16 diciembre 2008

La diplomacia de EE.UU. en los países del Hemisferio Occidental

Conferencia de embajadores estadounidenses en países de las Américas

 
Sesión de apertura de la Conferencia de Embajadores de EE.UU. en países del Hemisferio Occidental.
Sesión de apertura de la Conferencia de Embajadores de EE.UU. en países del Hemisferio Occidental.

El 5 de diciembre, la Cámara de Comercio de EE.UU. en Washington auspició una conferencia para embajadores de Estados Unidos destinados a países del Hemisferio Occidental. En la sesión de apertura de la conferencia, estos altos funcionarios del cuerpo diplomático, entre ellos Thomas A. Shannon, secretario de Estado adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental, respondieron preguntas del público presente acerca de las políticas y programas de Estados Unidos en sus respectivos países. Moderó la sesión Adrean Rothkopf, vicepresidenta para Asuntos del Hemisferio Occidental en la Cámara de Comercio.

A continuación una traducción de algunos fragmentos de la transcripción de la sesión de apertura de la Conferencia de Embajadores de EE.UU. en países del Hemisferio Occidental:

(comienza la transcripción)

[...]

A. ROTHKOPF: ¿Cuál es su valoración de la relación entre Estados Unidos y Canadá, en particular en lo relativo a inquietudes de comercio y seguridad? ¿Cómo considera usted que evolucionará diálogos actuales como la Alianza de Seguridad y Prosperidad de América del Norte en la nueva administración?

EMBAJADOR DAVID H. WILKINS (Canadá): Creo que la relación entre Estados Unidos y Canadá es ahora mismo tan fuerte como lo ha sido siempre. Cuando llegué allí hace unos tres años y medio nos sentíamos, en cierto modo, irritados por nuestros motivos de irritación. La frontera con Estados Unidos estaba cerrada para el ganado canadiense; la disputa en torno a las maderas blandas estaba al rojo vivo; había motivos de irritación remanentes de la defensa contra misiles que los canadienses habían rechazado; la guerra en Iraq, y otras cosas. Ahora, esos motivos de irritación quedaron fuera de discusión. Trabajamos, con gran éxito, en la aplicación plena de la Iniciativa de Viajes del Hemisferio Occidental, el requisito del pasaporte para cruzar la frontera por tierra entra en vigor en junio de 2009. Los canadienses parecen aceptarlo. Las provincias (canadienses) están emitiendo licencias de conducir mejoradas, así como lo hacen algunos de nuestros estados. Ese ha sido un factor importantísimo que parece, según creo, haber sido muy aceptado y es de esperar que tenga una aplicación sin problemas.

De modo que diría que el tono actual de los temas establecidos por nuestro presidente y el primer ministro ha sido muy positivo y ha tenido un efecto muy importante, y que en este momento la relación es muy buena.

Los canadienses están muy entusiasmados con el presidente electo Obama. Se sienten entusiasmados con la noticia. Siguen nuestra política, observan nuestra economía. Sin duda, ahora mismo les preocupa nuestra economía. Puesto que, en conjunto, Estados Unidos y Canadá conforman la mayor relación comercial que existe en el mundo, y dado que el 85 por ciento de sus exportaciones se destinan a Estados Unidos, indudablemente lo que nos afecta a nosotros ejerce un impacto profundo en ellos.

Pero se sienten entusiasmados con la nueva administración. Esperan con interés iniciar el diálogo.

A menudo digo que la mayoría de los canadienses creen que lo saben todo acerca de Estados Unidos, y la mayoría de los estadounidenses creen que saben bastante acerca de Canadá, y ninguno de los dos está en lo cierto. Necesitamos conocer más acerca del otro, y mantener el diálogo. A ellos les interesa dialogar con el equipo del presidente Obama. Les preocupa mucho el medio ambiente, y les preocupa mucho la energía. Dado que Canadá es nuestro proveedor de energía número uno, nos proporcionan más petróleo, más uranio, más gas natural que cualquier otro país, les preocupa mucho cualquier legislación medioambiental que pudiera afectarlos, y afectar a su producción de energía y, en concreto a los esquistos petrolíferos de Canadá.

[...]

A. ROTHKOPF: La próxima pregunta es para [el embajador] Héctor Morales. ¿Podría usted hablar sobre las expectativas estadounidenses en relación con la Cumbre de las Américas 2009? Y, ¿qué actividades están llevando a cabo para asegurar que la próxima cumbre sea más exitosa que la de Mar del Plata?

EMBAJADOR HECTOR E. MORALES (Representante Permanente de Estados Unidos ante la Organización de los Estados Americanos): Adrean, muchas gracias por la pregunta y gracias por la oportunidad de estar aquí, y gracias a la Cámara de Comercio de Estados Unidos.

