18 abril 2008

Entrenador de atletismo creó un zapato más rápido y un gran negocio

Si uno tiene un cuerpo, uno es un atleta, dice Bowerman

 

Washington -- En 1971, cuando entrenaba al equipo de atletismo de la Universidad de Oregón, William Bowerman volcó una mezcla de poliuretano en la plancha de hacer waffles de su esposa y dañó el utensilio, pero sin pensarlo, inició una industria.

Todo lo que Bowerman había querido hacer era mejorar los pasos que daban sus atletas con los zapatos deportivos que utilizaban, pero convirtió un par de zapatos hediondas en un fenómeno mundial de la carrera y con el tiempo en una empresa de la categoría Fortune 500.

“Arrasaba con sus ideas, la forma en la que entrenaba...tenía tendencias de inventor”, dijo Dave Williford, portavoz del Departamento de Deportes de Oregón. Se le conocía como el entrenador que siempre estaba soñando con hallar mejores formas de entrenar a sus corredores.

Su experimento con la plancha de waffles llevó a Bowerman a desarrollar un zapato más ligero que produjera menos ampollas y heridas en los pies al tiempo que eliminaba onzas de peso del zapato de los corredores. Bowerman llevaba mucho tiempo interesado en los zapatos atléticos y ya tenía una pequeña empresa -- Blue Ribbon Sports – que los vendía. Cuando mejoró el diseño de los zapatos tuvo en cuenta el impacto en el talón de los corredores e intentó acolchar la pisada.

PRIMEROS AÑOS

Bowerman, que falleció en 1999 a la edad de 88 años, tuvo comienzos humildes. Nació en 1911 y se crió en un pequeño pueblo de Oregón, mucho antes de que correr se considerase un deporte en Estados Unidos en general.

Estudió en la Universidad de Oregón. Durante la Segunda Guerra Mundial se le concedió una Estrella de Bronce por su servicio con la 10ª División de Montaña en Italia en 1945. Unos años más tarde, obtuvo su empleo como entrenador de atletismo en Oregón en el que se desempeñó durante un cuarto de siglo y en el que entrenó a 31 atletas olímpicos, a 51 atletas de la competición nacional All American, a 12 ganadores de records estadounidenses y a 24 campeones universitarios.

En un viaje a Nueva Zelanda en 1962, Bowerman conoció el trote como rutina de ejercicio físico. Trajo el concepto consigo y comenzó a desarrollarlo en  Estados Unidos. “Si uno tiene un cuerpo, uno es un atleta”, decía Bowerman. Hoy trotar es una rutina para millones de hombres y mujeres de todas las edades.

En 1964, cuando todavía era entrenador, Bowerman se unió a Phil Knight, un corredor conocido que el había entrenado y comenzaron Blue Ribbon Sports.  Durante la década de 1970, algún tiempo después del incidente de la plancha de cocinar waffles, los hombres rebautizaron la empresa con el nombre de  Nike, en honor a la diosa alada de la victoria de la mitología griega. Para finales de la década de 1970 la empresa había crecido hasta facturar 270 millones de dólares en ventas cada año.  “Si no hubiera habido Bill Bowerman, no habría habido Nike”, dijo Knight.  Bowerman ya estaba bien entrado en los 60 años y se había retirado del entrenamiento para el momento en que la marca Nike había surgido.

Sin embargo incluso cuando la empresa empezó a despuntar, no se desvió de su foco de toda la vida de mejorar el deporte del atletismo. Fue un innovador en superficies de pistas y creó todo tipo de entrenamientos para corredores de larga distancia.

“Tuvo un efecto cambiante en la sociedad”, dijo Williford de Bowerman. “Era un individuo increíble que revolucionó el atletismo y la industria de los zapatos y equipos de ropa deportiva”.

Hoy día, Nike lleva a la realidad los sueños de Bowerman en muchas maneras. Como parte de su filosofía de responsabilidad corporativa, la empresa intenta invertir como mínimo 315 millones de dólares hasta 2011 en subvenciones y otros programas para proporcionar a los jóvenes mayor acceso a los deportes. Ello incluye la oportunidad que tuvo un muchacho sin hogar de Escocia de hacer deporte y ayudar a niños en Nueva Orleáns afectados por los devastadores huracanes.

Hoy Nike Inc. vende ropa, gafas, relojes y muchos otros productos además de zapatos deportivos para muchos deportes distintos.

Nike es la marca número uno de equipos deportivos en el mundo. Bowerman y Knight eran verdaderos visionarios empresariales”, comentó Mike May, portavoz de la Asociación de Fabricantes de Efectos Deportivos.  “Empezaron de la manera más básica, construyeron un imperio mayor que sus sueños más descomunales”.

Aunque  Bill Bowerman ha fallecido, su espíritu y su trabajo viven en cada persona cada día que alguien se pone unos zapatos Nike para salir a correr.

(El Servicio Noticioso desde Washington es un producto de la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos. Sitio en la Web: http://www.america.gov/esp )

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