17 septiembre 2008

Modernismo y experimentación

 
T.S. Eliot (Cortesía de Acme Photos)

El siguiente artículo pertenece a la publicación de mayo de 2007 "Literatura de Estados Unidos en síntesis". Para consultar los demás artículos haga clic a la derecha.

Por Kathryn VanSpanckeren

Muchos historiadores han definido el periodo comprendido entre las dos grandes guerras mundiales como la fase traumática en que Estados Unidos llegó a la "mayoría de edad aun cuando la participación directa del país en esos conflictos fue relativamente efímera (1917-1918) y el número de sus bajas fue muy inferior al que sufrieron sus aliados y enemigos europeos. Impactados y transformados para siempre, los soldados estadounidenses volvieron a su patria, pero ya nunca pudieron recobrar su inocencia. Tampoco los soldados nacidos en las zonas rurales del país pudieron retornar con facilidad a sus raíces. Después de haber visto el mundo, muchos empezaron a aspirar a una vida más moderna y urbana.

En el "gran auge" de la posguerra florecieron los negocios, y los empresarios de éxito prosperaron más allá de sus más ambiciosos sueños. Por primera vez, muchas personas tuvieron acceso a la educación superior (en la década de 1920 se duplicó el estudiantado de las escuelas superiores). La clase media prosperó; en esa época los estadounidenses empezaron a gozar del ingreso promedio nacional más alto del mundo.

Los estadounidenses de "los bulliciosos veintes" se enamoraron de las diversiones modernas. La mayoría iba al cine una vez a la semana. A pesar de la Prohibición o "Ley Seca" — que proscribió en todo el país la producción, transporte y venta de alcohol, con base en la 18a Enmienda a la Constitución de Estados Unidos— impuesta en 1919, proliferaron los salones y clubes nocturnos clandestinos donde abundaban el jazz, los cócteles y la audacia en los bailes y el modo de vestir. Se desató una auténtica locura nacional por el baile, el cine, los paseos en automóvil y la radio. Las mujeres, en especial, se sintieron liberadas. Se cortaron el cabello (las "bobbers" o "pelonas"), usaron falda corta (las "flappers") y ejercieron con orgullo el derecho de voto, garantizado por la 19ª Enmienda a la Constitución en 1920. Ellas expresaron con osadía sus ideas y asumieron funciones públicas en la sociedad.

A pesar de esa prosperidad, los jóvenes occidentales de la "vanguardia" cultural se rebelaron con ira y desilusión por la crueldad de la guerra, de la cual culpaban a la generación anterior. Irónicamente, la difícil situación económica de Europa permitió que los estadounidenses que tenían dinero —como los escritores F. Scott Fitzgerald, Ernest Hemingway, Gertrude Stein y Ezra Pound— pudieran vivir lujosamente en el extranjero con muy pocos dólares. Allí absorbieron la desilusión de posguerra junto con otras corrientes intelectuales europeas, en particular la psicología freudiana y, en menor grado, el marxismo.

En muchas novelas, sobre todo en The Sun Also Rises (El sol también sale, 1926) de Hemingway y This Side of Paradise (Al este del paraíso, 1920) de Fitzgerald, se captan la extravagancia y la desilusión de lo que la escritora estadounidense expatriada Gertrude Stein llamó "la generación perdida": En el largo e importante poema de T.S. Eliot, "The Waste Land, de 1922, la civilización occidental está simbolizada por un yermo desierto que necesita desesperadamente un poco de lluvia (la renovación espiritual).

El modernismo

La gran oleada cultural del modernismo, que surgió en Europa y luego se propagó a Estados Unidos en los primeros años del siglo XX, expresó por medio del arte el sentido de la vida moderna como una brusca ruptura con el pasado. Del mismo modo que la maquinaria moderna había cambiado el ritmo, la atmósfera y la fisonomía de la vida diaria al inicio del siglo XX, muchos artistas plásticos y escritores reinventaron las formas artísticas tradicionales, con diversos grados de éxito, y decidieron buscar otras radicalmente nuevas como un eco estético de lo que la gente llegó a llamar “la edad de las máquinas”.

T.S. Eliot (1888-1965)

Thomas Stearns Eliot recibió una educación más depurada que ningún otro escritor estadounidense importante de su generación, en la Escuela Superior de Harvard, en la Sorbona y en la Universidad Oxford. Estudió sánscrito y filosofía oriental, lo cual influyó en su poesía. Como su amigo, el poeta Ezra Pound, viajó a Inglaterra a edad temprana y llegó a ser una figura eminente del mundo literario de ese país. Eliot fue uno de los poetas más respetados de su época, y su poesía modernista e iconoclasta, que a primera vista parece ilógica o abstracta, tuvo un impacto revolucionario.