Además de mi función como representante de Estados Unidos ante la Organización de los Estados Americanos, tengo también el honor, y creo que es un honor, de ser el coordinador nacional en la preparación de la Cumbre de las Américas.

La próxima cumbre, que tendrá lugar en Trinidad y Tobago, tendrá lugar del 17 al 19 de abril. Es la quinta cumbre. Es la primera vez que la cumbre se va a celebrar en el Caribe. Creo que es un aspecto sumamente significativo de la Cumbre de las Américas, porque cuando pensamos en América Latina, en ocasiones, y creo que es desafortunado, nos olvidamos de nuestros amigos del Caribe. De modo que creo que es una maravillosa oportunidad de hablar sobre los temas de la región, y también de hablar de los temas importantes del Caribe.

El tema de la quinta cumbre será asegurar el futuro de nuestros ciudadanos en tres ámbitos: la prosperidad humana, la seguridad energética y la sostenibilidad ambiental. Debo señalar que desde el comienzo de las cumbres en 1994 hemos contado con apoyo bipartidista y tanto el presidente Clinton como el presidente Bush han asistido a las cumbres y se han mostrado activos en ellas.

Menciono esto porque el 17 de abril habrán transcurrido sólo 89 días desde la toma de posesión del presidente electo Obama. De manera que creo que es un momento muy oportuno, creo que es un momento muy único para que el presidente electo Obama y la nueva administración señalen su apoyo, se basen en los logros que se han alcanzado, pero también que anuncien iniciativas o su plan para el hemisferio, y para subrayar nuestro compromiso permanente con las importantes alianzas que mantenemos con los países de nuestro hemisferio.

En términos de lo que haremos para garantizar una cumbre exitosa, eso es algo que exige realmente la participación de todos los países. Lo que puedo decir es que en los muchos meses que hemos participado en la negociación, me complace mucho ver que muchos de mis colegas de la Organización de los Estados Americanos están aquí hoy, porque creo que es una señal del compromiso que tienen no sólo con la organización, sino con el proceso de la cumbre; puedo decirles que en las reuniones formales y en muchas de las reuniones que hemos mantenido entre las sesiones de negociación, ha reinado un espíritu muy constructivo en cuanto al progreso hacia una cumbre exitosa.

Hemos concluido una tercera parte de las negociaciones y, de nuevo, creo que es para la nueva administración una oportunidad maravillosa de hacer hincapié en lo importante que es la región y lo importante que es para nosotros el Caribe y, obviamente, el éxito de la cumbre creo que beneficia a todos los países y, sin duda, a Estados Unidos. Gracias.

[...]

A. ROTHKOPF: La siguiente pregunta es para el embajador Wayne. ¿Cómo afectará la actual crisis financiera a las relaciones de Estados Unidos con la región? ¿Son adecuados los preparativos que ha tomado la región para abordar las consecuencias que seguramente ocurran en el 2009? ¿Qué medidas se deben tomar? Los pueblos de la región, ¿qué papel esperan que desempeñe Estados Unidos?

EMBAJADOR EARL ANTHONY WAYNE (Argentina): En primer lugar, quiero agradecerle a la Cámara de Comercio de Estados Unidos por habernos recibido hoy. La Cámara de Comercio de EE.UU. en Argentina es uno de nuestros socios claves. En Argentina hay más de 500 compañías estadounidenses. Dan empleo a 155.000 argentinos, de modo que es una relación muy profunda.

Creo que una de las cosas que hemos aprendido de esta crisis es que todos seguimos aprendiendo. Todos tenemos que seguir preparándonos para la crisis. Creo que eso es cierto en todas las regiones del mundo. Se sigue aprendiendo en América Latina, al igual que ha sucedido en Europa y en Norteamérica y en Asia.

Una cosa clave es que se ha iniciado un proceso, el proceso del G-20, que abarca muchas de las partes del mundo de un modo muy constructivo, para tratar de cumplir, a fuerza de trabajo, con la agenda de reforma, como así también dar los pasos concretos que se necesitan en la crisis. Y este proceso del G-20 refuerza realmente la cooperación y el contacto diario que existe, a través de muchos canales, entre los ministros de Finanzas y entre los gobernadores de los Bancos Centrales. Es muy importante que en ese proceso México, Brasil y Argentina representen a la región. Han venido desempeñando un papel importante en mantener reflejada esa perspectiva regional y creo que todos seguirán desempeñando esa función a medida que aquí seguimos adelante.

