23 septiembre 2008
Al contrario de lo que ocurre en muchos países, donde el gobierno se encarga de los programas culturales, inclusive la cinematografía, Estados Unidos no cuenta con una oficina o ministerio de gobierno que regule la industria cinematográfica. Sin embargo, el gobierno interactúa de varias maneras con la industria del cine.
Producción cinematográfica
En Estados Unidos, las películas provienen generalmente de dos fuentes: grandes estudios que producen cada año muchas películas y programas de televisión, y cineastas independientes, tanto estudiantes como cineastas experimentados. En ocasiones -mediante subsidios de universidades o consejos de artes o humanidades- los cineastas independientes reciben indirectamente apoyo de fondos que se originaron en los gobiernos locales, estatales o federal, pero más a menudo el financiamiento proviene de inversionistas privados o mediante organizaciones filantrópicas a quienes les interesa promover las artes o una causa de la que se ocupa una película.
Si bien no hay un ministerio del cine, hay muchas oficinas gubernamentales que se relacionan con la industria del cine. A nivel de estados y municipios, las oficinas cinematográficas del gobierno promueven escenarios de rodaje puesto que su uso aporta empleos y otras ventajas económicas, promueve los sitios turísticos o muestra su región desde una perspectiva favorable. Estas oficinas ayudan también a los cineastas a colaborar con la policía y con otros entes públicos para convenir horarios con respecto al rodaje y su impacto en el tránsito, el uso de edificios públicos u otras consideraciones especiales.
De modo similar, los organismo gubernamentales federales, especialmente las ramas de las fuerzas armadas, tienen oficinas que ayudan a coordinar el uso que hacen los cineastas de las instalaciones, el equipo e incluso el personal. Por ejemplo, a un cineasta le resultaría difícil construir un portaviones de aspecto verosímil o contratar un reparto de extras que figuren en el fondo de una escena como verdaderos soldados, marineros, aviadores o infantes de marina (cuyos cortes de pelo, buenas condiciones físicas y posturas son a menudo diferentes de las de un actor). Los militares, dentro de límites razonables, están dispuestos a poner a disposición sus facilidades para proyectos que hayan sido aprobados, y cada rama de las fuerzas armadas tiene una oficina que atiende estos pedidos. Otras ramas del gobierno federal se ocupan de solicitudes de uso de espacios y edificios públicos, tales como monumentos o parques.
Muchos años atrás, el gobierno estadounidense producía algunos largometrajes y colaboraba estrechamente con Hollywood en películas que estimulaban la moral pública en tiempos de guerra. Sin embargo, desde la Segunda Guerra Mundial esos programas quedaron eliminados mediante una combinación de preocupaciones presupuestarias y filosóficas. Una excepción ha sido la labor llevada a cabo por oficinas que, por definición, se relacionan con públicos extranjeros. Por ejemplo, el Servicio de Información de los Estados Unidos, durante muchos años produjo películas para que se exhibieran al público extranjero a fin de complementar sus demás programas educativos. Uno de esos filmes, John F. Kennedy: Years of Lightning, Day of Drums, homenaje póstumo al presidente asesinado, llegó incluso a ganar el premio de la Academia al mejor documental. Este organismo, que ahora está integrado en el Departamento de Estado de Estados Unidos, ya no produce películas originales.
Censura
Ha habido épocas, especialmente durante la Segunda Guerra Mundial, en que la seguridad nacional era un tema importante y ciertos tipos de información estaban restringidos en cuanto a su difusión amplia, pero, por lo general, el gobierno se ha mantenido al margen en relación a la censura. Para equilibrar los intereses de la libertad de expresión con los del bienestar público, el buen gusto, las normas voluntarias aprobadas por la industria cinematográfica han dado lugar a un sistema de clasificación (G para el público en general, R para públicos restringidos, y varias otras categorías) que los censores de la industria -no del gobierno- aplican a las películas, para permitirles a espectadores, padres y dueños de salas de cine calibrar mejor el contenido sexual, violento o de lenguaje soez que tiene una película.
La distribución de las películas
Hoy, con muy pocas excepciones, las películas producidas en Estados Unidos se distribuyen dentro del país y en otros países a través de canales comerciales controlados por el mercado. Si una película no atrae público, su permanencia en la sala de cine se acortará y otra ocupará su lugar, confiada en que llegará a ser un éxito. Durante la primera mitad del siglo XX hubo algo de apoyo gubernamental al envío al exterior de películas que ayudaran a mostrar los ideales estadounidenses. Este esfuerzo se ha visto en gran medida reducido hasta llegar a ser una pequeña oficina del Departamento de Estado que, por ejemplo, ayuda a las embajadas estadounidenses a tener acceso a películas comerciales para exhibirlas a públicos locales, por lo común en colaboración con un patrocinador local, tal como el ministerio de cultura o una universidad. De este modo, el gobierno estadounidense apoya la organización de festivales cinematográficos y otros programas locales.