05 mayo 2008
Casa Blanca celebra cumbre sobre niños de áreas pobres de las ciudades y escuelas religiosas

Washington – Al llamar a las escuelas de base religiosa ubicadas en las ciudades estadounidenses “un importante activo nacional”, el presidente Bush efectuó el 24 de abril en la Casa Blanca una cumbre sobre niños de las zonas pobres de las ciudades y las escuelas religiosas . Pidió también al Congreso que apruebe programas que ayuden a esas escuelas a sobrevivir y describió maneras en que los gobiernos locales y estatales pueden ayudar.
Las escuelas de base religiosa ubicadas en áreas con sistemas de escuelas públicas problemáticos “ayudan a que las familias que viven en las zonas urbanas encuentren opciones para la educación de sus niños”, dijo Bush a los asistentes a la cumbre, que presentó varios paneles de debate con prominentes expertos en educación. “Estas escuelas proporcionan una base académica buena y sólida para los niños. Ayudan también a que los niños entiendan la importancia de la disciplina y el carácter”, agregó.
Sin embargo, “las escuelas de base religiosa en las áreas pobres de las ciudades de Estados Unidos enfrentan una crisis”, indicó Bush, al citar estadísticas que demuestran que más de 1.200 escuelas de base religiosa cerraron en ciudades estadounidenses entre 2000 y 2008, lo que afectó a más de 400.000 estudiantes.
Si bien las escuelas católicas representan la cifra más grande de escuelas de base religiosa, existen también escuelas afiliadas con muchas otras denominaciones religiosas. Por ejemplo, en el Estado de Nueva York, entre 20 y 25 por ciento del total estatal de la población escolar privada es judío, según lo que indica el grupo Agudat Israel de Estados Unidos, una organización judía ortodoxa. Existen también escuelas musulmanas y protestantes.
Bush apuntó que las escuelas religiosas tienen raíces profundas en lo que en la actualidad es Estados Unidos. La primera escuela católica abrió en 1606 , una escuela perteneciente a la Sociedad Religiosa de los Amigos conocida como cuáquera abrió en Filadelfia en 1869, y una escuela judía diurna abrió en Nueva York más de 40 años antes de la Revolución.
En las zonas urbanas pobres de estadounidenses, muchos de los niños que asisten a las escuelas católicas, no son católicos. Por ejemplo, en Memphis (Tennessee), 81 por ciento de los niños inscritos en 10 escuelas católicas en los vecindarios más pobres de la ciudad, no son católicos.
Casi 50 por ciento de las escuelas católicas están ubicadas en zonas urbanas, áreas pobres de ciudades y áreas rurales y sirven a niños de familias de bajos ingresos. De acuerdo con la Asociación Nacional Educativa Católica (NCEA), los estudiantes de color representan más de 25 por ciento de las inscripciones en las escuelas católicas. Varios estudios han mostrado que los estudiantes de las escuelas católicas tienen tasas más altas de graduación que los estudiantes similares de escuelas públicas.
Durante su reciente visita a Estados Unidos, el Papa Benedicto XVI instó a la comunidad católica estadounidense a hacer “todo lo posible” para asegurar que las escuelas católicas continúen abiertas y “accesibles a personas de todos los extractos sociales y económicos”.
Bush, al dirigirse a la cumbre, se refirió a la tasa de cierres de escuelas de base religiosas en zonas urbanas pobes como “alarmante”. De acuerdo con la NCEA, el total de inscripciones de estudiantes en escuelas católicas para el año académico 2006 – 2007 fue de 2.320.651. De este total, 1.682.412 niños están inscritos en escuelas católicas primarias y secundarias, y 638.239 en escuelas preparatorias.

En Estados Unidos existen 7.498 escuelas católicas, comparado con una cifra aproximada de 13.000 en 1960. Durante el año académico 2006 – 2007, abrieron 36 escuelas católicas nuevas, principalmente en zonas suburbanas, mientras que 212 cerraron o se consolidaron. Más de 1.300 escuelas católicas han cerrado desde 1990, de acuerdo con un estudio publicado por el Instituto Thomas B. Fordham, una organización sin fines de lucro que apoya la opción escolar.
