformas financieras a plazo medio y largo para hacer menos vulnerable el sistema financiero mundial. Funcionarios estadounidenses han dicho que la cumbre en Washington será sólo la primera de lo que consideran una serie de reuniones necesarias para planear y poner en efecto tales reformas.
El 13 de noviembre el presidente Bush dijo que una comprensión común de las causas primarias de la crisis mundial ayudará al G20 a desarrollar una estrategia para reformar los sistemas financieros y reguladores.
“Los líderes establecerán principios para adaptar nuestros sistemas financieros a las realidades del mercado del siglo XXI”, dijo el presidente.
Price declaró que la crisis financiera ha mostrado una necesidad de cambios en las estructuras reguladoras financieras, cambios que incluyen el fortalecimiento de la transparencia y la rendición de cuentas en los mercados financieros, la promoción de su integridad, alinear los regímenes regulatorios nacionales y mejorar las instituciones financieras multilaterales como el FMI y el Foro de Estabilidad Financiera (FEF). Según los funcionarios estadounidenses, los líderes pueden discutir cuestiones tan específicas como las normas mundiales de contabilidad, los productos financieros complejos, las agencias de evaluación del crédito y la manipulación del mercado.
Dijo Bush que “los diferentes países aportarán, naturalmente, perspectivas diferentes” a la cumbre. Los países grandes con mercados en surgimiento, que probablemente serán las principales fuentes del crecimiento económico en el futuro predecible, demandan tener más voz en los asuntos económicos y financieros del mundo.
Estados Unidos ha apoyado con vigor darles a esas naciones más poder de voto y otros relacionados con él, en las estructuras de gobierno del Fondo Monetario Internacional y otras instituciones multilaterales.
“Simplemente, no podemos encargarles al FMI, el FEF (Foro de Estabilidad Financiera) y otras instituciones financieras internacionales resolver los problemas, a menos que las naciones miembros vean todas ellas que tienen un interés común en una solución”, dijo el 12 de noviembre del secretario de Hacienda de Estados Unidos, Henry Paulson.
Los líderes europeos han pedido medidas regulatorias mundiales y firmes. El primer ministro británico Gordon Brown ha propuesto la creación de un nuevo organismo supervisor internacional, y el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, urgió una regulación financiera que rija más allá de las fronteras nacionales.
Los funcionarios estadounidenses han reconocido la necesidad de alinearse y, en ciertos aspectos, de converger en la regulación financiera nacional. Pero consideran carentes de realismo el reclamo a favor de una regulación universal mundial y nuevos organismos reguladores internacionales.
“El proceso no se refiere a hacer actuar a un solo regulador mundial”, dijo Price. Esta idea no ha despertado mucha simpatía entre los países del G20, agregó.
Sarkozy ha urgido también a reescribir las reglas del capitalismo.
Pero los funcionarios estadounidenses advierten contra soluciones demasiado radicales en medio de la prisa por resolver la crisis.
Bush dijo que los países deben reconocer que la intervención gubernamental “no es un cúralo todo”, y previno que podría perjudicar la eficiencia del mercado si llega demasiado lejos.
Muchos expertos estadounidenses del sector privado apoyan este punto de vista y están a favor de una regulación más inteligente, y no más dura.
Sin embargo, los funcionarios estadounidenses creen que, bajo la presión de la desaceleración económica mundial y la incertidumbre en los mercados del crédito, los países del G20 coincidirán en muchas cuestiones importantes.
“En realidad, pienso que hay más terreno común entre los países que se sentarán en torno a la mesa, que lo que la retórica podría dar a entender”, dijo Price.
Para más información lea el texto completo de las palabras de Bush publicado en español por la Casa Blanca.