02 febrero 2009
Mezcla de culturas puede estar redefiniendo lo que significa ser estadounidense

“Porque sabemos que nuestro patrimonio multifacético es una fortaleza, no una debilidad”.
— Presidente Barack Obama, 20 de enero de 2009
“En todas partes, los inmigrantes enriquecen y fortalecen el tejido de la vida estadounidense”.
— John F. Kennedy, Un país de inmigrantes, 1958
Washington — Multicultural, pluralista, post étnico, post racial. Aunque estas descripciones se debaten ampliamente entre los estudiosos, escritores, políticos y otros, no se suele debatir que, con la posible excepción de los indígenas estadounidenses, ser estadounidense es ser, hablando genealógicamente, ser de otra parte del mundo.
Además, la herencia de los estadounidenses individualmente cada vez viene de más de una parte de los retales que componen el tejido estadounidense. Preguntas como “¿de dónde eres?” o “¿cuáles son tus antecedentes familiares?” pueden resultar en complejas respuestas cuando estos individuos eligen identificarse como “plurirraciales” “multiétnicos” o “híbridos”.
Como resultado de la mezcla de muchos grupos étnicos, puede ser que Estados Unidos esté evolucionando de un país multicultural a un país de población multicultural. Según la Oficina del Censo de Estados Unidos para el año 2050, la población total compuesta por “minorías”, que incluye a todos los grupos menos a los blancos no hispanos sin mezcla racial, se presume que será de 235.7 millones de personas de la población total 439 millones de estadounidenses, o lo que es lo mismo, casi del 54 por ciento.
Por tanto, el número de estadounidenses que se identifican a sí mismos como de dos o más razas se proyecta que llegue a ser de más del triple, pasando de 5,2 millones de personas en 2008 a 16,2 millones en 2050. La Oficina del Censo comenzó a recolectar información plurirracial en el año 2000, cuando por primera vez se ofreció la opción a los que respondieron al censo de identificarse a sí mismos en más de una categoría en cuestión de raza.
Según indica la Oficina del Censo, la Oficina de Administración y Presupuesto de Estados Unidos decidió en 1997 que en el censo debería de incluirse la posibilidad de “marcar una o más razas”, ya que había “evidencia de que existía una cifra creciente de niños de uniones interraciales y que era necesario medir el incremento de la diversidad en Estados Unidos”.

La decisión causó un debate en Estados Unidos respecto del impacto social y político de crear tantas categorías de raza, pero también trajo la idea de identidad multirracial a la conciencia colectiva del país. Con la elección del presidente Obama, quien es de una mezcla de razas, la cuestión de la raza y la etnicidad, cuánto importa y qué piensan los estadounidenses de ello, se ha convertido en un tema de conversación popular.
DE MANERA QUE, ¿QUIÉN ES ESTADOUNIDENSE?
America.gov se une a la conversación en el mes de febrero y explora el modo en que la diversidad, que no para de aumentar en la población estadounidense, afecta al modo en que los estadounidenses se identifican a sí mismos: ¿Pueden los estadounidenses elegir cómo y cuándo utilizar su patrimonio étnico para describirse a sí mismos? Si lo hacen, ¿como deciden que etnicidad utilizar? ¿pueden los estadounidenses elegir no identificarse con ningún grupo étnico o utilizar otras formas sociales de describirse? ¿son estas opciones parte del ser estadounidense?
Una cantidad de encuestas recientes y otros informes apuntan a tendencias que indican cambios en la actitud estadounidense respecto a las razas y grupos étnicos que podrían estar influyendo en el modo en que los estadounidenses piensan respecto a sus identidades.
En una encuesta de ABC News realizada del 19 de diciembre de 2008 al 4 de enero de 2009, más de la mitad de los que respondieron que eran negros dijeron que pensaban primero en sí mismos como estadounidenses. Ese 51 por ciento ha aumentado desde el 46 por ciento en septiembre de 2008. Los negros de 50 años de edad o más se llaman estadounidenses a sí mismos en primer lugar por un margen de 2 a 1.
En una encuesta de octubre de 2008 realizada por la Liga de Estados Unidos contra la Difamación, el 66 por ciento de los que respondieron veían el crecimiento de las poblaciones “minoritarias” en Estados Unidos como una ventaja para crear una economía sólida. En 1992, sólo el 39 por ciento tenía este punto de vista.
En su informe de septiembre de 2008 titulado “Informe de la Comision Kerner más cuatro décadas: ¿Qué ha cambiado y qué no?”, Reynolds Farley, un sociólogo del Centro de Estudios sobre la Población de la Universidad de Michigan, detalla un número de “cambios a gran escala en las actitudes raciales y las creencias de los blancos”, y cita el aumento significativo en los matrimonios mixtos como ejemplo.
En 1968, cuando la Comisión Kerner, establecida por el presidente Johnson para investigar las causas de las revueltas raciales, publicó su informe, alrededor del 1 por ciento de los negros casados tenía esposas blancas. En 2006 tal proporción había aumentado a un 14 por ciento, indica Farley.
También anotó que en la encuesta social general de la Universidad de Chicago de 1996, el 92 por ciento de los blancos que respondieron dijeron que votarían por un candidato presidencial negro si su partido seleccionase a alguien que estuviera cualificado.
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Durante el mes de febrero America.gov considerará ideas y pensamientos sobre raza, etnicidad e identidad.
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