16 septiembre 2008

Este artículo pertenece al periódico electrónico de agosto de 2008 “Libertad de Credo - Minorías Religiosas en Estados Unidos”. Para consultar los demás artículos de este periódico haga clic a la derecha.
Por Brian J. Grim y David Masci
Muchos grupos religiosos coexisten en Estados Unidos y todos disfrutan del derecho de profesar su credo bajo el amparo legal de la Constitución de Estados Unidos.
Brian J. Grim, becario investigador principal de asuntos de religión y del mundo y David Masci, becario investigador principal de religión y derecho, son miembros del Foro Pew sobre Religión y Vida Pública. El Foro es un proyecto del Centro de Investigación Pew, organización no partidista con sede en Washington, D.C. que ofrece información sobre los problemas, actitudes y tendencias que definen a Estados Unidos y al mundo.
Estados Unidos es uno de los países de mayor diversidad religiosa en el mundo. De hecho, con afiliados de todas las principales religiones del mundo, Estados Unidos es en efecto una nación de grupos religiosos minoritarios. Si bien el protestantismo continúa siendo la variedad dominante del cristianismo en Estados Unidos, la tradición protestante se divide en docenas de denominaciones mayores, todas con creencias, prácticas religiosas e historias exclusivas. Además, el predominio del cristianismo protestante en Estados Unidos ha disminuido en los años recientes. De hecho, un estudio reciente de la opinión pública realizado por el Foro Pew sobre Religión y Vida Pública ha revelado que Estados Unidos, por primera vez en su historia, está al borde de convertirse en un país en el que los protestantes son una minoría. La cantidad de estadounidenses que afirman ser miembros de denominaciones protestantes alcanza ahora apenas un 51 por ciento, una reducción de más del 60 por ciento durante las décadas de 1970 y 1980.
Los católicos suponen casi una cuarta parte de las personas adultas en Estados Unidos y los miembros de las otras creencias cristianas suponen un 3,3 por ciento adicional. En total, cerca de ocho de cada diez adultos indican pertenecer a diversas formas de cristianismo. Otras religiones mundiales, entre ellas el judaísmo, el islam, el hinduismo y el budismo, tienen ahora seguidores entre casi el cinco por ciento de la población adulta en Estados Unidos. Casi una de cada seis personas adultas no está afiliada a ninguna religión en particular, siendo éste un sector de la población que ha estado creciendo en las décadas recientes.
La diversidad religiosa en Estados Unidos es impulsada por muchos factores, entre ellos la inmigración. Esta diversidad religiosa refleja también la protección que la práctica de la religión recibe bajo la Constitución de los Estados Unidos. No sólo que los inmigrantes se sienten en libertad de traer sus creencias y prácticas religiosas, muchos estadounidenses deciden también cambiar su afiliación religiosa por lo menos una vez en su vida. De hecho, según una encuesta realizada a mediados de 2007, más de una cuarta parte de los estadounidenses adultos abandonaron la fe en que fueron criados en favor de otra religión – o de ninguna religión – y ello no incluye los cambios en afiliación de un tipo de protestantismo por otro.
Los derechos religiosos en Estados Unidos
La Constitución de los Estados Unidos ofrece protección para las minorías religiosas y la práctica religiosa en general. Estas garantías están incluidas en las llamadas cláusulas sobre el Establecimiento y Libre Ejercicio contenidas en la Primera Enmienda a la Constitución. La Primera Enmienda, que garantiza también la libertad de palabra y de asamblea, fue promulgada en 1791, junto con las otras nueve enmiendas que componen la Declaración de Derechos.
Los redactores de la Primera Enmienda, notablemente James Madison (uno de los principales arquitectos de la Constitución y el cuarto presidente de Estados Unidos) fueron muy conscientes de que las diferencias religiosas en Europa habían causado siglos de conflictos violentos. Se opusieron también a las políticas que algunos estados americanos de esa época hicieron para imponer restricciones a ciertas denominaciones religiosas que favorecían a las iglesias sancionadas o establecidas por el estado. En particular, Madison creyó que los límites a la libertad de culto, así como los esfuerzos del gobierno para crear la uniformidad religiosa, violaban los derechos individuales fundamentales. Arguyó también que la fe religiosa prosperaría mejor en un entorno en que el gobierno protegiera la libertad de culto de las personas pero no apoyara las instituciones religiosas. Estas dos metas son la base de las cláusulas sobre religión contenidas en la Primera Enmienda.
Pero hasta en los días de Madison había considerable desacuerdo en cuanto al significado exacto de las cláusulas sobre religión, las que declaran que el “Congreso no legislará respecto al establecimiento de una religión o a la prohibición del libre ejercicio de la misma”. Como resultado, se ha dejado mayormente en manos de los tribunales determinar el significado exacto de las cláusulas sobre el Establecimiento y Libre Ejercicio.
