08 diciembre 2008

EE.UU. y China coordinan medidas para afrontar crisis económica

Firman acuerdos sobre energía y medio ambiente

 
El secretario de Hacienda de EE.UU., Henry Paulson, con el vice primer ministro chino Wang Qishan, tras la firma de los acuerdos.
El secretario de Hacienda de EE.UU., Henry Paulson, con el vice primer ministro chino Wang Qishan, tras la firma de los acuerdos.

Washington — Estados Unidos y China han alcanzado un acuerdo para coordinar medidas encaminadas a contener el colapso económico mundial y hacer frente a problemas relacionados con la energía, el medio ambiente y la seguridad alimentaria y de los productos.

“Hemos tenido conversaciones intensas sobre la actual convulsión de los mercados financieros mundiales y la desaceleración económica, así como las consecuencias para nuestros dos países y las acciones que estamos tomando para resolverlos”, declaró Henry Paulson, secretario de Hacienda, el 5 de diciembre en Pekín.

Paulson encabezó la delegación de Estados Unidos a la quinta sesión del Diálogo Económico Estratégico EE.UU.-China, que tiene lugar cada seis meses en capitales alternas. El vice primer ministro chino Wang Qishan dirigió la delegación anfitriona.

Wang instó a Estados Unidos a que “tome todas las medidas necesarias para estabilizar lo antes posible sus mercados financieros y su economía, para garantizar la seguridad de los activos e inversiones chinas en Estados Unidos”, según constató el diario The Washington Post.

En el discurso de cierre, el titular de la secretaría de Hacienda de Estados Unidos dijo haber informado a los chinos sobre las medidas que ha tomado el gobierno de Estados Unidos para poner en orden sus asuntos financieros. Acogió con beneplácito las medidas que ha tomado China para fortalecer la demanda interna y reducir, por tanto, su dependencia de las exportaciones para su crecimiento económico.

Paulson recalcó que China necesita una moneda “cuyo valor lo determine el mercado” para tener un crecimiento equilibrado y contribuir a la salud de la economía mundial.

Desde el año 2005, el gobierno chino ha permitido que su moneda se revalorice en más del 20 por ciento en relación al dólar, lo cual ha derivado en aumentos en los precios de las exportaciones chinas y ha mejorado el atractivo de los productos importados en China.

Sin embargo, el excedente comercial de China se ha seguido disparando y ha alcanzado niveles sin precedentes, llegando en 2007 a los 262.000 millones de dólares con Estados Unidos.

Antes del comienzo de la reunión de dos días en Pekín, Paulson declaró que la revalorización de la moneda china “es significativa, pero es importante que el proceso continúe”.

Paulson elogió la decisión del gobierno chino de permitir que los bancos extranjeros vendan bonos bajo las mismas condiciones que los bancos chinos. “La fortaleza de los mercados financieros permitirán un desarrollo económico saludable en toda China”, dijo.

Los dos socios comerciales del Pacífico manifestaron su compromiso común con oponerse al proteccionismo, enfoque que se vuelve más atractivo en algunos lugares debido a los difíciles momentos económicos. Estados Unidos está decidido a evitar el error que llevó a la Gran Depresión en la década de 1930: la Ley Smoot-Hawley, que aumentó los aranceles y frenó el comercio.

“Al igual que la economía estadounidense, la economía china depende del comercio mundial”, declaró Paulson. Agregó que ambos gobiernos pretenden “lograr progresos importantes” encaminados a concluir la Ronda de Dohá en las negociaciones mundiales de comercio, antes de finales de diciembre.

En declaraciones más detalladas, el titular de Hacienda acogió favorablemente la participación de China en el Foro de Estabilidad Financiera (FSF). En el encuentro del G20 en Washington, en fechas recientes, los países convinieron en que la afiliación al FSF, establecido en 1999 por los países del Grupo de los Siete (G7) y que establece las normas de cooperación y vigilancia financiera, debería abrirse a los países con mercados emergentes. (Véase “Las grandes economías del mundo se comprometen a estimular el crecimiento”).

Ambos países se comprometieron a poner a disposición 20.000 millones de dólares más, por medio de sus respectivos bancos de fomento a la importación y exportación, para ayudar a financiar el comercio en países en desarrollo merecedores de crédito. La nueva infusión de crédito elevará su contribución al financiamiento del comercio en países en desarrollo, a 38.000 millones de dólares.

Con la idea de encarar los problemas comunes relativos a la energía y el medio ambiente, China y Estados Unidos firmaron un acuerdo marco de cooperación, de diez años de duración. El propósito es involucrar a gobiernos, círculos académicos, empresas y organizaciones de la sociedad civil para tener electricidad y transporte más limpio y más eficiente, y reducir la contaminación del agua, el aire, los bosques y los pantanos.

Para darle más contenido al acuerdo marco, ambos países firmaron siete EcoAsociaciones de ahorro energético, vehículos híbridos, aire limpio y conservación del agua.

Por ejemplo, las empresas Ford Motor Company y Chang’an Automobile Company Ltd. colaborarán en la construcción de vehículos eléctricos y vehículos híbridos que se enchufan. Otra de las colaboraciones tiene que ver con las ciudades de Greensburg (Kansas), devastada por un tornado en 2007, y Mianzhu, en la provincia de Sechúan, que este año fue destrozada por un terremoto. Ambas ciudades tienen previsto recurrir a las empresas ecológicas para reconstruir sus infraestructuras.

Según Paulson, por medio de esta colaboración Estados Unidos y China crearán nuevas industrias y métodos de construcción que ahorren energía y conserven el medio ambiente.

En lo que respecta a la seguridad alimentaria y de los productos, Paulson comentó que los ministerios de Salud de ambos gobiernos trabajarán más estrechamente para eliminar los productos perjudiciales y defectuosos y mejorar la confianza del consumidor.

Según Paulson, la cuestión que supera en importancia los acuerdos concretos alcanzados en la reunión, es el compromiso directo en relación con temas comunes. Mediante la comunicación directa, China y Estados Unidos pueden ayudarse mutuamente a gestionar los momentos de tensión y transición y “consolidar una relación más firme que beneficie a nuestros ciudadanos y a la economía global”.

Para consultar la hoja informativa del Departamento de Hacienda sobre financiación comercial para mercados emergentes, la hoja informativa sobre el Diálogo Económico Estratégico EE.UU.-China y las declaraciones de Paulson al cierre de la reunión (todas en inglés), visite el sitio web América.gov.

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