Evidentemente, dentro de este contexto los distintos países consideran sus propias necesidades económicas y hemos visto en la región, al igual que hemos visto en todo el mundo, una serie de planes (de medidas financieras y económicas) a medida que la gente considera maneras de estimular la economía para seguir adelante. Ayer mismo anunciaron en la Argentina varias medidas encaminadas a hacer eso en el futuro. Pero se trata de algo que hemos visto en el mundo entero.

Creo que es algo clave que esta comunicación y colaboración continúen mientras nos abrimos paso a través de esta crisis en las diferentes economías, porque las economías están sumamente interconectadas.

Al principio hubo en América Latina, al igual que en otras partes, cierto debate en torno a lo conectadas que estaban y si podrían salir airosas sin sufrir demasiados efectos serios. En ese debate, creo yo, lo que se ha visto es que la gente que dijo que no, la que dijo que todos estamos conectados y que hay efectos importantes para todos, estaba en lo cierto. Y lo que eso subraya es la necesidad de mantener vigentes estos vínculos internacionales y dialogar y encontrar nuevas maneras de salir adelante, juntos. De modo que seguiremos trabajando en eso. Gracias.

A. ROTHKOPF: Muchas gracias. La próxima pregunta es para Tom Shannon y el embajador estadounidense en Perú. Los detractores sostienen que Estados Unidos ha perdido influencia en la región durante esta administración. ¿De qué modo ve la actuación de Estados Unidos en la región? ¿Qué logros se han conseguido?

SECRETARIO ADJUNTO SHANNON: Gracias es una pregunta excelente. [...] Vamos a pedirle al embajador McKinley que se ocupe de este tema, porque durante la administración Bush han ocurrido en Perú una cantidad de cosas realmente importantes, especialmente durante los últimos años, cuando negociamos y ratificamos el Tratado de Libre Comercio con Perú, y especialmente cuando Perú fue anfitrión de la APEC, donde el presidente Bush hizo su último viaje a la región y, posiblemente, su último viaje al extranjero. Fue apropiado que ese viaje ocurriera en América Latina, que ocurriera en Perú, que reuniera a socios americanos importantes, como Canadá, México y Chile, y también que se conectara con Asia debido a que, de muchas formas, el futuro de las Américas es un futuro del Pacífico asiático.

¿Mike?

EMBAJADOR MICHAEL P. MCKINLEY (Perú): Se ha producido un cambio en América Latina, y en términos de nuestra relación con la región se ha visto una maduración en ambas partes. No es una pérdida de influencia, sino que es el reflejo de la globalización del papel que América Latina desempeña en el mundo.

Si uno observa el dinamismo de esa relación en términos de negociaciones, por ejemplo con Brasil en lo relativo a las políticas de energía, si uno observa nuestro trabajo con numerosos gobiernos latinoamericanos en foros internacionales y en el tema de mantenimiento de la paz, en abordar cuestiones de interés transnacional, como la delincuencia organizada y el medio ambiente, verá que hay en marcha una colaboración muy seria e importante.

Si se analiza en términos de nuestras relaciones económicas con la región, éstas son hoy más fuertes que nunca. Los datos estadísticos estadounidenses del comercio con América Latina durante esta década, que ustedes ya conocen, han experimentado un notable crecimiento.

Y en el contexto de las negociaciones de los acuerdos de libre comercio en la región, estamos también transformando las bases de la relación latinoamericana con el mundo exterior. Los países de América Latina han utilizado los acuerdos que han negociado con nosotros como la puerta hacia una relación económica más profunda con el resto del mundo, y en una economía globalizada esto es sumamente beneficioso para América Latina, pero también nos beneficia a nosotros en términos de promover una mayor prosperidad.

Si uno observa las tasas de aprobación de Estados Unidos en la mayoría de los países latinoamericanos, en el contexto de un entorno en el que la gente ha dicho que hemos perdido influencia, seguimos teniendo, como país, las tasas de aprobación más altas en la región latinoamericana que con cualquier otra región del mundo.

En el contexto del Perú, sólo diré que las relaciones son probablemente mejores que en los últimos 40 años, basándonos en la preparación de la agenda de libre comercio, la lucha contra los narcóticos, el tratamiento de las cuestiones regionales y la consolidación de la democracia, y creo que esta experiencia se ha repetido en muchas otras partes de la región.

A. ROTHKOPF: [...] La próxima pregunta es para la embajadora de Estados Unidos en Panamá y el embajador de Estados Unidos en Colombia.

¿Qué importancia tienen los acuerdos comerciales con sus respectivos países? ¿Cómo ha afectado las relaciones bilaterales la demora en conseguir la aprobación del Congreso?  ¿Qué piensa acerca del futuro del comercio en el hemisferio? ¿Ha terminado la era de las grandes rondas comerciales y los acuerdos bilaterales? ¿Qué será lo próximo? ¿Acuerdos sectoriales? Gracias.