Si bien todos están de acuerdo en que la Primera Enmienda prohíbe la creación de una iglesia sostenida por el gobierno, el acuerdo en esencia termina allí. Algunos arguyen, por ejemplo, que la cláusula sobre el Establecimiento impide todo participación del gobierno en la religión. Estos creen, como escribiera una vez el padre de la patria Thomas Jefferson, que existe “un muro de separación” entre la iglesia y el Estado. Otros arguyen que el Estado puede sostener actividades e instituciones religiosas siempre y cuando no favorezca a una fe más que a otra. Cuando las disputas sobre la práctica religiosa llegaron al sistema judicial, los tribunales trazaron una línea entre estos dos puntos de vista. Por lo general dictaminaron que el gobierno puede reconocer la religión en términos generales – por ejemplo, en la moneda y en los juramentos y promesas públicas – pero han anulado leyes que parecieron promover una religión – como la enseñanza de la Biblia en las escuelas públicas.
La cláusula sobre el libre ejercicio también ha sido objeto de mucho debate y desacuerdo. Aunque los tribunales han decidido en forma constante que la cláusula protege a todas las creencias religiosas, han dado a las prácticas y las actividades religiosas tratamientos diferentes. Generalmente, los tribunales han sostenido que la Primera Enmienda no da a los creyentes carta blanca para que ignoren la ley. Sin embargo, algunas decisiones judiciales han otorgado exenciones especiales a grupos religiosos, incluso a creencias de grupos minoritarios. Por ejemplo, en 1943 el Tribunal Supremo de los Estados Unidos confirmó el derecho de los Testigos de Jehová de no participar, en base a sus creencias religiosas, en las ceremonias obligatorias de saludo a la bandera.
El panorama religioso en Estados Unidos
Dentro de este contexto legal, ha florecido en Estados Unidos una gran diversidad de expresiones religiosas. No se tiene una estimación oficial sobre el número de los grupos religiosos en Estados Unidos porque la Oficina del Censo no encuesta a los ciudadanos acerca de sus creencias religiosas o su afiliación a grupos religiosos desde fines de la década de 1950. Una buena fuente de información sobre la religión en Estados Unidos proviene del estudio realizado por el Foro sobre el panorama religioso en Estados Unidos. Basado en las entrevistas de más de 35.000 personas adultas, el Estudio del Panorama detalla la gran diversidad de la afiliación religiosa en los Estados Unidos a principios del siglo XXI.
Los principales grupos religiosos: El estudio reveló que casi ocho de cada diez personas adultas en Estados Unidos pertenece a una iglesia o denominación cristiana. Los miembros de iglesias protestantes constituyen ahora una escasa mayoría (51,3 por ciento) de la población adulta. Pero el protestantismo en Estados Unidos no es homogéneo; más bien, está dividido en tres diferentes tradiciones religiosas – la iglesia protestante evangélica (26,3 por ciento del total de la población adulta y casi la mitad de todos los protestantes); la iglesia protestante tradicional (18,1 por ciento de la población adulta y más de un tercio de todos los protestantes); y la iglesia protestante históricamente afroestadounidense (6,9 por ciento del total de la población adulta y ligeramente menos de una séptima parte de todos los protestantes). El protestantismo comprende también numerosas familias denominacionales (por ejemplo, los bautistas, metodistas y pentecostales) que entran en una o más de las tradiciones arriba indicadas.
Los católicos representan cerca de una cuarta parte (23,9 por ciento) de la población adulta y aproximadamente tres de cada diez estadounidenses cristianos son católicos. Entre la población adulta nacida en el país, los protestantes exceden grandemente en número a los católicos (55 por ciento protestantes contra 21 por ciento católicos). Pero entre los adultos nacidos en el exterior, los católicos exceden en número a los protestantes en casi dos a uno (46 por ciento católicos contra 24 por ciento protestantes).
Grupos religiosos minoritarios más pequeños: La parte musulmana de la población adulta estadounidense se estima en un 0,6 por ciento, según el estudio nacional de estadounidenses musulmanes realizado en 2007 por el Centro de Investigación Pew. El estudio se realizó en árabe, urdu y farsi, además de inglés. Casi dos tercios de los estadounidenses musulmanes son inmigrantes. El estudio reveló, sin embargo, que sus puntos de vista, valores y actitudes, decididamente corresponden a la corriente principal. Los estadounidenses musulmanes, en su mayoría, creen que vale la pena trabajar arduamente. Esta creencia está reflejada en el hecho de que los niveles de ingresos y de educación de los musulmanes estadounidenses generalmente son similares a los del público estadounidense en general. Los musulmanes forman también el grupo racial más diverso en los Estados Unidos. Más de uno de cada tres musulmanes es blanco, casi uno de cada cuatro es negro, uno de cada cinco es asiático, y casi uno de cada cinco es de otras razas.
Según el Estudio del panorama religioso de Pew, los hindúes representan un 0,4 por ciento de la población adulta en los Estados Unidos. Más de ocho de cada diez estadounidenses hindúes son nacidos en el exterior y provienen casi exclusivamente de Asia meridional y central. Cerca de la mitad de los hindúes en Estados Unidos tiene educación de postgrado, comparado con uno de cada diez de la población adulta total. Es más probable que los hindúes informen tener niveles de ingresos más altos que otros grupos, con más de cuatro de cada diez ganando más de 100.000 dólares por año.
