28 julio 2008

(Este artículo pertenece al periódico electrónico de enero de 2006 “La iniciativa empresarial y la pequeña empresa”. Para consultar los demás artículos de este periódico haga clic a la derecha).
Por Derek Leebaert
En total, la empresa pequeña contribuye mucho más a la economía y a la sociedad de Estados Unidos de lo que puede calcularse sólo en base a los gastos y ganancias que generan. Estas empresas tienden a ser económicamente más innovadoras que las compañías más grandes, son más aptas para responder a las cambiantes exigencias del consumidor, más dispuestas a crear oportunidades para las mujeres y grupos minoritarios y emprender actividades en las zonas empobrecidas. "Crear, dirigir y desarrollar una pequeña empresa es parte de un ciclo virtuoso de creatividad y prosperidad que una persona dedicada y con ideas puede aplicar en todas partes", dice el autor. "No hay secretos, y con frecuencia el dinero es menos importante que una combinación considerada de imaginación y esfuerzo".
Derek Leebaert es profesor de Administración Pública y Ciencias Políticas en la Universidad de Georgetown. Es coautor de la trilogía The MIT Press sobre la revolución en la tecnología de la información y es asesor de Management Assessment Partners (MAP), firma consultora mundial
La persona que visita Estados Unidos observa que hay muchos periódicos y revistas que se ocupan del comercio: The Wall Street Journal, Fortune, Forbes, Business Week, Barron's. En la televisión y la radio escucha hablar de los índices del movimiento en la bolsa, como el Dow Jones Industrials y el S&P 1000 — estadísticas que reflejan los altos y bajos registrados en el mercado de valores, según indicaciones del valor de las firmas más grandes de Estados Unidos. El mismo término Fortune 500, introducido hace cincuenta años por la revista Fortune, destaca a las principales compañías del país: General Motors, General Electric, DuPont y, más recientemente, Microsoft y Oracle. Además, es probable que desde hace décadas las marcas comerciales como Ford, Coca Cola e IBM ya sean comunes en vuestros países. Contra este telón de fondo, nuestro visitante puede tener la impresión de que la economía, el empleo, la innovación y las exportaciones de Estados Unidos son impulsados únicamente por esas empresas gigantescas.
Muchos estadounidenses comparten esa misma impresión, que es incorrecta. Por cierto, las quinientas o mil firmas más grandes del país ofrecen material interesante para los periodistas, como lo demuestran las crónicas sobre los escándalos en las salas de las juntas directivas y las fusiones empresariales. Estas firmas son prominentes, políticamente influyentes y —debido a su tamaño y relativa estabilidad— sirven de depositarios de los fondos de jubilaciones y de otras inversiones a largo plazo de muchos estadounidenses. Las mismas representan una gran parte de la producción total de bienes y servicios del país. Pero para entender el alcance total de la producción nacional, así como el de la creación de empleos y la innovación en la economía estadounidense, menos aún el origen de esas enormes compañías, se debe mirar más allá de los titulares.
Estimular el crecimiento de Estados Unidos
Las empresas pequeñas y grandes no son segmentos diferentes en la economía estadounidense. Compran los productos a otras empresas y hacen uso de las innovaciones de cada una para generar crecimiento económico. Con frecuencia las empresas más pequeñas son más recientes y fueron creadas por personas emprendedoras que trabajan por cuenta propia. Esta actividad contribuye aún más al crecimiento económico al desafiar las tecnologías y las costumbres tradicionales. A su vez, el crecimiento económico fomenta la actividad empresarial con mercados y financiación a hombres y mujeres que son suficientemente audaces para aventurarse solos en los mares tomentosos de una economía en constante expansión.
Dado este impulso generalizado de crear y desarrollar empresas, Estados Unidos se beneficia más de este ciclo de crecimiento que otras economías industriales. El espíritu empresarial es visible, en diverso grado, en cada vecindario de Estados Unidos y no se limita en absoluto a la tecnología de avanzada sobre la que frecuentemente informa la prensa. Una pequeña empresa tampoco debe ser necesariamente una firma nueva — pero sostenerla requiere la agilidad de un empresario meramente para evitar que caiga presa de las ventajas del dinero, alcance y del poder adquisitivo de que disfrutan las compañías grandes.
