08 julio 2008
(Esta es la introducción del periódico electrónico de junio de 2008 “Los mercados y la democracia”. Para consultar los demás artículos de este periódico haga clic a la derecha).
La Comisión sobre Crecimiento y Desarrollo del Banco Mundial publicó en fechas recientes un informe que analiza los factores que contribuyen al crecimiento económico en los países en desarrollo. El grupo de expertos internacionales que integran la comisión, y que incluye a dos ganadores del Premio Nóbel, descubrió que un factor clave del crecimiento son los “gobiernos creíbles, incluyentes y pragmáticos”. Otros factores son “la calidad del debate” en un país en lo relativo a la política pública, la determinación que se dedica a la lucha contra la corrupción y la igualdad de oportunidades, todas ellas características que se suelen relacionar con los sistemas democráticos.
El gráfico que aquí se incluye hace hincapié en lo mismo. Si se comparan los primeros veinte países del Índice de Libertad Económica con los primeros veinte países que figuran en el Índice de Democracia, se ven bastantes coincidencias. Trece países figuran en ambas listas. Como mínimo, parece que existe una relación entre los mercados libres y productivos y las formas democráticas de gobierno.
Michael Mandelbaum, autor del libro Democracy’s Good Name (El buen nombre de la democracia), es más enfático y sostiene en este número del periódico electrónico eJournal USA que: “La fuente principal de la democracia política es la economía de libre mercado. Si bien es cierto que ha habido y continua habiendo países que practican la economía del libre mercado pero no la democracia política, ningún país en el siglo XXI que se considere una democracia política carece de una economía de libre mercado”. Sin embargo, un artículo publicado el año pasado por el profesor Robert Reich en la respetada revista académica Foreign Policy (Política Exterior) se titula “Cómo el capitalismo aniquila la democracia”.
Sin duda, el vínculo entre los mercados y la democracia no es directo. Desde la aparición en 1776 de la obra de Adam Smith An Inquiry into the Causes and Nature of the Wealth of Nations (Examen de las causas y la naturaleza de la riqueza de las naciones), pensadores económicos de renombre, como Max Weber, Joseph Schumpeter y Lester Thurow han debatido esta compleja relación. ¿Es posible tener libres mercados sin democracia? ¿Cuál de ellos se desarrolla primero? ¿Puede el poderoso incentivo universal del crecimiento económico llevar a mayor democracia en países que son democráticos?
Los expertos internacionales que han aportado artículos a este periódico electrónico ofrecen algunas respuestas a estos interrogantes, y apuntan a factores relevantes como las oportunidades de creación de riqueza, la función que desempeña la confianza social y los conceptos de “voz” y rendición de cuentas. Sin embargo, nuestro objetivo no es resolver un debate intelectual que se remonta siglos, sino profundizar el entendimiento de nuestros lectores acerca de las sutilezas de lo que es, sin lugar a dudas, un asunto de importancia para el mundo entero.
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