20 julio 2009
Multitudes celebran la música y las culturas que refleja

Washington — Músicos de México, Colombia, Venezuela, la República Dominicana, Paraguay y Estados Unidos llevaron sus pujantes ritmos al Festival Folclórico Smithsoniano que tiene lugar todos los años en la Explanada Nacional de Washington.
Desde que se inició el festival en 1967, millones de espectadores han acudido a la explanada a finales de junio y principios de julio para visitar las diversas actividades que tienen lugar durante dos semanas, en un festival del que podría decirse que proporciona las últimas novedades en cuanto a diversidad cultural de sus programas.
Todos los años el festival se centra en tres regiones o temas conceptuales. Este año le ha tocado el turno a la gama completa de música latina y las culturas que refleja con “Las Américas: Un mundo musical”.
Para completar el trío de temas destacados también hay un espacio dedicado a la cultura y música de Gales y otro en el que se celebra la contribución de las tradiciones orales afro estadounidenses a la cultura estadounidense.
Daniel Sheehy, cocurador de programas de América Latina del Smithsonian, lo calificó de “testimonio vivo de cómo la música puede ser mucho más que melodías y ritmos”.
“Cada tradición representada en el programa es un estandarte musical de identidad, un símbolo que unifica a comunidades culturales y un medio de auto actualización cultural”, agregó.
En un día típico los visitantes de las dos carpas principales en las que se presentan los actos musicales en la sección de América Latina del festival: el Salón de baile y el Salón folclórico, pueden escuchar a los maestros del Joropo Oriental de Venezuela que tocan música de la parte este del país y al grupo Cuero Madera y Costa CUMACO, un conjunto de percusión afrovenezolano de la costa del Caribe.

Se pueden ver grupos de tres regiones diferentes de México, que tocan estilos de la región del golfo del sur de Veracruz y de la región vaquera de La Huasteca, y que también ofrecen el corrido, un estilo de canción narrativa y poesía típico de Sonora.
Estaban representadas numerosas regiones de Colombia, con grupos que presentaron la música joropo de las planicies, música folclórica vallenato de la costa del Caribe, y currulao marimba de la costa pacífica del país.
También se podían saborear especialidades culinarias de América Central y del Sur, como la ensalada peruana, el arroz con pollo, pupusas caseras, plátano frito y cerveza Águila de Colombia.
En carpa más pequeña, La Peña, espectadores sentados en mesas colocadas estilo café observaban demostraciones de técnicas y escuchaban a paneles de músicos comentar su arte.
Este sitio más pequeño ofrecía la oportunidad de “intercambio y diálogo” y reflejaba uno de los aspectos centrales del festival, dijo la cocuradora Olivia Cadaval.
“Creamos este espacio de interacción musical y diálogo… [en función de la pregunta:] ‘¿Qué es la música para usted?’”, dijo. Los temas podían pasar desde “el papel de la mujer en la música, hasta la identidad cultural, o la manera en que utiliza esta música como inmigrante, es decir una serie de temas que afectaban en gran medida a los músicos… Esto es lo que el festival significa: ofrecer una voz a la gente, un lugar para que hablen por sí mismos”.
La actuación del grupo ganador del Premio Grammy, el mariachi Los Camperos de Nati Cano, de Los Ángeles, ilustraba el comentario de Cadaval en lo que respecta a la importancia del intercambio entre los músicos. En la audiencia había miembros del mariachi Chula Vista, una banda mariachi de secundaria con una importante reputación de calidad de San Diego (California), que observaban atentamente para aprender de los expertos.
Cecilia Ortega, originalmente de Veracruz (México) y ahora maestra de quinto curso en Queens (Nueva York), estaba entusiasmada con las actuaciones. “Es realmente agradable conocer a todas estas personas de todas partes del mundo y disfrutar de su música y sus tradiciones”, comentó.
Las actuaciones mexicanas y colombianas implican una vista previa de futuros festivales. Cadaval explicó que el personal de la Institución Smithsoniana ya está planeando el programa del festival de 2010, en el que México figurará como uno de los temas, y que ha comenzado a planear el papel protagonista de Colombia para el 2011.
(Distribuido por la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos. Sitio en la Web: http://www.america.gov/esp )