La cifra en declive de monjas y sacerdotes disponibles para enseñar en las escuelas católicas ha aumentado los costos, al forzar a los líderes escolares a contratar profesores y directores laicos con sueldos competitivos. Esto ha resultado en cuotas escolares más altas que muchos padres no pueden pagar, dijo Karl Zinsmeister, asesor de política interna del presidente. El costo promedio de la cuota escolar en una escuela católica en 2006 – 2007 fue de 2.607 dólares a nivel de primaria y de 6.906 dólares a nivel de secundaria, indica la NCEA. Mediante sus impuestos federales, estatales y locales, las familias que inscriben a sus niños en escuelas de base religiosa apoyan a las escuelas públicas locales, a las que sus niños pueden asistir de manera gratuita.
Una forma de ayudar a los niños en escuelas problemáticas ubicadas en zonas urbanas pobres, “es trabajar fuerte para mejorar el sistema escolar público”, expresó Bush, “pero otra solución también es reconocer que existe un brillante futuro para muchos niños en las escuelas de base religiosa”.
El presidente propuso gastar 300 millones de dólares en becas que permitan a 75.000 niños de bajos ingresos que actualmente estén inscritos en escuelas públicas problemáticas, asistir a la escuela que sea elegida por sus padres. Hasta el momento, la mayoría demócrata en el Congreso no ha actuado sobre esta propuesta, que Bush presentó también en su discurso del Estado de la Unión realizado en enero.
De conformidad con la ley del presidente Bush para que Ningún Niño Se Quede Atrás (No Child Left Behind Act), las escuelas públicas deben alcanzar metas específicas en logros estudiantiles y tasas de graduación a nivel de secundasria. Las nuevas donaciones que propone el presidente, se dirigirán a niños que actualmente asisten a escuelas que no han alcanzado tales metas.
El gobierno de Estados Unidos proporciona relativamente poca financiación a las escuelas religiosas. El Tribunal Supremo de Estados Unidos determinó que no existe ninguna prohibición en la Constitución de Estados Unidos que impida el apoyo gubernamental a la elección de la enseñanza por parte de los padres, pero indicó también que los estados pueden establecer sus propias normas de separación entre la iglesia y el estado. Casi dos tercios de los estados tienen enmiendas en sus constituciones que prohíben que las escuelas religiosas reciban apoyo público.
Algunos estados, tales como Nueva York, proporcionan ayuda limitada a las escuelas privadas y religiosas, principalmente en reembolsos por servicios dispuestos por los estados. Algunas ciudades, inclusive Washington, Milwaukee (Wisconsin) y Cleveland (Ohio), han utilizado vales que permiten que los padres usen fondos para la enseñanza privada, pero el éxito de estos programas permanece como materia de debate.
El estudio del Instituto Fordham encontró que las escuelas católicas reciben sólidas clasificaciones positivas por “inculcar valores morales” y “ofrecer un entorno de aprendizaje disciplinado”. Además, la mayoría de adultos (55 por ciento) expresó su apoyo a una propuesta para subsidiar los programas de base religiosa, tales como el apoyo a maestros jóvenes que eligen trabajar en escuelas católicas ubicadas en zonas urbanas pobres, al igual que apoyo financiero para tecnología y transporte en estas escuelas.
Aunque la educación no ha sido un tema principal de la campaña presidencial de este año, el aspirante republicano John McCain promete que “luchará por la capacidad de todos lo estudiantes de tener acceso a todas las escuelas con excelencia demostrada, inclusive la educación escolar en sus propios hogares”, de acuerdo con su documento de postura. Los otros dos contendientes por la nominación del Partido Demócrata, Hillary Clinton y Barack Obama, han prometido ayudar a las escuelas públicas pero no han hecho promesas respecto a las escuelas de base religiosa.
La transcripción, en inglés, del discurso del presidente ante la cumbre está disponible en el sitio Web de la Casa Blanca.
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