25 agosto 2009
Crónica de la secretaria de Estado Hillary Rodham Clinton

“En 11 días de viaje a través de África, vi lo peor —y lo mejor— de la humanidad. La semana pasada, en la ciudad de Goma, vi ambas cosas”, dijo la secretaria Clinton en una crónica en la que relata su visita a Goma, en la República Democrática del Congo, donde habló con víctimas de la violencia sexual que impera en esa región.
El artículo apareció originalmente el 21 de agosto en la edición web de la revista People Magazine: http://www.people.com/people/article/0,,20299698,00.html.
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Lo que vi en Goma
Por Hillary Rodham Clinton
En 11 días de viaje a través de África, vi lo peor —y lo mejor— de la humanidad. La semana pasada, en la ciudad de Goma, vi ambas cosas.
El campamento de desplazados internos de Mugunga está situado en una tierra de volcanes y grandes lagos, en la periferia de Goma, la capital de una provincia en la región este del Congo. El campamento alberga actualmente a 18.000 personas que buscan refugio del ciclo de conflictos violentos en el que 5,4 millones de personas han perdido la vida desde 1998. Perseguidos desde sus hogares y aldeas por rebeldes armados y milicias informales, estos hombres, mujeres y niños caminaron durante kilómetros, con poca agua y comida, hasta que llegaron a este refugio relativamente seguro.
Ahora viven en tiendas de campaña contiguas, hilera tras hilera, algunos aferrándose a la vida, otros a cualquier luz de esperanza que queda en una región plagada por años de brutalidad. Muchas de estas personas han sido despojadas de sus hogares, bienes, familias y, lo peor de todo, de su dignidad.
Las mujeres y niñas en particular son víctimas en una escala inimaginable, ya que la violencia sexual y de género se ha convertido en una táctica de guerra y ha alcanzado proporciones epidémicas. Se informa de unas 1.100 violaciones al mes, con un promedio de 36 mujeres y niñas violadas cada día.
Visité un hospital operado por la organización Heal Africa (Curar al África) y conocí a una mujer que me dijo que tenía ocho meses de embarazo cuando fue atacada. Estaba en su casa cuando un grupo de hombres entró violentamente. Se llevaron a su esposo y a dos de sus hijos y les dispararon en el jardín. Acto seguido, regresaron de nuevo a la casa y dispararon a sus otros dos hijos. A continuación, la golpearon, la violaron entre todos y la abandonaron pensando que estaba muerta. Pero no lo estaba. Luchó por vivir y sus vecinos se las arreglaron para llevarla al hospital, a 85 kilómetros de distancia.
Vine a Goma para enviar un mensaje claro: Estados Unidos condena estos ataques y a quienes los cometen y a sus cómplices. Son crímenes contra la humanidad.
Estos actos no sólo perjudican a una persona o familia, aldea o grupo, sino que destrozan los vínculos que nos unen como seres humanos. Semejantes atrocidades no tienen cabida en ninguna sociedad. Esto es realmente lo peor de la humanidad.
Pero existen razones para tener esperanza. Hemos visto a sobrevivientes que se arman de valor y rehacen sus vidas y comunidades. Hemos visto a líderes y organizaciones cívicas que se unen para combatir este horroroso flagelo. Hemos visto a trabajadores de la salud sacrificar cómodas carreras para dedicarse a atender a los heridos.
En Goma, conocí a médicos y abogados que trabajan todos los días para curar los cuerpos y mentes maltratados de mujeres que han sido violadas, con frecuencia por pandillas, y a menudo de forma tan brutal que no pueden volver a tener hijos, ni caminar o trabajar. Cuidadores como Lyn Lusi, que fundó Heal África en Goma, o el doctor Denis Mukwege, que fundó el Hospital Panzi en Bukavu, representan lo mejor de la humanidad.
Estados Unidos apoya a estas valientes personas. Esta semana, anuncié que se destinarían más de 17 millones de dólares para programas de prevención y respuesta a la violencia sexual y de género en la República Democrática del Congo. Proporcionaremos atención médica, asesoramiento, ayuda económica y apoyo legal. Dedicaremos casi tres millones de dólares a reclutar y capacitar a oficiales de policía para que protejan a mujeres y niñas e investiguen casos de violencia sexual. Enviaremos a expertos en tecnología a ayudar a las mujeres y los trabajadores sanitarios a que informen del abuso usando fotografías y vídeo y que compartan información sobre tratamiento y opciones legales. Desplegaremos también un equipo de expertos civiles, personal médico e ingenieros militares para evaluar cómo podemos ayudar aún más a los sobrevivientes de la violencia sexual.
Durante mi visita a la República Democrática del Congo, sostuve conversaciones muy francas sobre la violencia sexual con el presidente Kabila. Enfaticé que a los autores de estos crímenes, sin importar quienes sean, se les debe enjuiciar y castigar. Esto es de particular importancia cuando ocupan cargos de autoridad, incluyendo a miembros de las fuerzas militares congolesas, a quienes se les ha permitido cometer estos crímenes con impunidad.
Nuestro compromiso con los supervivientes de la violencia sexual y de género no comenzó con mi visita a Goma, ni terminará con mi partida.
Estamos redoblando nuestros esfuerzos para enfrentar la causa fundamental de esta violencia: los enfrentamientos constantes en la región este del Congo. Tomaremos medidas adicionales en las Naciones Unidas y en coordinación con otros países para poner fin a este conflicto.
Un viejo proverbio congolés dice: “Por muy larga que sea la noche, es seguro que el día llegará”. El día ha de llegar en que la mujer del este del Congo pueda caminar libremente una vez más, ocuparse de sus tierras, jugar con sus hijos y juntar leña y agua sin temor. Viven en una región de una belleza natural incomparable y de abundantes recursos. Son fuertes y resistentes. Si se les da la oportunidad, pueden ser el impulso del progreso económico y social que convierta a su país en una nación pacífica y próspera.
Juntos, desterraremos la violencia sexual al oscuro pasado, donde debe permanecer, y ayudaremos al pueblo congolés a aprovechar las oportunidades de un nuevo día.
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(Distribuido por la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos. Sitio en la Web: http://www.america.gov/esp )