01 octubre 2009
Protección de mujeres y niños ha de ser la prioridad de las fuerzas de la ONU
“El carácter deshumanizado de la violencia sexual no perjudica a una sola persona, a una sola familia o siquiera a una sola aldea o a un solo grupo; destruye el tejido que nos une como seres humanos. Pone en riesgo a familias y comunidades, erosiona la estabilidad social y política y socava el progreso económico”, dijo la secretaria de Estado Hillary Clinton el 30 de septiembre en las Naciones Unidas.
A continuación una traducción de la transcripción de las declaraciones de la secretaria de Estado Hillary Clinton, quien presidió la sesión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en la que se adoptó una resolución para combatir la violencia sexual en situaciones de conflicto armado:
(comienza la transcripción)
Departamento de Estado de Estados Unidos
Oficina del Portavoz
30 de septiembre de 2009
DECLARACIONES
Declaraciones de la secretaria de Estado Hillary Rodham Clinton sobre la adopción de una resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para combatir la violencia sexual en situaciones de conflicto armado.
30 de septiembre de 2009
Sede de las Naciones Unidas
Ciudad de Nueva York
SECRETARIA CLINTON: Se da por iniciada la 6.195ª sesión del Consejo de Seguridad. El orden del día provisional de esta reunión se ha presentado ante el Consejo en el documento S/Agenda 6.195, que reza, cito textualmente: “Las mujeres y la paz y la seguridad”, cierro comillas. A menos que se presenten objeciones, considero adoptado el orden del día. Se ha adoptado el orden del día.
Me gustaría informar al Consejo de que he recibido cartas de los representantes de [55 países] en las que solicitan que se les invite a participar en el debate sobre el tema que figura en el orden del día del Consejo. Siguiendo la práctica habitual, propongo que, con el consentimiento del Consejo, se invite a esos representantes a participar en el debate sin derecho a voto, de conformidad con las disposiciones pertinentes de la Carta y el artículo 37 del reglamento provisional del Consejo. Al no haber objeciones, así queda acordado.
Invito a los 55 representantes antes mencionados a ocupar los asientos que se han reservado para ellos en el lado de la cámara del Consejo. En nombre del Consejo, deseo agradecer la presencia en el Salón del Ministro de Relaciones Exteriores y de Cooperación Regional de Burkina Faso, Excmo. Sr. Bedouma Alain Yoda, y el Secretario de Estado para la Cooperación y la Francofonía de Francia, Excmo. Sr. Alain Joyandet.
El Consejo de Seguridad iniciará ahora el examen del segundo asunto incluido en el orden del día. El Consejo se reúne de conformidad con el entendimiento alcanzado en sus consultas previas. Los miembros del Consejo tienen ante sí el documento S/2009/489, que contiene el texto de un proyecto de resolución presentado por Albania, Argentina, Armenia, Australia, Austria, Bélgica, Benin, Bosnia y Herzegovina, Bulgaria, Burkina Faso, Canadá, Chile, Costa Rica, Côte d’Ivoire, Croacia, Chipre, República Checa, República Democrática del Congo, Dinamarca, Djibouti, Estonia, Finlandia, Francia, Alemania, Grecia, Hungría, Islandia, India, Irlanda, Israel, Italia, Japón, Liberia, Liechtenstein, Lituania, Luxemburgo, Malta, México, Mónaco, Mongolia, Montenegro, Países Bajos, Nueva Zelandia, Nigeria, Noruega, Panamá, Polonia, Portugal, República de Corea, Rumania, Rwanda, Senegal, Serbia, Singapur, Eslovaquia, Eslovenia, Sudáfrica, España, Suecia, Suiza, ex República Yugoslava de Macedonia, Turquía, Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, República Unida de Tanzanía y Estados Unidos de América.
Quisiera señalar a la atención de los miembros el documento S/2009/362, que contiene el informe del Secretario General presentado de conformidad con lo dispuesto en la resolución 1820 (2008) del Consejo de Seguridad.
Entiendo que el Consejo está dispuesto a proceder a la votación del proyecto de resolución que tiene ante sí. A menos que escuche objeciones, someteré ahora a votación el proyecto de resolución.
Al no haber objeciones, así queda acordado.
Quienes estén a favor del proyecto de resolución que figura en el documento S/2009/489 por favor levanten la mano.
(Manos alzadas).
El resultado de la votación es el siguiente: Se han emitido 15 votos a favor. El proyecto de resolución ha sido aprobado por unanimidad como resolución 1888 (2009). ¿En contra? ¿Abstenciones? Ninguno. (Risas).
Tengo ahora el privilegio de formular una declaración en mi calidad de Secretaria de Estado de
los Estados Unidos de América.
