22 agosto 2008
Centro con sede en Washington enseña formas de fomentar la innovación
Washington – Según un académico de Washington, los países en desarrollo que permitan a sus ciudadanos prosperar a partir de su trabajo creativo e innovador triunfarán sobre la pobreza.
Michael Ryan, director del Centro de Economía Creativa e Innovadora (CIEC) con sede en Washington, dijo que se desarrollarán fármacos que salvarán vidas, se producirán películas memorables y se escribirán valiosos libros si las personas que los producen pueden obtener ganancias de los mismos.
El centro investiga y enseña el modo en que los países en desarrollo pueden aprovechar el ingenio de su población para mejorar el nivel de vida.
“En la década de 1990, mientras escribía mi libro Knowdlege Diplomacy: Global Competition and the Politics of Intellectual Property (Conocimiento de la diplomacia: Competencia mundial y la política en la propiedad intelectual), me di cuenta que el conocimiento y la tecnología son la clave para el desarrollo económico”, afirmó Ryan durante una entrevista reciente con America.gov.
Según la perspectiva de Ryan, la medición de la riqueza ya no tiene relación con el número de fábricas, chimeneas industriales y líneas de ensamblaje que dependen de una mano de obra poco cualificada. En su lugar, las industrias “con base en el conocimiento”, que requieren personas altamente capacitadas y con talento para crear, desarrollar y fabricar, se convierten en los motores del crecimiento económico.
Después de ser cabildero en círculos académicos, gubernamentales y empresariales durante una década, Ryan obtuvo la financiación necesaria para abrir CIEC en 2006 como parte de la Facultad de Derecho de la Universidad George Washington, con sede en Washington. Ryan y sus colegas han desarrollado programas educativos para mejorar la innovación biomédica en Jordania y Brasil, la producción de películas en la India y las iniciativas de salud y agrícolas en África, por nombrar unas cuantas de las actividades del CIEC en el mundo.
Ryan desempeña un papel persuasivo para corregir la idea que tienen muchos países en desarrollo de que la protección de la propiedad intelectual es una forma en la que los países industrializados se enriquecen a sí mismos a costa de los pobres. Los países que se involucran en la piratería con frecuencia dicen que sus acciones se justifican porque son demasiado pobres como para comprar los productos a los precios establecidos por los productores.
CIEC indica que aunque este punto de vista podría tener alguna validez, este carece de visión y es contraproducente.
Ryan recurre al ejemplo de Jordania para ilustrar lo que puede suceder si un país rechaza la piratería y acepta la protección a la propiedad intelectual. Habla de su experiencia al haber asesorado al gobierno jordano de 1998 a 1999, cuando éste redactó sus leyes de propiedad intelectual. Esas leyes ayudaron a crear las bases para que Jordania se integrara a la Organización Mundial del Comercio y firmara un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos.
En 1998, la renta per cápita de Jordania era de 1.500 dólares, y un tercio de la economía jordana dependía de ayuda extranjera. En la actualidad, el ingreso per cápita jordano está próximo a los 5.000 dólares y la economía florece en un ambiente de industrias con base en el conocimiento, explicó Ryan.
El movimiento para proteger la propiedad intelectual no se produjo sin tener un impacto en el viejo sector farmacéutico que operaba fuera de las leyes internacionales de patentes. “En los viejos tiempos, en Jordania se reproducían medicinas que estaban bajo una patente y se vendían para obtener buenas ganancias”, expresó.
Sin embargo el retorno obtenido después de erradicar la piratería ha sido mayor que las pérdidas en esa industria, indicó Ryan. Hoy día el sector farmacéutico jordano cuenta con relaciones de cooperación con fabricantes internacionales de fármacos que desean comercializar sus productos en Jordania debido a que tienen la confianza de que no robarán sus fórmulas. Jordania ha creado un vibrante sector farmacéutico único propio en el que se desarrollan medicinas que se venden en el extranjero bajo licencias jordanas.
“Un importante producto que genera buenas ganancias es un derivado de la aspirina que afecta menos al estómago que la aspirina convencional. Éste se vende bajo patente en Europa. La nación jordana también tiene derechos para fabricar fármacos genéricos”, expresó Ryan.
La protección que Jordania brinda a la propiedad intelectual le ha permitido convertirse en un centro para el turismo médico en Oriente Medio, ya que personas en la región viajan para recibir un tratamiento médico de calidad mundial a una fracción de lo que les costaría en Europa y Estados Unidos.
Un fenómeno similar se ha presentado en el sector jordano de tecnología informática. Al no haber ni más robos, ni reproducción ni venta de programas informáticos, o software, el sector jordano de tecnología informática es actualmente un líder en el desarrollo de software diseñado para las necesidades del mundo de habla árabe. Ha atraído inversiones de compañías con sede en Estados Unidos tales como Microsoft, Intel y Cisco Systems Inc.
Ryan y CIEC participan en proyectos para trasladar la experiencia jordana a otros países. En muchos países africanos el trabajo implica la distribución de fármacos antirretrovirales a precios asequibles para las personas afectadas por el VIH/SIDA y, al mismo tiempo, desarrollar industrias locales de fármacos.
En Brasil, CIEC ayuda a desarrollar incentivos para que compañías farmacéuticas exploten la riqueza medicinal acumulada en la selva amazónica. Después de que Brasil estableciera sus leyes de propiedad intelectual a finales de la década de 1990, una compañía brasileña de fármacos llamada Ache, produjo el primer producto biomédico patentado y elaborado a partir de un recurso natural llamado Acheflan, que es una crema antiinflamatoria. Este producto tuvo un éxito inmediato entre jugadores profesionales de fútbol, atletas amateurs y doctores.
Animada por el éxito de la crema, la compañía Ache y sus socios están desarrollando tratamientos para la ansiedad, diabetes, alta presión sanguínea, enfermedades del hígado y trastornos del sueño, indicó Ryan.