EMBAJADORA BARBARA J. STEPHENSON (Panamá):  [...] Este acuerdo de libre comercio es realmente el centro de nuestra relación. Es un motor para la clase de cambio que queremos ver en este socio estratégico. Estimula la apertura. Estimula la transparencia y la rendición de cuentas. Ayuda a Panamá en su propia búsqueda de conseguir un estatus del Primer Mundo, lo cual es bueno para nosotros porque tendremos un socio fuerte en esta decisiva encrucijada mundial.

Lo otro que hace, y me gustaría desarrollar esta idea un segundo, es que trae a empresas estadounidenses a Panamá. Una de las cosas que cada vez comprendemos mejor en Panamá, donde la ayuda ha dado paso al comercio, es que cómo nosotros, realmente [omitido en el texto] ... nuestra relación. Hemos avanzado mucho de una relación de ayuda a una relación de comercio. Pero gran parte del desarrollo, las mejores destrezas que hay en Panamá y los mejores recursos humanos como oportunidad para que todos los ciudadanos asciendan, proviene de la presencia de compañías estadounidenses y de la forma en que dan formación y gestionan sus empresas y transmiten a otros prácticas comerciales óptimas. Eso es también un elemento importante de lo que hará este Acuerdo de Libre Comercio.

EMBAJADOR WILLIAM R. BROWNFIELD (Colombia): Permítanme ofrecer también un poquito de la perspectiva de Colombia.

Mi relato, breve, se remonta diez años, porque es importante, creo, comprender dónde estábamos, lo lejos que hemos llegado y dónde nos encontramos ahora, para comprender mi postura ante el Tratado de Libre Comercio EE.UU.- Colombia.

Hace diez años, señoras y señores, mucha gente sentada en un radio de una milla de donde estamos sentados hoy, mantenían la siguiente conversación. En primer lugar, ¿es posible que Colombia se convierta en el primer narco-estado? Un país cuyo gobierno esté dominado o controlado por los narcotraficantes. Segundo, ¿es posible que ganen las FARC? Tercero, ¿se colapsará la economía colombiana? ¿Tratarán cientos de miles de ciudadanos colombianos de venir a Estados Unidos por razones económicas? Esas eran las preguntas que nos planteábamos en 1999, aquí mismo, en esta ciudad.

La respuesta a esas inquietudes fue el Plan Colombia, una estrategia desarrollada en 1999 cuya aplicación comenzó en el año 2000 para atender a esas y a virtualmente todos los demás problemas que afectaban a Colombia y a Estados Unidos en ese momento.

A mi humilde juicio, el Plan Colombia ha sido un éxito, independientemente del criterio que se quiera utilizar y medir.

Nos encontramos ahora en el 2008, casi en el 2009. Muchas de las mismas personas de este gobierno, sentadas dentro de una milla de donde estamos nosotros sentados ahora mismo, se preguntan ¿cómo y cuándo llevaremos a su conclusión este capítulo particular del Plan Colombia? Nuestro reto estratégico, el del gobierno colombiano, el gobierno de Estados Unidos y todos los gobiernos de esta región, es hacerlo de modo que refuerce el éxito y el progreso logrados en los últimos diez años, que asegure que seguimos haciendo hincapié en esos aspectos donde aún queda trabajo por hacer, que haya los recursos, la política y el apoyo para hacerlo. Y que maximice la perspectiva de que Estados Unidos y Colombia mantengan su relación como socios estratégicos estrechamente unidos, bien avanzado el siglo XXI.

Yo les diría que parte de ese proceso es el Acuerdo de Libre Comercio EE.UU.–Colombia. Mientras negociamos y trabajamos con los dos gobiernos para transferir las responsabilidades de ciertos programas, proyectos, políticas y temas de un gobierno al siguiente, necesitamos ofrecer las bases económicas y comerciales que le permita al gobierno de Colombia hacer muchas de las cosas que hemos venido haciendo durante los últimos nueve años.

El Acuerdo de Libre Comercio consigue eso. Proporciona una base de recursos e ingresos al gobierno de Colombia, y además sirve nuestro propio interés nacional aquí en los Estados Unidos. Le brinda a nuestro sector empresarial las mismas ventajas que ha tenido el sector exportador colombiano desde 1992, conforme a la Ley de Preferencia Comercial Andina. Nos permite dejar de pagar un promedio de más del 11 por ciento de aranceles aduaneros en nuestras exportaciones a Colombia, cuando las exportaciones colombianas a Estados Unidos pagan un promedio de cerca de cero por ciento. Crea nuevos empleos en Estados Unidos, crea nuevos mercados para nuestros exportadores, sirve nuestros intereses nacionales.