Una pequeña empresa no se define solamente por los ingresos o cantidad de sus empleados, y menos aún por el tiempo en que está en operación, sino por su función en la economía. Por ejemplo, una compañía manufacturera "pequeña" es una que tiene menos de quinientos empleados, mientras que una firma "pequeña" dedicada al comercio mayorista puede no tener más de cien empleados. Debido a la diferencia en el costo que para el dueño representan los materiales, una empresa de limpieza de alfombras, por ejemplo, se considera "pequeña" cuando sus ingresos anuales son menores de cuatro millones de dólares, mientras que una compañía constructora "pequeña" puede tener ingresos tan considerables como 30 millones de dólares. Esta precisión es necesaria para que los estadígrafos armonicen estas empresas con los programas gubernamentales concebidos para proveer préstamos, capacitación y alivio tributario a estas fuentes de crecimiento.
En efecto, hay "microempresas" cuyos ingresos anuales son menores a un millón de dólares — cantidad que puede considerarse relativamente insignificante en el mundo empresarial, pero si consideramos que esas microempresas representan casi un quince por ciento de la economía de Estados Unidos. En el otro extremo de nuestra definición, podemos encontrar a aquellas "fábricas pequeñas" que tienen hasta quinientos empleados, aunque la mayoría de ellas siguen siendo empresas de propiedad familiar — las que suman unas 330.000 firmas diferentes que emplean a casi siete millones de trabajadores.
Desde una firma nueva compuesta de dos personas en el ramo de los programas de computación hasta una flota de camiones que ayuda a construir ciudades, el sector de la pequeña empresa cataliza la expansión económica al:
• representar un 99,7 por ciento de todos los empleadores en Estados Unidos, lo que significa que solamente 17.000 compañías, o un 0,3 por ciento de todos los empleadores, tienen 500 o más empleados;
• generar la mitad de la producción no agrícola de la economía estadounidense, y emplear a casi la mitad de todos los estadounidense que no trabajan para el gobierno, mientras que agrega anualmente de un 60 a un 80 por ciento de los nuevos empleos netos (no gubernamentales);
• Comprender el 97 por ciento de los exportadores y producir el 29 por ciento del valor total de las exportaciones — puntos claves cuando consideramos que las exportaciones representaron casi el 25 por ciento del crecimiento económico de Estados Unidos en la década pasada y sostuvieron casi 12 millones de empleos;
• ganar la adjudicación de casi el 24 por ciento de todos los contratos gubernamentales, desde la construcción naval hasta la impresión de folletos.
Con frecuencia la pequeña empresa es la base de empresas más grandes, como nos lo recuerda el trigésimo aniversario de Apple Computer, firma fundada en 1976 por tres miembros del Club Homebrew Computer. Pero no todas las empresas pequeñas, de las veintitrés millones que existen en Estados Unidos, aspiran a formar parte de Fortune 500. Hay empresas —como la fábrica de cerveza Anchor Steam— que se dan cuenta de que las ganancias pueden provenir de resistir la tentación de expandir. Su contribución a la economía es ofrecer productos y servicios especializados que las compañías grandes no ofrecen — y con frecuencia cobrar más por esa especialización. Son la diversidad y el dinamismo de una economía los que aseguran un camino continuamente ascendente.
Influencia con la innovación y la flexibilidad

La pequeña empresa proporciona a la economía beneficios catalíticos. Contribuye a la producción nacional y a la sociedad en general, aparte de los gastos y las ganancias que generan. Considérese lo siguiente.
