01 abril 2009
Conocida arquitecta de EE.UU. incorpora elementos naturales en su obra

Washington – La artista y arquitecta Maya Lin entró en la vida pública a los 21 años, desatando oleadas de polémica al ganar en 1981 un concurso para el diseño del Monumento a los Ex Combatientes de la Guerra de Vietnam, en Washington. Aunque su diseño, poco convencional y dramático, de una pared de granito negro en forma de la letra V, con los nombres grabados de los soldados estadounidenses caídos, fue criticado por algunos ex combatientes, actualmente el monumento de Lin es considerado como uno de los monumentos más conmovedores e icónicos en Estados Unidos.
A pesar de que el nombre de Lin quedará por siempre vinculado con esa elegante y pulcra obra maestra, que diseñó siendo aun estudiante de arquitectura en la Universidad de Yale, su carrera profesional y sus intereses son mucho más ambiciosos. Como escultora y artista de multimedios Lin crea obras en las que expone su preocupación por el medio ambiente y utiliza con frecuencia materiales reciclados u orgánicos. Ha diseñado una línea de muebles para la compañía Knoll, denominada “La Tierra (no) es plana”, y en 1994 su vida fue tema de un documental titulado Maya Lin: una visión firme y clara, que fue galardonado por la Academia de Cine.
Lin, que actualmente tiene casi 50 años, sigue diseñando monumentos públicos. Reflejando su compromiso con el medio ambiente, sus creaciones incorporan elementos de la naturaleza, integrados con el panorama circundante. Posiblemente su obra más famosa, después del Monumento a los Ex Combatientes de Vietnam, sea el Monumento a los Derechos Civiles, en Montgomery (Alabama).
Nacida en Atenas (Ohio), de padres chinos inmigrantes, Lin atribuye a su familia el mérito de haber alentado su espíritu creativo. Su padre fue ceramista y ex decano de la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Ohio y Lin pasó gran parte de su infancia en el campus de la universidad. “Estaba moldeando bronce en la fundición de la escuela”, declaró una vez en una entrevista. “Para mí, la universidad era un patio de recreo”. Sin embargo, “ni siquiera se me ocurrió que alguna vez llegaría a ser artista”, agregó. Eso cambió cuando ingresó a la Universidad de Yale, donde el arte y la arquitectura se convirtieron en el tema principal de sus estudios.
Como china estadounidense de primera generación, Lin recuerda haber trabajado mucho para integrarse en la sociedad estadounidense. “Posiblemente me pasé los primeros veinte años de mi vida tratando de ser lo mas estadounidense posible. Entre mis 20 y mis 30 comencé a darme cuenta hasta qué punto mi arte y arquitectura tienen un carácter decididamente oriental”, agregó.
Al mismo tiempo, Lin se vio cada vez más alarmada por la degradación del mundo natural. “Es de asustar la manera en que utilizamos nuestras viviendas, cómo vivimos y contaminamos el planeta. Ya era evidente cuando era niña, pero ahora es mucho más evidente”. Las esculturas, monumentos y obras de multimedia de Lin –independientemente de su forma– están vinculadas por un rasgo común: todas rinden homenaje a la Tierra, promoviendo la armonía con la naturaleza.
Lin cita varias fuentes de inspiración, entre ellas los montículos de tierra de los indígenas de Hopewell, los jardines japoneses en arena y las obras de cerámica de los artistas estadounidenses de las décadas de 1960 y 1970. Su más reciente serie de esculturas en gran escala se expone en la muestra Maya Lin: Paisajes sistemáticos, que se puede ver en la Galería de Arte Corcoran, en Washington, hasta el 12 de julio. Esta obra se centra en un trío de obras: Paisaje 2x4 (2006), Línea de agua (2006) y Paso del lago azul (2006), que traducen en modelos esculturales los imponentes rasgos de un paisaje.
Según el crítico de arte David Montgomery del diario The Washington Post, la nueva exposición anticipa “lo que Lin planea como su último gran monumento: un monumento a la vida misma en la Tierra y a todo lo que hemos perdido”. El proyecto, titulado “¿Qué es lo que falta?”, estará dedicado “a las especies extinguidas y en vías de extinción, y a los hábitat amenazados”. Será presentada en varias etapas y formados: en el otoño de 2009 se inaugurará una instalación en San Francisco, “seguida posiblemente de un libro, una página web, contenidos para iPod, contribuciones de expertos, respuestas de los visitantes, llamados a la acción”, informa Montgomery.
Por su lado, Lin dice que espera reinventar el concepto de monumento, creando algo que esté ubicado “en ningún lugar, pero en todos los lugares”.
Si es que, como dice Lin, su quinto y último monumento pretender abrir nuevos caminos, inevitablemente se remontará a sus monumentos anteriores: amplias visiones que reinventaron la noción pública de lo que debe ser un monumento. El Monumento a los Ex Combatientes de la Guerra de Vietnam, en el “que éste abraza la tierra y la tierra abraza al monumento”, representa un proceso de curación, sugiere Montgomery. De modo similar, el Monumento a los Derechos Civiles, inaugurado en 1989, es una metáfora de la curación: una corriente de agua fluye como lágrimas sobre granito pulido en el que se ha grabado los nombres de ciudadanos estadounidenses que perdieron la vida en la lucha en favor de la igualdad. Como símbolo universal de renacimiento, el agua captura la eterna renovación del país y el apego de su pueblo a la libertad y la justicia.
Así esté comprometida con trabajos privados o públicos Lin es coherente en su enfoque. “Trato de mostrarle a la gente una forma distinta de ver su entorno. Para mi eso es arte”, dice.
Para más información sobre el Monumento a los Ex Combatientes de la Guerra de Vietnam visite las páginas web, en inglés, del Servicio Nacional de Parques y de TheWall-USA.com.
Para más información, en inglés, sobre la exposición Paisajes sistemáticos de Maya Lin, véase la página web de la galería Corcoran.