Por ese motivo, yo, un humilde servidor, estoy convencido de que tarde o temprano aprobaremos este Tratado de Libre Comercio. No porque seamos excepcionalmente generosos o caritativos, sino porque nosotros, los dos partidos, todas las partes de este país llegaremos finalmente a la conclusión de que el Tratado de Libre Comercio sirve tanto nuestros intereses como los intereses de la República de Colombia.

[Aplausos].

A. ROTHKOPF:  [...] La siguiente pregunta va dirigida a Tom Shannon, y si alguno de los demás embajadores quiere intervenir y comentar, le daré también una oportunidad.

¿Qué aspecto de la política latinoamericana querría usted que la próxima administración siguiera recalcando? ¿Cuál sería el cambio?

SECRETARIO ADJUNTO SHANNON: Me siento renuente a aconsejar a la próxima administración, porque creo que tienen un equipo realmente fuerte, sobre todo para la gestión de asuntos latinoamericanos, y es un equipo que tiene experiencia. Pero si tuviera que dar consejo– [Risas]

En primer lugar, creo que es de importancia vital seguir participando y seguir participando a nivel alto. Al nivel del presidente, al nivel del secretario de Estado, y al nivel de los demás secretarios del gabinete. Este es un rasgo distintivo de esta administración, porque aunque a menudo se dice que de alguna manera hemos hecho caso omiso de la región, el hecho es que hemos mantenido en la región una diplomacia muy activa, y se trata de una diplomacia no simplemente a nivel de operaciones, sino al nivel de un jefe de departamento y al nivel del presidente.

El presidente ha viajado a países de la región en trece ocasiones. Nueve de esos viajes han sido a América Latina,  el último de ellos con motivo de la reunión de APEC. Celebró la primera conferencia regional de la Casa Blanca en 2007, luego de su viaje a la región, en el cual hicieron presentaciones, pronunciaron discursos y se reunieron en grupos de trabajo la secretaria de Estado, el secretario de Comercio, el secretario de Educación, el secretario de Salud y Servicios Humanos, nuestro representante comercial, y también participó la Primera Dama.

Creo que esta clase de participación es esencial en estos momentos, debido al entorno competitivo que destaqué, pero también porque cuando el presidente y la secretaria de Estado y otros ministros del gabinete manifiestan un interés profundo en la región y subrayan la importancia de la región, el resto de la burocracia lo entiende y responde de manera positiva.

De modo que creo que un aspecto de nuestra política sería seguir participando y promoviendo.

En este sentido, permítanme hacer un breve comentario histórico. La nueva administración encara enormes retos. En realidad, no hemos encarado esta clase de transición desde 1933. Pero es importante comprender que cuando Franklin Roosevelt asumió la presidencia en 1933, encarando una crisis económica de proporciones mundiales, con el fascismo y el comunismo en marcha sobre Europa, y el militarismo japonés en marcha sobre Asia. ¿Cuál fue la respuesta? La respuesta fue la política del buen vecino, una dinámica participación en las Américas, y un compromiso con la doctrina de no intervención, es decir, la renuncia a los tratados que nos permitían intervenir en países latinoamericanos, y dar, efectivamente, nueva forma a nuestra participación política y diplomática en la región. Pero fue también lo que Cordell Hull denominó la nueva reciprocidad, lo cual fue un esfuerzo para echar abajo barreras comerciales y abrir conexiones culturales y sociales.

Si uno observa cómo la administración Roosevelt empleó el sistema interamericano, cómo preservó el sistema interamericano durante este periodo, y cómo se atacó el proteccionismo y se trató de abrir mercados, creo que es una buena hoja de ruta para lo que viene después.

En términos de lo que no me gustaría que hiciéramos, esa es una pregunta muy cargada. Y no estoy seguro de tener una buena respuesta para ella. Esta es una región enorme, es una región compleja, es una región dinámica, y creo que hemos tenido mucho éxito. Hemos tenido también algunos tropiezos. Pero creo que hemos encontrado maneras de arreglarlos rápidamente. Es una de las cosas importantes del sistema americano, es una de las cosas importantes del modo en que trabajamos, especialmente del modo en que trabajan la secretaria Rice y el presidente Bush. Y en este sentido creo que puedo destacar algunos de los mayores retos que encaramos.