En términos de innovación económica:
• la pequeña empresa produce de trece a catorce veces más patentes por empleado que las firmas grandes;
• las patentes de la pequeña empresa tienen dos veces más probabilidades que las de las firmas más grandes de figurar entre el uno por ciento de las patentes más mencionadas (es decir, las más notables);
• la pequeña empresa emplea el treinta y nueve por ciento de los trabajadores de tecnología avanzada, como científicos, ingenieros y personal dedicado a la tecnología de la información, y generan la mayoría de las innovaciones que provienen de las firmas estadounidenses;
• estas empresas tienen la capacidad de formar nuevas alianzas y sociedades, a diferencia de las empresas grandes con intereses competitivos demarcados, como es el caso con las compañías biotecnológicas frente a los gigantes farmacéuticos estadounidenses.
En términos de flexibilidad económica:
• la gran inversión en la tecnología informática permite respuestas ágiles a las cambiantes exigencias del cliente: las firmas pequeñas y medianas representan el 45 por ciento de las inversiones que se hacen en tecnología en Estados Unidos;
• las firmas que tienen de 100 a 1.000 empleados gastan ocho veces más en tecnología que las compañías grandes, lo que permite a los empresarios estar más interiorizados con los usuarios de sus productos o servicios;
• al emplear los métodos flexibles de producción facilitados por la tecnología y las prácticas más eficientes, las empresas pequeñas pueden adaptarse más rápidamente a la cambiante situación económica;
• la pequeña empresa actúa como amortiguador de las fluctuaciones en el sector empleos causadas por las reducciones de personal y la globalización: el 53 por ciento de la pequeña empresa opera en el hogar de una persona, desde la peluquería para damas del vecindario hasta la consultoría que trabaja para empresas grandes y pequeñas.
En términos de cohesión social:
• la pequeña empresa actúa como punto de entrada a la economía de trabajadores nuevos o previamente menospreciados: la pequeña empresa propiedad de mujeres, por ejemplo, genera ingresos de casi millones de dólares anuales y emplea a más de siete millones de trabajadores.
• la pequeña empresa genera cada vez más oportunidades empresariales para los grupos minoritarios, los que según datos del censo, poseen 4,1 millones de firmas que generan 695.000 millones de dólares anualmente y emplean a 4,8 millones de trabajadores;
• la pequeña empresa fomenta la actividad económica en las zonas empobrecidas: cerca de 800.000 firmas (90 por ciento de ellas microempresas) se encuentran en las zonas más pobres de las cien ciudades más grandes de Estados Unidos;
• la pequeña empresa ofrece satisfacción y autonomía de trabajo: estudios realizados indican que la mayoría de las empresas se inician para mejorar la situación de una persona y no por falta de una alternativa, inaugurándose medio millón de empresas nuevas cada mes.
"El ciclo virtuoso"
El sector de la pequeña empresa constituye una parte grande de la economía estadounidense, pero su influencia trasciende su ya considerable tamaño. A medida que las economías prosperan más por la manera en que aplican conocimientos en lugar de materiales, se valora aún más la innovación, la flexibilidad, la personalización en gran escala y la especialización — ya sea al servir sándwiches o hacer programas para computadoras. Si bien el porcentaje de los estadounidense empleados por las compañías clasificadas por Fortune 500 baja constantemente (de veinte por ciento de la fuerza laboral en 1980 a menos del nueve por ciento hoy), un promedio de 9,36 por ciento de la población estableció su propia empresa en el curso de la década pasada.
Hay éxitos —dos tercios de las empresas nuevas con más de un solo empleado siguen operando después de dos años— y fracasos honestos, los que no implican ningún estigma social en Estados Unidos. Se puede intentar nuevamente, quizás con innovaciones más refinadas, un mayor conocimiento del mercado, y nuevos aliados empresariales. La creación, la dirección y el desarrollo de una pequeña empresa son los componentes del ciclo virtuoso de la creatividad y la prosperidad creciente que una persona dedicada y con ideas puede aplicar en todas partes. No hay secretos, y con frecuencia el dinero es menos importante que una considerable combinación de imaginación y esfuerzo.
Las opiniones expresadas en este artículo no reflejan necesariamente los puntos de vista ni las políticas del gobierno de Estados Unidos.