01 octubre 2009
Economistas proponen aumente consumo en economías orientadas a la exportación

Washington – El gasto del hogar estadounidense en bienes y servicios representa más de dos tercios de la actividad económica de Estados Unidos. Durante años, las compras del consumidor estadounidense de muebles, electrodomésticos y otros artículos impulsó el crecimiento económico a nivel nacional y en los países que exportan productos a Estados Unidos. Durante épocas de estancamiento económico, los políticos alientan el gasto de los consumidores –a través de políticas fiscales y pronunciamientos públicos– como la mejor forma de salir de la recesión.
Pero la recesión que comenzó a finales del 2007 ha sido diferente. Debido a que los préstamos de riesgo concedidos por bancos estadounidenses y el endeudamiento excesivo de algunos estadounidenses contribuyeron a la desaceleración, la frugalidad ha ganado adeptos entre muchos estadounidenses. Esto podría convertirse en un factor positivo a largo plazo, pero plantea dudas en cuanto a quién va a crear la demanda necesaria para impulsar la economía mundial hacia una trayectoria de crecimiento sólido.
Algunos economistas consideran que el consumidor de las economías en surgimiento, especialmente de China, puede ocupar el vacío creado por la reducción del gasto en Estados Unidos. Además, creen que Estados Unidos ha de fortalecer su sector exportador, mientras que China amplía su sector minorista nacional.
Cuando el centro comercial Golden Resources abrió sus puertas en el 2004 en Pekín, destronó a Mall of America en Minneapolis como el centro comercial más grande del mundo y algunos lo consideraron un símbolo del deseo de China de convertirse en un país de consumidores.
Pero Golden Resources no logró atraer a la multitud de compradores que se anticipaba, y un centro comercial aún mayor, que abrió en Dongguan en 2005, cerró en 2008. El gasto de consumo de China ha aumentado constantemente desde 1995, pero su economía (en gran parte impulsada por las exportaciones industriales) ha crecido aún más rápidamente. Como consecuencia de ello, el consumo como porcentaje del producto interno bruto bajó a 36 por ciento en 2007, de un 47 por ciento una década antes, contribuyendo así a una menor producción económica que la de Estados Unidos, Brasil o la India, según el Banco Mundial.
BUSCANDO DESESPERADAMENTE AL CONSUMIDOR
Sherle Schwenninger, de la Fundación New America, organización de investigación de políticas, dijo que la administración Obama tiene que hacer más para animar a China y a otros países con superávit a generar mayor demanda interna.

El presidente Obama ha propuesto una nueva era de “cooperación, no confrontación” con China en un esfuerzo por colocar a la economía mundial sobre una base más sólida. En una reunión de alto nivel entre Estados Unidos y China, celebrada en julio, las dos partes alcanzaron un acuerdo para un plan detallado de cuatro partes que dirija sus políticas económicas. Este plan tiene por objeto elevar la tasa de ahorro de Estados Unidos y reducir el déficit presupuestario, así como impulsar la economía china hacia una mayor dependencia de la demanda interna como fuente de crecimiento. No se han publicado detalles sobre cómo se lograrán estos objetivos. (Véase EE.UU. y China comparten metas en diálogo económico y estratégico).
Michael Pettis, profesor estadounidense de Finanzas en la Universidad de Pekín, cree que la administración debe acordar con China que, a cambio de medidas concretas chinas para eliminar los subsidios a la producción, Washington mantendría políticas que fomenten la demanda del consumidor estadounidense algo más de lo necesario para reanudar el crecimiento de la economía de Estados Unidos.
¿CHINA SALE AL RESCATE?
Sin embargo, a corto plazo el consumidor chino no está en condiciones de reemplazar al consumidor estadounidense debido a que los ingresos medios chinos son muy bajos, según Daniel Gros, director del Centro de Estudios de Políticas Europeas en Bruselas. Además, en China los hogares sólo representan un tercio del total de ahorro interno, mientras que el sector empresarial representa el resto.
Pettis comentó que una manera de hacer frente a esta situación sería la de reducir el ahorro empresarial haciendo que las empresas pagaran mayores dividendos a los accionistas para así aumentar el ingreso familiar.
En repetidas ocasiones, China ha declarado su intención de alejar su economía de la fuerte dependencia de las exportaciones, pero sus acciones han sido contradictorias, según opinan algunos economistas. Pettis explicó que varios grupos de políticas dirigidos por diversos organismos del gobierno chino critican cada vez más el modelo de crecimiento actual del país. Pero agregó que sectores de poder importantes, como los dirigentes provinciales y municipales o las empresas estatales, no desean cambios.
La vacilación de China es comprensible, dijo Pettis. La transición de una economía orientada a la exportación a una economía orientada al consumo nunca ha sido fácil. “Cualquier persona razonable estaría de acuerdo en que es un proceso lento y tardará tiempo”, dijo Pettis.
Pero Pettis duda de la iniciativa de estímulo económico en China, de la que dijo que fue concebida para reforzar el modelo existente, haciendo hincapié en la inversión en la infraestructura y la capacidad de producción. Agregó que la presión para frenar la subida del desempleo forzó a políticos chinos a invertir en la producción de las fábricas, pero cree que en el largo plazo el estímulo generará un exceso de capacidad de producción y hará que la economía china dependa aún más del consumo de Estados Unidos.
Pettis dijo que ha notado algunos indicios que sugieren que China podría estar llegando a los límites de su apoyo a la inversión industrial, como por ejemplo límites a la concesión de nuevos créditos a las empresas.
Un estudio publicado en julio por el Instituto Peterson de Economía Internacional, dice que el gobierno chino ha tratado durante algún tiempo de alejarse de la fuerte dependencia de las exportaciones. Los autores del estudio creen que este proceso se ha acelerado durante los seis primeros meses de 2009, ya que el gobierno ha adoptado medidas para estimular el consumo privado. El estudio sostiene que China debe acelerar la apreciación de su moneda, hecho que muchos economistas extranjeros consideran que es la última prueba de las intenciones del gobierno chino. Esto contribuiría a reducir el superávit comercial de China y a aumentar el poder adquisitivo del consumidor.
(El Servicio Noticioso desde Washington es un producto de la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos. Sitio en la Web: http://www.america.gov/esp )