15 agosto 2007
Representantes de tribus de Estados Unidos y Canadá se reúnen en Washington
Washington – Desde finales del siglo XIX los festivales conocidos como Powwow son una fuerza social y cultural importante en la vida de los pueblos indígenas de América del Norte.
Indígenas norteamericanos de diferentes tribus se reúnen para danzar, cantar y compartir tradiciones, en acontecimientos sociales que se celebran en todo Estados Unidos desde marzo a septiembre. El que más convocatoria tiene en la costa este es el Powwow Nacional, celebrado cada dos años en Washington y que atrae a miembros de unas 250 naciones tribales de Estados Unidos y Canadá.
El grupo Los Danzarines de las Llanuras del Norte, que realiza danzas indígenas norteamericanas tradicionales y contemporáneas, viajó desde la reserva de Fort Berthold, en Dakota del Norte, para asistir al tercer Powwow nacional del 10 al 12 de agosto. Antes de unirse al festival, el grupo estuvo en el Museo Nacional del Indígena Americano (NMAI) de la Institución Smithsoniana para actuar en el anfiteatro del museo.
Varios danzarines hablaron en entrevistas con el Servicio Noticioso desde Washington sobre la importancia de compartir su cultura con personas que no pertenecen a ella, y todos destacaron la necesidad de combatir los estereotipos negativos.
“Quiero mostrarle a la gente que somos algo más de lo que las películas muestran”, dijo Wylie Bearstail (de los pueblos Hidatsa y Arikara), danzarín de la pradera. Rylan Baker (Hidatsa/Cree), que se especializa en la categoría de danza masculina elegante estuvo de acuerdo: “Espero que los espectadores adquieran una perspectiva diferente de los indígenas norteamericanos. No somos salvajes, somos como todo el mundo”.
Acompañados por cantores, que se acompañan con tambores, los danzarines entraron en el anfiteatro vestidos con trajes ceremoniales adornados con plumas de águila, flecos y adornos de cuentas. Los danzarines individuales demostraron estilos de danza populares en el circuito del Powwow.
Con los flecos ondeando al aire, los danzarines seguían el ritmo de los tambores mientras un narrador explicaba el significado de cada danza desde fuera del escenario. Un ejemplo es la Danza del Búfalo, realizada por un hombre que lleva un tocado con una cabeza de búfalo que tiene astas. En la cultura indígena norteamericana los cazadores rendían reverencia a los animales que cazaban para obtener carne y pieles, recitando oraciones para agradecer a los animales el sacrificio de sus vidas.
Las manadas de búfalos, cazadas casi hasta su extinción por los blancos que se asentaban en el oeste de América del Norte, han empezado a recuperarse, y las tribus indígenas las conservan en sus hábitats naturales. “Hoy, el búfalo se ha convertido en un símbolo de nuestra supervivencia” dijo el narrador.
Muchos estilos de danza en el Powwow son fieles a los prototipos del siglo XIX pero otros son variantes contemporáneas. La Danza de la Pradera, que se extendió en las grandes llanuras de América del Norte a finales de la década de 1800, declinó en popularidad durante las décadas de 1960 y 1970, pero ha experimentado una recuperación. Se lleva a cabo por danzarines masculinos que visten trajes ceremoniales con flecos de cordones que representan la hierba de las praderas, se cree que esta danza es parte de una compleja ceremonia de sanación.
La Danza de los Cascables, una danza tradicional femenina, que se concibió como ritual de sanación. Dos danzarinas demostraron sus pasos, que a cada giro hacían sonar los cascabeles en forma de conos metálicos que adornaban sus vestiduras.
Antes las mujeres estaban relegadas al perímetro de los círculos de danzas en las sociedades indígenas de Norteamérica, pero ahora se unen a los hombres en el centro, realizando sus propias danzas así como “danzas en pareja” en las que enlazan las manos con las de sus parejas masculinas.
En el escenario del museo, un danzarín realizó la Danza del Aguila, llevando un juego de plumas de águila en cada brazo. Circulaba con los brazos extendidos imitando el vuelo de un águila, enviando así mensajes al Gran Espíritu. El águila se considera un mensajero del mundo espiritual, pues vuela más cerca del cielo que casi ningún otro ave, según dijo el narrador.
Todavía se realizan rituales y danzas asociados con sociedades de honor guerreras, pero hoy honran a los soldados indígenas de América del Norte que sirven en las fuerzas armadas de Estados Unidos así como a los guerreros legendarios del pasado.
La Danza Elegante en su versión masculina y la Danza Femenina, en la que las bailarinas usan elegantes chales, son danzas contemporáneas que han alcanzado tremenda popularidad. En estos estilos se conoce a las mujeres por la gracia de sus movimientos mientras que los hombres mantienen un ritmo rápido que exige una gran condición física. Como en todas las otras danzas indígenas americanas los que las realizan deben prestar mucha atención a los tambores ya que tienen que terminar la danza exactamente al mismo tiempo que el último sonido de este.
“Bailo desde que pude caminar”, declaró Lauren Frank (Arikara/Blackfeet/Cree), que realizó la Danza de los Cascabeles y la Danza Elegante. “Con seguridad voy a enseñárselo a mis hijos”.
Con la participación de los Danzarines de las Llanuras del Norte y de muchos otros, los Powwow de hoy ayudan a conservar las tradiciones sociales que forman el núcleo de la identidad de los indígenas de América del Norte. En palabras del académico de NMAI George P. Horse Capture (A’aninin/Gros Ventre), el Powwow es “una celebración viva de los pueblos indígenas de hoy” que continuará “con vigor, tradición y cambios, año tras año, mientras queden pueblos indígenas en el mundo”.
Para más información, ver el sitio electrónico del Museo Nacional del Indio Americano.