Evidentemente, México y América Central son (retos) realmente enormes en términos de cómo ayudamos a esos países a librar su lucha contra la delincuencia organizada, y en ese sentido, creo que una cosa que necesitamos dejar de tener es esta bifurcación entre las iniciativas de ejecución de la ley nacional y nuestras autoridades de política exterior. Es ella de naturaleza legal, debido a que nuestro presupuesto de asuntos exteriores es diferente de nuestro presupuesto de asuntos internos, y la autoridad que tienen nuestra ejecución de la ley y la que tiene el DHS [Departamento de Seguridad Nacional] son diferentes de las que tienen el Departamento de Estado de Estados Unidos y otros en la gestión de nuestros presupuestos de asuntos exteriores. Pero lo que va a ser evidente al sur de nuestra frontera es que mientras trabajamos con México mediante la Iniciativa Mérida, mientras trabajamos con América Central mediante la Iniciativa Mérida y, finalmente, mientras trabajamos con el Caribe creando un nuevo diálogo de cooperación en asuntos de seguridad, necesitaremos encontrar maneras de asegurarnos de que podemos frenar el contrabando de armas fuera de Estados Unidos, el tráfico de armas ilícitas, de que podemos frenar el lavado de dinero y el movimiento de dinero en efectivo en grandes cantidades desde Estados Unidos hacia México y hacia América Central, y esto requiere una coordinación mucho mejor y más ágil entre las agencias de ejecución de las leyes internas y nuestras agencias de política exterior.

Muchas gracias.

A. ROTHKOPF: La próxima pregunta es para usted, Sr. Urs. [...]. En los últimos años hemos visto en la región una creciente tensión entre un bloque de países que desconfían de Estados Unidos. ¿Piensa usted que esto continuará con la nueva administración? ¿Veremos más nacionalismo en materia de recursos? La colaboración con países como Rusia, ¿causará tensiones aún mayores?

SR. KRISHNA R. URS (Encargado de negocios de la Embajada de EE.UU. en Bolivia): Muchas gracias por la pregunta. Quiero darle las gracias también a la Cámara de Comercio de Estados Unidos por patrocinar este encuentro. Creo que es realmente una buena oportunidad.

Creo que en Bolivia se le ha dado mucha importancia al papel que desempeña Venezuela. Se ha dicho mucho, que el presidente Chávez ha intentado aumentar su influencia en Bolivia y perjudicar la relación entre Estados Unidos y Bolivia. Creo que es realmente cierto que Venezuela ejerce influencia en Bolivia y ha aumentado el papel que desempeña en ese país. Pero creo que centrarse demasiado en el papel que Venezuela desempeña en Bolivia es pasar por alto algunos factores claves que han resultado del desarrollo de Bolivia en los últimos años, y también cómo ha afectado eso la relación entre Estados Unidos y Bolivia.

Creo que una de las cosas que hay que tener presentes es que el presidente Morales ha asumido su cargo con un plan, un plan de cambio que cuenta con mucho apoyo en Bolivia y que realmente se apoya, en especial, en los altiplanos de Bolivia, con mucha, mucha fuerza, y que ese plan de cambio ha provocado también oposición en otras partes de Bolivia y entre otros grupos de Bolivia. La difícil relación que Estados Unidos ha mantenido con Bolivia durante los últimos años es, en parte, consecuencia de algo que trasciende esa situación interna a la relación bilateral.

[...]

Hemos intentado conservar nuestra relación positiva con Bolivia, que hemos mantenido durante muchos, muchos años. Hemos trabajado con mucho ahínco de un manera bilateral, en la agenda bilateral tanto como se pueda, para mantener las cosas en marcha y esa es la razón por la que hemos dado una serie de pasos que hemos dado. Hemos trabajado, por ejemplo, cuando fue necesario retirarle a Bolivia su certificación en materia de cooperación contra los narcóticos; fuimos muy cuidadosos al hacer a un lado las sanciones, de modo que pudiéramos mantener una relación tan amplia como podíamos.

Creo que también es importante destacar que hemos tratado de mantener con Bolivia una relación entre nuestros pueblos muy, muy fuerte, también durante este periodo. Tenemos  muchos programas dirigidos a llegar hasta el pueblo boliviano, entre estos programas de radio en idiomas indígenas, becas para personas de comunidades indígenas, mediante los cuales tratamos de mantener los contactos entre nuestros pueblos. Tenemos a través de nuestros centros binacionales un programa de enseñanza del inglés de gran tamaño. Así que hemos dirigido muchos de nuestros esfuerzos a mantener una relación, y espero que a medida que Bolivia resuelva estos problemas sea posible regresar a una relación más normal con ese país.

[...]