Los budistas forman un 0,7 por ciento de los adultos en Estados Unidos. En contraste con el Islam y el hinduismo, el budismo en los Estados Unidos consiste principalmente en miembros nacidos en el país, blancos y conversos. Solamente uno de cada tres budistas estadounidenses describe su raza como asiática, y casi tres de cada cuatro budistas dicen que son conversos al budismo. Una cuarta parte de los budistas tiene educación de postgrado, un porcentaje mucho más alto que el de la población adulta total.
El estudio revela que la mayoría de los judíos estadounidenses se identifica con uno de los tres principales grupos judíos: Reformado (43 por ciento), Conservador (31 por ciento) y ortodoxo (10 por ciento). Más de ocho de cada diez judíos fueron criados como judíos, y siete de cada diez están casados con alguien que comparte su creencia judía. Más de un tercio de los judíos tiene educación de postgrado y, al igual que los hindúes, los judíos tienen niveles de ingresos mucho más altos que la población en general.
Un gran número de estadounidenses pertenece a una tercera rama principal del cristianismo mundial – la ortodoxa – cuyos miembros representan ahora un 0,6 por ciento de la población adulta. Además, el cristianismo estadounidense incluye números considerables de mormones y testigos de Jehová. Los mormones representan un 1,7 por ciento de la población adulta. Un seis de cada diez mormones tienen por lo menos alguna educación universitaria, comparado con la mitad de la población total de Estados Unidos. Los mormones tienden a tener niveles de ingresos ligeramente más altos que el promedio, la mayoría (58 por ciento) ganando más de 50.000 dólares por año. Los testigos de Jehová representan un 0,7 por ciento de la población adulta. Más de dos tercios de los testigos de Jehová son conversos de otra religión o no estuvieron afiliados a ninguna religión cuando eran niños.
El estudio revela que el 16,1 por ciento de la población adulta afirma no estar afiliado a ninguna religión en particular, con lo que los no afiliados representan la cuarta tradición “religiosa” más grande en los Estados Unidos. Pero el estudio revela también que la población no afiliada es muy diversa y que simplemente no es acertado describir a todo este grupo como no religioso o “secular”. De hecho, a pesar de su falta de afiliación a algún grupo religioso en particular, una gran parte de este grupo dice que la religión es algo importante o muy importante en sus vidas.
Sólo el 1,6 por ciento de la población adulta en Estados Unidos dice que es atea, siendo dos veces más probable que los hombres, más que las mujeres, afirmen ser ateos. Los hombres jóvenes (menores de treinta años) tienen también una mayor probabilidad que la población adulta en general de ser ateos.
Distribución geográfica de los grupos religiosos:
El estudio revela que cada región de los Estados Unidos tiene una forma distinta de afiliación religiosa. El medio oeste, o la parte central del país, se parece más a la composición religiosa total de la población en general. Casi una cuarta parte (26 por ciento) de los habitantes del medio oeste son miembros de una iglesia protestante evangélica, cerca de uno de cada cinco (22 por ciento) es miembro de una iglesia protestante tradicional, cerca de una cuarta parte (24 por ciento) es católica, y un 16 por ciento no tiene afiliación. Estos porcentajes son casi idénticos a lo que el estudio revela entre el público en general.
En el noreste hay más católicos (37 por ciento) que en las otras regiones y la región tiene el menor número de personas afiliadas a iglesias protestantes evangélicas (13 por ciento). También es mucho más probable que los que viven en el noreste sean judíos (4 por ciento) que aquellos que viven en otras regiones. En cambio, tanto como una mitad de los miembros de las iglesias protestantes evangélicas vive en el sur del país, comparado con solamente el diez por ciento en el noreste y el diecisiete por ciento en el oeste. La gran mayoría de los mormones (76 por ciento) vive en el oeste, la más alta concentración de estos en el estado de Utah. El oeste tiene también la mayor proporción de personas no afiliadas a ninguna religión en particular (21 por ciento), incluyendo el mayor número de ateos y agnósticos.
La religión en Estados Unidos: diversa y no dogmática
Tal vez como un reflejo de la gran diversidad religiosa en Estados Unidos, la mayoría de los estadounidenses concuerda que muchas religiones – no solamente la propia – pueden llevar a la vida eterna. En efecto, el estudio revela que los estadounidenses, en su mayoría, tienen una manera no dogmática en la interpretación de los principios de su propia religión. Por ejemplo, más de dos tercios de los adultos afiliados a una tradición religiosa concuerdan en que hay más de una forma verdadera de interpretar las enseñanzas de su religión. La ausencia de dogmatismo religioso en Estados Unidos, combinado con la protección legal a todas las entidades religiosas, significa que los grupos religiosos minoritarios probablemente seguirán encontrando un hogar acogedor en los Estados Unidos.
Las opiniones expresadas en este artículo no reflejan necesariamente los puntos de vista ni las políticas del gobierno de Estados Unidos.