28 julio 2010

Washington — Tras aprobar una ley integral de reforma financiera, Estados Unidos está solicitando a otros países que tomen medidas “decisiva y rápidamente” para hacer sus sistemas financieros más adecuados y resistentes.
La promulgación de la denominada Ley de reforma de Wall Street crea los cimientos de un sistema “con menos tendencia a las burbujas desestabilizadoras y al pánico, que sea más abierto a una economía real fuerte y más competitiva”, dijo un importante funcionario del Tesoro ante el Instituto Internacional Peterson de Economía Internacional, un grupo dedicado a la investigación de políticas.
“El desafío al que nos enfrentamos es asegurar que las normas en el mundo sean tan fuertes como las de Estados Unidos”, dado que la interrelación de las empresas financieras y los mercados hace que las estrictas regulaciones nacionales puedan ser menos eficaces si no existen normas similares en todo el mundo, según dijo el 26 de julio Lael Brainard, subsecretaria de Asuntos Internacionales del Departamento del Tesoro.
Agregó que la convergencia global de las reglamentaciones es esencial para temas como las normas de capital y el trato de los derivativos. En otras áreas, agregó, es mejor coincidir en principios comunes para orientar los posibles enfoques adoptados por otros países. “Esos enfoques reflejarán diferencias profundamente enraizadas en las instituciones nacionales y los modelos de negocio”, expresó.
Brainard aseveró que es particularmente importante contar con estrictas normas de capital "armonizadas a nivel internacional" para asegurar una mayor resistencia del funcionamiento del sistema financiero global.
Desde hace un tiempo, el Comité de Basilea de Supervisión Bancaria, un grupo de encargados de diseñar políticas procedentes de 27 países, ha estado trabajando en encontrar una postura común entre los bancos centrales y los reguladores nacionales para reforzar las normas bancarias, para evitar otra crisis financiera. El comité anunció un acuerdo parcial el día que Brainard habló, aunque el acuerdo no comprende los temas más controvertidos, como qué cantidad se le obligaría a tener a los bancos comerciales en reservas de capital y qué niveles de deuda se les permitiría utilizar en sus operaciones.
Se espera que el Comité de Basilea llegue a un acuerdo en relación a esas normas para fines de 2010, dijo Brainard.
Brainard también se refirió al tema más urgente para los gobiernos y los bancos centrales de los países desarrollados: ¿Cuándo se puede retirar el dinero recientemente inyectado a los sistemas financieros sin dañar la recuperación económica? Los países de todo el mundo han acumulado enormes déficits presupuestarios porque impulsaron programas de gasto público para aliviar la recesión en los años 2008 y 2009. Ahora grupos internacionales y economistas del sector privado señalan su preocupación de que, sin planes con credibilidad para frenar el gasto público, es posible que los déficits gubernamentales pongan en peligro la estabilidad fiscal a medio plazo.
Brainard dijo que la Cumbre del Grupo de los 20, realizada en junio en Toronto, aceptó los principios y puntos de referencia específicos para lograr la sostenibilidad fiscal.
Pero el ritmo de retirar de vuelta el paquete económico de estímulo “debe ser cuidadosamente calibrado”, a medida que diferentes países toman decisiones basadas en el estado de sus propias economías y las condiciones de la situación mundial.
“Debemos tener cuidado para no tener una retirada excesivamente acelerada”, declaró.
Los pasos hacia la austeridad fiscal que se han tomado en Europa, particularmente en Alemania, luego de la crisis en Grecia, han causado preocupaciones en el sentido de que los países de la eurozona pudieran estar retirando sus fondos demasiado rápidamente y como resultado se pueda estar amenazando el crecimiento económico y agravando los desequilibrios comerciales mundiales, según indica un estudio publicado en junio por el Instituto Peterson de Economía Internacional (en inglés). (Véase Crisis de la eurozona no representa una amenaza a la recuperación de EE.UU.). Sin embargo el Fondo Monetario Internacional y algunos académicos han instado a Estados Unidos a preparar un plan más agresivo para atacar su déficit presupuestario y deuda nacional.
Las declaraciones de Brainard están disponibles (en inglés) en el sitio electrónico del Departamento del Tesoro.
(Distribuido por la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos. Sitio en la Web: http://www.america.gov/esp )