A. ROTHKOPF:  [...] Nuestra próxima pregunta va dirigida a los embajadores Simons y McKinley.

Hace diez años, el comercio de China con la región era insignificante. Hoy, China es uno de los socios comerciales más destacados y de más rápido crecimiento de la región. Al mismo tiempo, la región es uno de los principales destinos de la inversión extranjera china. ¿Equivale esto a un cambio profundo y sostenido en la orientación de la región? ¿El comienzo de una nueva etapa de competencia, en busca de influencia, entre las grandes potencias, una reorientación de las economías de este a oeste, a través del Pacífico?

EMBAJADOR PAUL E. SIMONS (Chile): Gracias. También me hicieron esta pregunta, en mi audiencia de confirmación, dos senadores, de modo que sé que hay gran interés en la cuestión de la expansión de China en América Latina.

Desde el punto de vista de Chile, creo que la expansión del comercio chino con Chile ha sido muy beneficioso para ambos países, en términos de crecimiento económico. China es hoy el principal destino de las exportaciones de cobre de Chile y, a su vez, China proporciona gran cantidad de manufacturas de bajo costo que se han vuelto accesibles para la creciente clase media chilena. De modo que creo que ha sido una situación en la que todos ganan para el desarrollo económico de Chile.

En términos más amplios para todo el hemisferio, creo que el crecimiento del comercio China-América Latina no es diferente del crecimiento del comercio China-EE.UU. Se debe a las ventajas comparativas, y ha aumentado los niveles de vida en ambos países. De modo que no lo considero necesariamente como una cuestión de competencia en relación con Estados Unidos. Y, particularmente, si uno se fija en el tipo de exportaciones que Estados Unidos envía ahora a Chile, muchos productos de tecnología avanzada, productos de propiedad intelectual avanzada, productos de alto valor añadido. Los chinos, de modo típico, envían más productos manufacturados, pero no necesariamente como competencia directa.

Creo que eso es saludable. Es parte del proceso de globalización. Los chinos no han sido un factor importante en términos de inversión en Chile. Sé que en algunos de los otros países se han mostrado más activos. En Chile ha sido básicamente una relación comercial, pero creo que se va ampliando y creo que eso es bueno para el hemisferio, bueno para China, bueno para Chile. De manera que pienso que es algo que debería alentarse.

EMBAJADOR MICHAEL P. MCKINLEY (Perú): Me temo que voy a hacerme eco de las palabras de Paul, extensamente, de manera que seré breve. Me centraré solamente en las palabras claves de la pregunta.

La competencia en busca de influencia. Creo que si uno observa el papel que desempeña China en el comercio mundial, en cualquier región del mundo, no se trata de una cuestión de competencia en busca de influencia. Lo que buscan son las materias primas que necesitan para que crezca su economía interna.

Si se analiza el papel que desempeña China en el comercio mundial y nuestro papel en el comercio mundial a lo largo de esta década, el comercio mundial ha crecido de modo exponencial. Los últimos cinco, seis años han sido el periodo de crecimiento más rápido del comercio mundial desde la Segunda Guerra Mundial, de modo que el pastel se hace más grande para todos.

Pasando a los puntos específicos de la relación con Perú, tomemos como ejemplo este año, que es uno en el que China ha figurado de modo destacado en Perú con una inversión proyectada de 2.000 millones de dólares en una instalación de producción de mineral de hierro, las exportaciones estadounidenses a Perú han aumentado 70 por ciento en los nueve meses transcurridos hasta septiembre, un año comparado con el otro. La inversión estadounidense en Perú ha aumentado alrededor de 2.000 millones de dólares. Nuevamente, no enfrentamos competencia. El pastel se ha hecho más grande. Es parte de la globalización. Estados Unidos sigue siendo el principal mercado del Perú, tanto para las exportaciones como para las importaciones. China ha crecido pero, nuevamente, no ha disminuido nuestra capacidad de expansión en lo que es un mercado en aumento, no sólo en Perú, sino en toda la región latinoamericana.

A. ROTHKOPF: Me gustaría plantearle la anterior pregunta al secretario adjunto Tom Shannon, para comparta sus impresiones al respecto, pero también me gustaría pedirle que hable un poco sobre la relación con Brasil.

SECRETARIO ADJUNTO SHANNON: Con mucho gusto.

En lo que respecta a China, una de las cosas que ha hecho esta administración es iniciar consultas con China en torno a América Latina y el Caribe. Hemos hecho esto durante tres años corridos, dos veces en Pekín y una aquí en Washington. Esperamos con entera confianza que esta clase consultas continúe. Es para nosotros una oportunidad importante de explicarle a la otra parte cuáles son nuestros intereses en la región, cómo consideramos nuestras actividades en la región y asegurar nuestros caminos no se crucen innecesariamente.

