21 agosto 2009
EE.UU. integra iniciativas contra la violencia de género en programas de ayuda exterior

Washington – Durante su reciente visita a siete países de África una de las principales prioridades de la secretaria de Estado Hillary Rodham Clinton fue la de pronunciarse en contra de la violencia de género, aunque este es un problema que el gobierno de Estados Unidos se toma en serio todo el mundo.
En África, sin embargo, la violencia contra la mujer es especialmente grave, y en ningún lugar es más horrenda que en la República Democrática del Congo (RDC), donde los enfrentamientos entre las distintas facciones han sometido a la mujer a una barbarie sin precedentes. Cada mes se denuncian unas 1.100 violaciones.
Durante una entrevista con Radio Okapi en Kinshasa el 10 de agosto, Clinton condenó la violencia sexual en cualquier contexto, como instrumento de guerra o en el entorno doméstico. “Hay que llevar ante la justicia a los perpetradores y deben existir actuaciones policiales y judiciales que dejen claro que esto es inaceptable, que no hay excusas para ello¨, dijo. Clinton también anunció que Estados Unidos destinará 17 millones de dólares a programas de ayuda para supervivientes de la violencia sexual en la República Democrática del Congo.
INICIATIVAS CONTRA VIOLENCIA DE GÉNERO ESTÁN INTEGRADOS EN MUCHOS PROGRAMAS DE AYUDA
Durante más de tres décadas, el gobierno de Estados Unidos ha reconocido cada vez más que la violencia contra las mujeres es un problema de derechos humanos con consecuencias de largo alcance. Pero un informe publicado en 2008 por el Servicio de Investigación del Congreso (CRS) –ente de investigación de políticas públicas del Congreso de Estados Unidos– constató que no existía coordinación en el gobierno en cuanto a iniciativas para combatir la violencia contra la mujer. La administración de Obama, sin embargo, ha tratado de establecer liderazgo y coordinación mediante el nombramiento de Melanne Verveer, veterana defensora de los derechos de la mujer y los derechos humanos, como primera embajadora itinerante para asuntos mundiales de la mujer.
Según encontró el CRS, existen aproximadamente 350 programas del gobierno cuyo objetivo es ayudar a las víctimas de la violencia de género, y abarcan la labor de ocho organismos. De éstos, el 22 por ciento tiene operaciones en África, el 21 por ciento en Europa y Eurasia, el 17 por ciento en el Hemisferio Occidental, el 14 por ciento en Asia meridional y central, el 14 por ciento en el este de Asia y el Pacífico y el 2 por ciento en Oriente Próximo. El diez por ciento tiene operaciones a nivel mundial.
Según el CRS, la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y el Departamento de Estado son los principales organismos estadounidenses que llevan a la práctica los programas internacionales dirigidos a combatir la violencia contra la mujer. Otros organismos y departamentos que coordinan algunos programas que incluyen elementos que combaten la violencia contra la mujer son el Departamento de Defensa, el Departamento de Salud y Servicios Sociales, el Departamento de Justicia, el Departamento de Trabajo, el Departamento de Seguridad Nacional y el Cuerpo de Paz.

EL CRS determinó que las actividades entrañan cinco aspectos clave:
• Salud mundial. Reconociendo que los actos de violencia contra la mujer a menudo contagian enfermedades de transmisión sexual, incluyendo VIH/SIDA, el Plan de Emergencia del Presidente para el Alivio del SIDA (PEPFAR) –iniciativa de cinco años de duración y 15.000 millones dólares, dirigida a combatir el VIH/SIDA en el mundo– ha asignado fondos para actividades que tengan elementos relacionados con la violencia de género. Además, las misiones de USAID en Etiopía, Egipto, Kenia y Guinea apoyan programas dirigidos a prevenir la mutilación genital femenina.
• Asistencia humanitaria y a refugiados. Las mujeres y los niños suelen sufrir más en tiempos de crisis humanitaria o conflictos armados, y son especialmente vulnerables a la explotación sexual. La ayuda estadounidense de asistencia humanitaria o para refugiados generalmente incorpora programas para prevenir la violencia contra la mujer. Por ejemplo, los programas de Estados Unidos destinados a ayudar a los refugiados afganos en Pakistán y a refugiados en el continente africano contienen elementos destinados a proteger en particular a las mujeres y los niños.
• Capacitación militar extranjera. La cuestión de formación sobre la violencia contra la mujer para los militares extranjeros y las tropas de misiones de paz salió a la luz en la década de 1990, cuando se conocieron casos de explotación y abusos sexuales por parte de las fuerzas de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz en Bosnia-Herzegovina, Kosovo, Camboya, Timor Oriental y el oeste de África. Los programas para combatir la violencia contra la mujer se han incorporado en los programas de capacitación que el Departamento de Defensa de Estados Unidos proporciona a estudiantes internacionales y en la formación militar extranjera.
• Trata de mujeres y niñas. La Organización Internacional del Trabajo calcula que el 98 por ciento de las mujeres y las niñas atrapadas en la trata de personas son forzadas a la explotación sexual comercial. Organismos y departamentos de Estados Unidos apoyan unos 180 programas de alcance mundial y regional de lucha contra la trata en 90 países.
• Derechos jurídicos y políticos. Dentro de la plétora de programas del gobierno de Estados Unidos, la Oficina de Democracia, Derechos Humanos y Trabajo en el Departamento de Estado destina fondos a iniciativas en países del África subsahariana que apoyan la potenciación como persona de mujeres y jóvenes. La Oficina para la Mujer en el Desarrollo de USAID también respalda programas que fortalecen los derechos económicos y legales de mujeres en Albania, Guatemala, Benin, Sudáfrica y Rwanda.
LEY SOBRE LA VIOLENCIA INTERNACIONAL CONTRA LA MUJER
Aunque se calcula que una de cada tres mujeres en el mundo experimentará un acto de violencia en su vida, muchos países carecen de las leyes para evitarlo. Un informe publicado por el secretario general de la ONU concluyó que 102 estados miembros de Naciones Unidas no tienen leyes específicas a la violencia doméstica.
El Congreso de Estados Unidos está estudiando la posibilidad de promulgar una ley que vincule la asistencia económica a los gobiernos con la manera en que tratan a la mujer.
El vicepresidente Biden manifestó su apoyo a esta ley el 22 de abril en declaraciones pronunciadas en la Facultad de Derecho de la Universidad de Georgetown en Washington: “Creo que podemos literalmente influir en ese comportamiento [la forma en la que se trata a la mujer] con la ayuda que otorguemos o retengamos”, dijo Biden.
(El Servicio Noticioso desde Washington es un producto de la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos. Sitio en la Web: http://www.america.gov/esp )