Ahora voy a tener el privilegio de pronunciar una declaración en mi calidad de Secretaria de Estado de Estados Unidos. Me complace sobremanera hablar ante el Consejo de Seguridad sobre este importante tema. Quiero dar las gracias a todos los que han trabajado con ahínco para llegar a este punto respecto de esta resolución y, naturalmente, para lograr su aprobación por unanimidad. Nos encontramos aquí para examinar un tema que ha recibido demasiado poca atención, no sólo en este Salón a lo largo de los últimos seis decenios, sino también, diría yo, en todos los salones de los gobiernos de todo el mundo. Se trata de un tema importante, que constituye la esencia de nuestro compromiso de garantizar la seguridad de los Estados Miembros de las Naciones Unidas y de sus ciudadanos.
Con arreglo a la Carta de las Naciones Unidas, los 15 miembros de este Consejo tienen la responsabilidad primordial de mantener la paz y la seguridad internacionales. Cumplir con esta responsabilidad incluye proteger la vida y la seguridad física de todos los pueblos, en especial de las mujeres, que constituyen la mitad de la población mundial. Esta responsabilidad es particularmente delicada en circunstancias en que la paz y la estabilidad se ven en riesgo.
Si bien las mujeres y los niños rara vez son los responsables del estallido de un conflicto armado, a menudo son las víctimas más vulnerables y expuestas a violaciones en las guerras.
La resolución que hemos aprobado hoy representa un paso adelante en nuestros esfuerzos mundiales para poner fin a la violencia perpetrada contra las mujeres y los niños en zonas de conflicto, y se basa en dos resoluciones anteriores del Consejo de Seguridad, a saber, la resolución 1325, en la que se exhorta a todas las partes en un conflicto a que respeten los derechos de las mujeres y aumenten su participación en las negociaciones de paz y en las labores de reconstrucción después de los conflictos; y la resolución 1820, en la que se afirman las ambiciones expuestas en la resolución 1325 y se establece un vínculo claro entre el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales, la prevención de la violencia sexual y la respuesta a ella, que se utiliza como táctica de guerra contra los civiles. No obstante, a pesar de estas medidas del Consejo de Seguridad, la violencia contra las mujeres y las niñas en situaciones relacionadas con los conflictos no ha disminuido; de hecho, en algunos casos se ha intensificado.
Al leer los titulares cabría pensar que la violación como táctica de guerra se utiliza de forma ocasional o en unos pocos lugares, como la República Democrática del Congo o el Sudán. Eso sería muy grave, pero la realidad es mucho peor. Hemos visto cómo en el pasado se recurrió a la violación como táctica de guerra en Bosnia, Birmania, Sri Lanka y otros lugares. En demasiados países y en demasiados casos, no se castiga a los responsables de actos de violencia y, por ende, esta impunidad los alienta a perpetrar nuevos ataques. El mes pasado, viajé a Goma, en la región oriental de la República Democrática del Congo, donde se notifican 1.100 violaciones mensualmente. Me reuní con supervivientes de la violencia sexual, y el daño físico y emocional que estos ataques ocasionan a las mujeres y sus familiares no puede medirse, ni tampoco el costo que suponen para sus sociedades.
El carácter deshumanizado de la violencia sexual no perjudica a una sola persona, a una sola familia o siquiera a una sola aldea o a un solo grupo; destruye el tejido que nos une como seres humanos. Pone en riesgo a familias y comunidades, erosiona la estabilidad social y política y socava el progreso económico. Debemos comprender que esa situación constituye un freno para todos. También, nuestra incapacidad como órgano internacional para responder de manera concreta a este problema mundial erosiona nuestra eficacia colectiva. Por tanto, debemos actuar ahora para poner término a esta crisis, no sólo para proteger a personas vulnerables y promover la seguridad humana, sino también para defender la legitimidad de este órgano.
La comunidad internacional ha logrado avances. Muchos mandatos en materia de mantenimiento de la paz ahora incluyen solicitudes del Consejo de Seguridad para reforzar las medidas a fin de prevenir la violencia sexual y responder a ella. En el Chad y el Sudán, el personal de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz tiene instrucciones claras, que destacan su responsabilidad de proteger a las poblaciones locales contra la violencia sexual y de género.
Recientemente, me reuní con efectivos de las Naciones Unidas en Liberia, quienes ofrecen un excelente ejemplo de las medidas que pueden adoptarse, tanto mediante sus propias acciones como en cooperación con el gobierno anfitrión, para prevenir la violencia contra las mujeres y las niñas. Asimismo, es muy importante que la Misión de las Naciones Unidas en Liberia incluya una unidad de policía exclusivamente integrada por mujeres de la India. La unidad de policía integrada exclusivamente por mujeres ha ayudado a motivar a más mujeres liberianas para convertirse en efectivos policiales, y la Misión ha iniciado una campaña conjunta de las Naciones Unidas y Liberia contra la violación.
Estas medidas son fundamentales pero, por sí solas, no bastan. En esta resolución se especifican las medidas concretas que las Naciones Unidas y los Estados Miembros pueden y deben adoptar para mejorar la respuesta de la Organización a los actos de violencia sexual cometidos durante las situaciones de conflicto armado. En ella se pide al Secretario General que designe a un representante especial para dirigir, coordinar y promover los esfuerzos a fin de poner término a la violencia sexual. Esperamos que esa persona se reúna a altos niveles con líderes civiles y militares para dirigir las actividades de las Naciones Unidas en este ámbito.