Creo que las conversaciones han tenido éxito. Han alcanzado un punto en el que los mismos chinos quieren ir más allá de las simples consultas, para determinar si podemos o no comenzar a coordinar nuestras actividades en los bancos de desarrollo multilaterales, y si la experiencia china en la reducción de la pobreza y la respuesta a desastres podría emplearse de modo significativo para nosotros mientras trabajamos en la región con nuestros asociados en torno a estos temas.

Pero una de las cosas notables acerca de cómo los chinos entienden lo que están haciendo en América Latina y cómo eso se relaciona con nosotros, es el punto de vista chino de que la relación Estados Unidos-China no es simplemente  una relación bilateral. La consideran una relación mundial. Consideran que comportamiento en todo el mundo está conectado con una relación aún más amplia con Estados Unidos. Y eso es bueno para nosotros, porque nos ofrece un grado de apalancamiento y un grado de acceso que,  típicamente, no podríamos tener.

Esto no significa que no haya  problemas, esto no significa que no haya desacuerdos, porque en muchos aspectos la presencia china es bastante nueva o, por lo menos, la presencia que ha cobrado hoy, especialmente en relación con lo que buscan en el terreno económico y comercial, y en muchas áreas esta novedad significa que pasa por alto algunos matices. Pero mi propio punto de vista es que esta clase de consultas son útiles, necesitan seguir. Hay cosas que podemos hacer en las Américas en concierto con los chinos, y podemos ayudar a preservar una relación más amplia con China según cómo coordinamos nuestras actividades en toda la región.

En cuanto a Brasil, lamentablemente nuestro embajador en ese país, Cliff Sober, se encuentra en el Centro Woodrow Wilson, en una conferencia sobre Brasil. Fue esta mañana uno de los principales oradores, de modo que no puede estar con nosotros. Pero al recordar los logros obtenidos en las Américas en los últimos ocho años, lo que ha ocurrido con la relación Estados Unidos-Brasil, creo que son uno de los puntos sobresalientes. Creo que el presidente Bush y el presidente Lula serán elogiados no sólo por sus contemporáneos, sino que serán elogiados por los historiadores por lo que han hecho en hacerse cargo de  una relación que siempre se ha entendido que es importante, que siempre se ha entendido que está colmada de potencial y, en realidad, la convirtieron en algo real. Lo han hecho así mediante una participación continua, mediante una cantidad de discusiones en uno y otro sentido, tanto formalmente en reuniones pero también informalmente a través de conversaciones telefónicas, y luego instruyendo a sus burocracias para que hagan realidad un compromiso de líder con una relación positiva.

Con el correr del tiempo, hemos construido una serie de estructuras, basadas tanto en el gobierno como en la sociedad civil, y basadas en el sector privado, que han conectado realmente a Estados Unidos y Brasil de una manera importante. Y creo que se ha hecho eso de un modo que reconoce que las dos principales y mayores democracias de las Américas pueden colaborar en aspectos mucho más allá de lo político.

Nuestro memorando de entendimiento sobre los biocombustibles se ha ampliado en términos de nuestra participación con un tercer país, para incluir a más países del Caribe y América Central, y también a países africanos como Senegal y Guinea-Bissau; nuestra cooperación en Santo Tomé y Príncipe para erradicar la malaria y nuestra cooperación en Guinea-Bissau en torno a la creación de instituciones legislativas es realmente innovadora. Demuestra realmente que estos dos grandes países pueden colaborar, especialmente en temas relacionados con el desarrollo económico y social.

Creo que el programa de becas que hemos iniciado en Brasil, especialmente los programas de idioma inglés para darles a los brasileños de clase media baja que no hablan inglés una oportunidad de acceso a las universidades estadounidenses, es importante.

Creo que el Plan de Acción Conjunta para combatir el racismo y promover la igualdad, que la secretaria Rice inició en Brasil, es también un importante paso de avance, al demostrar que Estados Unidos y Brasil pueden trabajar en problemas sociales comunes e intercambiar experiencias. Y esto ha creado un nivel de confianza y fe en la relación, que también nos permite manejar nuestras diferencias; y hay diferencias, nadie lo duda. Esa es simplemente una realidad en un mundo en el que los grandes países se involucran en relaciones mundiales.

Este es un aspecto en el que creo que seguiremos enfocándonos. Nuestra relación con Brasil es absolutamente esencial para el bienestar y el éxito de América del Sur, pero también es absolutamente esencial para nuestra capacidad de presentarnos en América del Sur como un socio servicial y beneficioso.

[...]

(terminan los fragmentos)

Para consultar el texto completo (en inglés) de la transcripción de la sesión de apertura de la conferencia, visite la página web del Departamento de Estado.

(termina la transcripción)

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