En "The Love Song of J. Alfred Prufrock" ("La canción de amor de J. Alfred Prufrock", 1915), el viejo e inútil Prufrock medita que él mismo “ha medido su vida en pequeñas cucharadas de café” La imagen de las cucharadas de café refleja una existencia monótona y una vida desperdiciada. La célebre primera estrofa de"Prufrock" de Eliot invita al lector a penetrar en abigarrados callejones que, como la vida moderna, no ofrecen respuesta a las interrogantes de la existencia:

Vayamos pues tú y yo,
Cuando la tarde se extiende y cubre el cielo
Como un paciente anestesiado en la mesa quirúrgica...

El mismo tipo de imágenes campea en "The Waste Land" (La tierra baldía, 1922), que es como un eco del infierno de Dante al evocar las atestadas calles de Londres en tiempos de la Primera Guerra Mundial:

Bajo la niebla parda de una alborada de invierno,
Una multitud se apiñó sobre el Puente de Londres, y tantos...
Nunca imaginé que la muerte hubiera abatido a tantos...

Robert Frost (1874-1963)

Robert Lee Frost nació en California, pero vivió en una granja del nordeste del país hasta la edad de 10 años. Igual que Eliot y Pound, fue a Inglaterra atraído por los nuevos movimientos de la poesía. Escribió sobre la vida tradicional en una granja de Nueva Inglaterra (una parte del nordeste de Estados Unidos) y apeló a la nostalgia por las costumbres de antaño. Sus temas son universales: la recolección de manzanas, muros de piedra, cercas y caminos vecinales.

Eugene O'Neill (© AP Images)

Aun cuando su aproximación es lúcida y accesible, su obra tiene a menudo una engañosa simplicidad. Muchos de sus poemas sugieren un significado más profundo. Por ejemplo, la descripción de una tranquila noche nevada en un esquema de rima casi hipnótico puede sugerir la llegada no del todo indeseable de la muerte. Esto pertenece al poema "Stopping By Woods on a Snowy Evening" ("Un alto en el bosque en una noche nevada", 1923):

De quién son estos bosques creo saber.
Su casa está en la aldea, también lo sé;
No verá que me detengo aquí a mirar
A ver sus bosques nevados otra vez.

Aun cuando los autores de prosa estadounidenses experimentaron con el punto de vista y la forma en el periodo de entreguerras, sus obras fueron más realistas, en términos generales, que las de los europeos. En las décadas de 1920 y 1930, la importancia de aceptar la realidad tal cual es llegó a ser un tema predominante. Escritores como F. Scott Fitzgerald y el dramaturgo Eugene O'Neill retrataron en muchas ocasiones la tragedia que espera a quienes viven en un frágil mundo de sueños.

F. Scott Fitzgerald (1896-1940)

La vida de Francis Scott Fitzgerald parece un cuento de hadas. En la Primera Guerra Mundial, Fitzgerald se alistó en el Ejército de Estados Unidos y se enamoró de Zelda Sayre, una muchacha rica y hermosa que vivía en Montgomery, Alabama, cerca del lugar donde él estaba acuartelado. Cuando se reintegró a la vida civil, al final de la guerra, el joven decidió buscar fortuna en el mundo literario de la ciudad de Nueva York para casarse con Zelda.

Su primera novela, This Side of Paradise (Al este del paraíso, 1920), fue un éxito de librería y a la edad de 24 años nuestro autor se casó con su amada. Sin embargo ninguno de los dos pudo soportar las tensiones del éxito y la fama, y derrocharon su dinero. En 1924 decidieron ahorrar y se mudaron a Francia, pero regresaron al cabo de siete años. La salud mental de Zelda se tornó inestable y ésta tuvo que ser recluida en un sanatorio; por su parte, Fitzgerald cayó en el alcoholismo y murió joven, cuando trabajaba como escritor de guiones para el cine.

El lugar que se ha ganado Fitzgerald en la literatura de este país lo debe sobre todo a su novela The Great Gatsby (El gran Gatsby, 1925), una historia sobre el sueño estadounidense del hombre que labra su propio éxito, escrita brillantemente y estructurada con gran economía de recursos. El protagonista, el misterioso Jay Gatsby, descubre el costo devastador del éxito, al cual sacrifica el amor y su realización como persona. Fitzgerald captó mejor que cualquier otro escritor la vida fulgurante y desesperada de la década de 1920.

Ernest Hemingway (1899-1961)

Pocos escritores han tenido una vida tan colorida como Ernest Hemingway, la cual habría podido ser tema de alguna de las novelas de aventuras de este autor. Como Fitzgerald, Dreiser y muchos otros buenos novelistas del siglo XX, Hemingway era originario del Medio Oeste de Estados Unidos. En la Primera Guerra Mundial 32 prestó servicio en Francia, como voluntario en una unidad de ambulancias, pero fue herido y estuvo hospitalizado seis meses. Después de la guerra trabajó como corresponsal bélico destacado en París, y allí conoció a los escritores expatriados estadounidenses Sherwood Anderson, Ezra Pound, F. Scott Fitzgerald y Gertrude Stein. Esta última, en particular, influyó en su lacónico estilo.

