09 marzo 2009

Katherine Chon y Derek Ellerman: la lucha contra la trata de personas

 
Katherine Chon y Derek Ellerman trabajan en una organización ocupada en combatir el tráfico de seres humanos.

Este artículo pertenece al periódico electrónico de marzo de 2009 “Caminos no violentos para el cambio social”. Para consultar los demás artículos de este periódico haga clic a la derecha.

Lo que comenzó en el 2001 con una conversación de sobremesa entre estudiantes en la Universidad de Brown en Providence, Rhode Island, se ha convertido hoy en una de las mayores organizaciones de Estados Unidos y  Japón que luchan contra la trata de personas.

Katherine Chon hablaba con su compañero de clase Derek Ellerman sobre la histórica abolición de la esclavitud en Estados Unidos, cuando la conversación se desvió hacia la esclavitud de hoy. Poco después, el periódico local publicó un artículo sobre seis surcoreanas que habían sido obligadas a trabajar en un prostíbulo en Providence, y Chon lanzó un grito de exclamación.

“Sentí un golpe duro cuando leí que eran de mi edad y de mi país natal”, dijo en un artículo publicado en el 2007 en la revista Women’s Health.

Como resultado, Chon y Ellerman crearon el Proyecto Polaris, bautizado con el nombre de la estrella polar, que guiaba a los esclavos del sur de Estados Unidos hacia el norte y la libertad, a lo largo de lo que se llamó el Ferrocarril Subterráneo, en los años que precedieron a la guerra civil en Estados Unidos (1861-1865) .

Ambos trazaron un plan empresarial para un sitio en la Web para ofrecer ayuda práctica inmediata a las víctimas de la trata de personas, y sometieron su idea en la competencia anual de empresas de la Universidad de Brown. A pesar de que era una empresa sin fines de lucro, el proyecto ganó el segundo premio, 12.500 dólares. Chon y Ellerman se mudaron a Washington en el 2003 para abrir una oficina.

El reto era intimidante. “El movimiento contra la trata de personas es joven y ataca a  organizaciones criminales que se apoyan en algunos de los males sociales más difíciles de tratar”, escribió Ellerman.

Las Naciones Unidas estiman que  en un momento dado 12,3 millones de personas son víctimas de trabajos forzados, trabajo en pago de deudas y en situación de cautiverio, trabajo infantil forzado y servidumbre sexual. Otros estimados varían mucho, de 4 a 27 millones.

El  Proyecto Polaris ataca el problema en varios frentes. Alcanza directamente a las víctimas y las identifica, lo que incluye líneas telefónicas de crisis en varios idiomas, y les ofrece servicios sociales y alojamiento de transición. Polaris actúa con el Centro Nacional de Recursos contra la Trata de Personas, que sirve de línea telefónica central nacional de emergencia para cuestiones la trata de personas en Estados Unidos.

La organización aboga también por una legislación estatal y federal más vigorosa contra la trata de  personas, e involucra a los miembros de la comunidad en actividades locales y nacionales de base popular. Polaris cuenta con un personal profesional de más de 30 individuos, con oficinas en Washington; Newark, Nueva Jersey; Denver, Colorado y Tokio.

Aunque hay varias organizaciones activas contra la trata de personas, Polaris es una de las pocas que trabajan para atacar directamente a la industria criminal mediante una aplicación fortalecida de la ley, y no simplemente dando tratamiento a las víctimas

Dado que los criminales a menudo consideran a la trata de personas como una actividad con riesgo relativamente bajo y grandes ganancias, señala Ellerman, “una estrategia concentrada que pone obstáculos a  las ganancias, combinada con más procesamientos y declaraciones de culpabilidad, es la estrategia más eficiente para socavar la industria”. Ellerman trabaja también en cuestiones referidas a la trata de personas en colaboración con Ashoka, asociación que se dedica a la empresa social.

El año próximo Polaris planea fortalecer su programa de política nacional, que incluye legislación contra la trata de personas, que los estados pueden usar como modelo. Chon y Ellerman confían también en fortalecer la línea nacional de crisis de Polaris, que el año pasado triplicó su volumen de llamadas hasta llegar a 6.000 e identificó a 2.300 víctimas potenciales.

“El centro nos permite disponer de ojos y oídos a  nivel del suelo, dentro de la comunidad”, dice Chon. “Las llamadas nos ayudan a identificar a más víctimas, referirlas a los servicios y preparar casos contra los traficantes”.

Cita el ejemplo de un maestro que, luego de recibir entrenamiento para reconocer a las víctimas de la trata de personas, llamó acerca de dos muchachas latinas que se habían ausentado de un programa de después de clases. Se encontró a las muchachas y se planteó un caso contra los traficantes.

Chon espera también crear asociaciones regionales más amplias con organizaciones de otros países. “Queremos romper mercados muy específicos y tipos particulares de redes criminales – salones asiáticos de masajes o tráfico de mujeres y niñas latinas – cada uno de los cuales tiene su propia dinámica de mercado”, dice.

Ellerman y Chon tienen fe tanto en su causa como en su capacidad para originar un cambio significativo.

“Creo que las personas pueden cambiar las cosas”, dijo Chon en una entrevista que le hizo una revista. “Cumpla con cualquier tema por el que siente pasión, adóptelo y no sienta temor de aceptar el reto”

‘’La buena noticia es que esta lucha se puede ganar’’, ha escrito Ellerman. ‘’Y las organizaciones y líderes aptos, con visión y pragmáticos, a pesar de todo, son el núcleo de este esfuerzo’’

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Las opiniones expresadas en este artículo no reflejan necesariamente los puntos de vista o políticas del gobierno de Estados Unidos.

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