También se pide al Secretario General que despliegue rápidamente un equipo de expertos, que colabore con los gobiernos para fortalecer el estado de derecho, hacer frente a la impunidad y mejorar la rendición de cuentas, señalando a la atención al mismo tiempo la amplia diversidad de vías jurídicas que pueden aprovecharse, como los tribunales nacionales internacionales y mixtos, que reúnen a magistrados y fiscales locales e internacionales para reforzar los sistemas de justicia locales.
También debemos reconocer que poner fin a los conflictos en su totalidad es la vía más segura de poner término a la violencia sexual en los conflictos. Por tanto, buscar la paz y las transiciones exitosas posteriores a los conflictos debe ser nuestra máxima prioridad. En los Estados donde tiene lugar una situación de conflicto y en los que están superándola, se debe entrenar mejor a la policía, se debe fortalecer el estado de derecho y se debe garantizar a los supervivientes pleno acceso a la justicia y la protección durante todo el proceso judicial. Consideramos que el equipo de expertos que se pide en la resolución nos ayude a afianzar iniciativas como estas.
Más allá de las medidas que se esbozan en la resolución, el Consejo de Seguridad debe adoptar nuevas medidas. Proteger a las mujeres y los niños debe ser una prioridad fundamental para todos los cascos azules. Para reflejarlo, los mandatos nuevos y renovados deben incluir un lenguaje que condene la violencia sexual y dé nuevas directrices a las misiones de mantenimiento de la paz para trabajar con las autoridades locales para ponerle fin.
Debemos tratar de asegurar que nuestras respectivas fuerzas militares y policiales, sobre todo las que participarán en misiones de mantenimiento de la paz, desarrollen los conocimientos necesarios para prevenir la violencia sexual contra las mujeres y los niños y responder a ésta. Se contribuirá a este objetivo aumentando el número de mujeres que prestan servicios en las misiones de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz. Cuando visité la Misión en Goma, me impresionó ver cuán integrada estaba desde todo punto de vista; había personal de todos los países, personas de todo tipo, así como mujeres tanto en los mandos superiores como personal regular.
No olvidemos que a menudo las mujeres dirigen los llamamientos a favor de la paz en las comunidades asoladas por la violencia. Hemos visto mujeres cumpliendo esta función en Liberia, Rwanda e Irlanda del Norte y Guatemala. Incluso cuando sufren pérdidas terribles en conflictos de los que no fueron responsables, las mujeres tienen la voluntad de superar las divisiones, encontrar puntos de confluencia y fomentar el entendimiento. Al igual que ellas buscan la paz, nosotros también debemos hacerlo garantizando que sean parte de todos los esfuerzos. Por ello, insto a los Estados Miembros de las Naciones Unidas a que velen por que sus programas de asistencia exterior incluyan medidas para prevenir la violencia contra las mujeres y los niños y responder a ella y garanticen que las mujeres participen en el diseño y la ejecución de esos programas.
En el discurso que pronunció ante la Asamblea General la semana pasada, el Presidente Obama invitó a las naciones del mundo a que asuman la responsabilidad que les corresponde para responder a los desafíos que enfrentamos. Ciertamente, el problema de la violencia sexual en los conflictos no puede ni debe separarse de cuestiones más generales de seguridad que enfrenta el Consejo. Ha llegado el momento de que todos asumamos nuestra responsabilidad de ir más allá de la condena de este comportamiento y adoptar medidas concretas para ponerle fin, hacer que sea socialmente inaceptable y reconocer que no es de índole cultural, sino criminal. Y cuanto más digamos eso, una y otra vez, mayor será el cambio de actitudes y crearemos presión entre pares y las condiciones para eliminar esta violación.
Cuando estaba en la República Democrática del Congo me dijeron un antiguo proverbio que reza así: “No importa cuán larga sea la noche, el día siempre regresará”. Bueno, espero que nuestra labor de hoy, y de todos los días venideros, acelerará el momento en el que miles de mujeres de todo el mundo puedan sentirse cómodas al caminar libremente de nuevo por las calles de sus ciudades y aldeas, al trabajar fuera de sus hogares, al recoger leña o agua sin temor, al jugar con sus niños, al pasar tiempo con sus esposos y al disfrutar todas las bendiciones de la vida en libertad, en paz y en seguridad. Ese es nuestro sueño de un futuro mejor para ellas y para nosotros, y agradezco a este órgano el compromiso firme que representa esta resolución.
Muchísimas gracias. Ahora reanudo mis funciones como Presidenta del Consejo. Me gusta ser Presidenta, (risas) así que esto quizá se prolongue un poco más de lo previsto. (Aplauso). Ahora invito al Secretario General, Excmo. Sr. Ban Ki-moon, a hacer uso de la palabra.
(termina la transcripción)
(Distribuido por la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos. Sitio en la Web: http://www.america.gov/esp )