Después de alcanzar la fama con su novela The Sun Also Rises (El sol también sale, 1926), continuó su trabajo de periodista y reseñó la Guerra Civil de España, la Segunda Guerra Mundial y la lucha armada en China en la década de 1940. Hemingway sufrió heridas cuando su avioneta se desplomó, durante un safari en África; sin embargo, no dejó de disfrutar de la caza y la pesca deportiva, las cuales inspiraron algunas de sus mejores obras. The Old Man and the Sea (El viejo y el mar, 1952), la poética novela corta sobre un pescador pobre y viejo que atrapa en mar abierto un pez enorme al que luego devoran los tiburones, lo hizo acreedor al Premio Pulitzer en 1953; al año siguiente ganó el Premio Nóbel. Desalentado por sus problemas familiares, por la enfermedad y por la idea de que estaba perdiendo sus dotes de escritor, Hemingway se suicidó de un balazo en 1961. Se podría decir que él fue el novelista estadounidense más popular. Sus inclinaciones son en esencia apolíticas y humanísticas, y en ese sentido es universal.

Igual que Fitzgerald, Hemingway llegó a ser portavoz de su generación; sin embargo, en lugar de describir la opulencia fatal de su época — como Fitzgerald, quien nunca combatió en la Primera Guerra Mundial —, Hemingway escribió sobre los combates, la muerte y los escépticos sobrevivientes de la "generación perdida": Sus personajes no son soñadores, sino rudos toreros, soldados y atletas. Los personajes intelectuales que presenta son seres sin ilusiones, marcados por cicatrices profundas. El sello distintivo del autor es un estilo pulcro, despojado de palabras innecesarias. Con frecuencia recurre al eufemismo. En A Farewell to Arms (Adiós a las armas, 1929), la heroína que muere al dar a luz exclama: "No tengo ningún temor. Esto es sólo un truco sucio". En una ocasión, Hemingway comparó sus obras con un iceberg:”por cada parte visible hay siete octavas partes ocultas bajo el agua”:

William Faulkner (1897-1962)

Nacido en el seno de una antigua familia del Sur, William Harrison Faulkner creció en Oxford, Mississippi, y allí pasó la mayor parte de su vida. Él recrea la historia de esas tierras y de las diversas razas que han vivido en ellas. Faulkner era un innovador e hizo experimentos muy brillantes con la cronología narrativa, en los que mostró distintos puntos de vista y diversas voces (aun de proscritos, niños y analfabetos), y cultivó un estilo barroco, rico y exigente, a base de enunciados muy largos.

Entre las mejores novelas de Faulkner figuran: The Sound and the Fury (El sonido y la furia, 1929) y As 1 Lay Dying (Mientras agonizo, 1930), dos obras modernistas donde el autor experimentó con el punto de vista y la voz narrativa para sondear la realidad de las familias sureñas sometidas a la angustia de perder a uno de sus miembros; Light in August (Luz de agosto, 1932), que muestra las complejas y violentas relaciones entre una mujer blanca y un hombre negro; y Absalom, Absalom! (¡Absalón, Absalón!, 1936), que es tal vez la mejor de todas, donde relata el ascenso y ocaso del dueño de una finca agrícola que forja su propio éxito y después su trágica caída.

El teatro estadounidense en el siglo XX

La dramaturgia de Estados Unidos imitó al teatro inglés y europeo hasta ya bien entrado el siglo XX. No fue sino hasta el siglo XX cuando surgieron en el país obras serias cuyos autores intentaron realizar innovaciones estéticas.

Eugene O'Neill (1888-1953)

Eugene O'Neill es la figura más egregia del teatro de Estados Unidos. En sus numerosas obras, su enorme originalidad técnica se conjuga con una visión fresca y profundidad emocional. Si bien los primeros dramas de O'Neill se centraron en la gente pobre y en la clase trabajadora, en sus obras posteriores exploró terrenos subjetivos, lo cual puso de relieve sus lecturas de Freud y su angustioso intento de reconciliarse con su madre, su padre y su hermano muertos.

Su drama Desire Under the Elms (Deseo bajo los olmos, 1924) recrea las pasiones ocultas en una familia. Entre sus últimos dramas figuran las reconocidas obras maestras The Iceman Cometh (Llegó el heladero, 1946), que es un relato sombrío sobre el tema de la muerte, y Long Day's Journey Into Night (El viaje de un largo día hacia la noche, 1956), una vigorosa y vasta autobiografía en forma dramática, cuyo centro focal son la familia del autor y el deterioro físico y psicológico de la misma, en un testimonio que transcurre en el curso de una noche.

[Kathryn VanSpanckeren, profesora de inglés en la Universidad de Tampa, ha impartido cursos sobre la literatura de Estados Unidos extensamente en el extranjero, y es ex directora del Instituto Summer de Literatura de Estados Unidos para estudiantes internacionales patrocinado por el Programa Fulbright del Departamento de Estado. Sus publicaciones incluyen poesía y enciclopedismo. Obtuvo su licenciatura en la Universidad de California en Berkeley y su doctorado en la Universidad de Harvard.]

Marcar página con:    ¿Qué es esto?