31 octubre 2008
Disfraces y caramelos son alta prioridad el 31 de octubre
Washington — Aunque no es una fiesta oficial la celebración tradicional del 31 de octubre, o como Hallowee como se la conoce, es algo que los niños estadounidenses disfrutan mucho pues tienen oportunidad de disfrazarse, muchas veces de fantasmas, duendes u otras criaturas “sobrenaturales” y de paso recolectar dulces y pequeños presentes que los adultos les regalan.
Muchos adultos también aprovechan la ocasión asistiendo a fiestas de disfraces, aunque con trajes que suelen replicar a personales famosos, candidatos políticos y otras figuras públicas.
La Federación Nacional de Minoristas (NRF) espera que, a pesar de la débil perspectiva económica, la población incurra en grandes gastos de decoraciones para Halloween, dulces y disfraces en 2008. “Las ventas de Halloween podrían ser estupendas para los minoristas este año” ya que celebrar la festividad conlleva el olvido de la presión diaria y “simplemente es algo divertido”, dijo Tracy Mullin, de NRF.
La mayoría de los estadounidenses consideran Halloween una ocasión festiva, pero sus raíces son anteriores a la creación del país y han cambiado mucho con el tiempo. Muchos otros países celebran actualmente sus propias versiones del festival.
Durante toda la historia, muchas culturas agrarias han celebrado festivales al finalizar la cosecha. Los antiguos celtas celebraban Samhain la noche del 31 de octubre. Llevaban mascaras, en ceremonias para espantar a los espíritus de aquellos que habían muerto el año previo, de los que se creía que visitaban la Tierra de nuevo durante esa noche.
Bajo los romanos, la festividad se empezó a parecer más a un festival de la cosecha. Cuando se propagó la cristiandad en Europa, las creencias populares con frecuencia se adaptaban e incorporaban a las ocasiones cristianas y adoptaban una nueva forma, como el Día de Todos los Santos, que se celebra el 1 de noviembre. La noche anterior al Día de Todos los Santos se conocía originalmente como “noche de las ánimas”, y en inglés All Hallows Eve, o “noche de los santificados” de donde surgió el nombre actual Halloween.

Halloween llegó a la parte angloparlante de América del Norte por medio de diferentes grupos de inmigrantes. Los puritanos de Nueva Inglaterra no aprobaban la festividad pero en las colonias del sur se arraigó y en el siglo XIX fue ampliamente propagada por los inmigrantes irlandeses. En Estados Unidos Halloween se convirtió en una festividad principalmente celebrada por los niños.
Hoy lo más común en Halloween son los disfraces y la advertencia de “truco o regalo”, que puede significar “me regalas algo o te hago una triquiñuela”, con que los niños acuden a las casas del vecindario en busca de dulces y caramelos que los adultos regalan. “Aunque se calcula que alrededor de 36 millones de jóvenes y niños estadounidenses se disfrazan de personajes sobrenaturales o “terroríficos” como fantasmas, brujas y esqueletos, el propósito no es promover el ocultismo sino recolectar golosinas.
Los niños disfrazados suelen ir acompañados de sus padres, que esperan discretamente mientras los chicos tocan las puertas de sus vecinos mientras gritan “¡truco o regalo!”. Los vecinos que temen a los terroríficos fantasmas, vampiros y zombis les entregan los regalitos para evitar cualquier posible “truco”.
Otra costumbre es la decoración de calabazas que se vacían y se esculpen con una imagen la cual se ilumina colocando una vela en su interior. Se les llama “fuegos fatuos” o en inglés jack o’-lanterns y hoy son puramente decorativas, pero su origen es antiguo y está en Gran Bretaña en donde se utilizaban nabos y se suponía que las luces espantaban a los malos espíritus.
Muchos jóvenes sacrifican sus golosinas en favor de Truco o Regalo por UNICEF, que recolecta dinero y no dulces en pequeñas cajas distribuidas por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia. Los niños estadounidenses han recogido más de 132 millones de dólares de este modo y los fondos se destinan a la educación, inmunización y otros programas en el mundo en desarrollo. Para conocer más sobre esta tradición que empezó en la década de 1950 véase el sitio Web en inglés de UNICEF.
Algunas comunidades celebran desfiles de Halloween. Anoka, Minnesota, que tiene 18,000 habitantes, se ha autoproclamado “Capital Mundial del Halloween”, y se prepara para el gran día con dos semanas de actividades que incluyen concursos de “casas encantadas” y calabazas esculpidas (ver página Web en inglés). El vecindario neoyorkino de Greenwich Village celebra una noche particularmente macabra cada año en la festividad.
Incluso en la Casa Blanca se cuentan historias de fantasmas. Para más información véase la página de la Casa Blanca sobre Halloween y la hoja informativa de la Oficina del Censo de Estados Unidos sobre la festividad (ambas en inglés).