17 noviembre 2008

El artista Fritz Scholder redefinió el arte indígena de EE.UU.

Nueva exposición explora el legado polémico de Scholder

 
Indígena americano, óleo sin fecha de Fritz Scholder, representa a un jefe indígena cuyo rostro está oscurecido por sombras.
Indígena americano, óleo sin fecha de Fritz Scholder, representa a un jefe indígena cuyo rostro está oscurecido por sombras.

Washington – Es posible que ningún artista contemporáneo de ascendencia indígena americana haya sido tan enigmático, influyente o provocador como el fallecido Fritz Scholder (1937-2005), que demolió casi por si solo algunos de los clichés más persistentes sobre la naturaleza de la identidad indígena americana.

Ahora, tres años después de la muerte de Scholder, su inmensa producción, que incluye pinturas, esculturas y litografías, es el tema de una importante exposición del Museo Nacional del Indígena Americano (NMAI), de la Institución Smithsoniana. La muestra Fritz Scholder: Indígena/No indígena es una exposición de dos partes que se inauguró simultáneamente el 1 de noviembre en la sede del NMAI en Washington y en su filial de Nueva York. La mayoría de las obras se exponen en Washington, con una selección más pequeña en el NMAI de Nueva York.

Los curadores de la exposición son Truman T. Lowe (de la tribu ho-chunk) y Paul Chaat Smith (comanche). La muestra es la mayor exposición retrospectiva que se haya realizado de la obra de Scholder. En una entrevista reciente con America.gov, Lowe explicó que, aunque Scholder es más conocido por sus pinturas poco convencionales de indígenas, el artista se negaba a estar confinado en ninguna categoría en particular, en especial la de “artista indígena”, que sentía que era demasiado restrictiva. “Su palabra favorita era ‘paradoja’ y le gustaba decir: ‘tengo una cuarta parte de indígena y mis obras tienen una cuarta parte de indígena’”, recordó Lowe.

Puesto que su padre era mitad indígena luiseño y mitad alemán, y su madre era de origen francés, a Scholder no le gustaba la militancia tribal, y no estaba dispuesto a perpetuar el mito romántico del denominado “salvaje noble”, un estereotipo sobre los indígenas que se extendió durante el siglo XIX. “Nunca me he considerado un artista indígena. Los demás si lo han hecho”, declaró una vez Scholder. En su obra Indian Kitsch, que publicó en 1979, Scholder se describió a si mismo como “un indígena no indígena” y agregó: “no siento la atracción de la dicotomía de dos culturas. Sin embargo, conozco la naturaleza incongruente” de ambas.

EL INDÍGENA POSTMODERNO

Según él mismo cuenta, Scholder comenzó a dibujar a edad temprana y al parecer nunca dudó de su vocación artística. Nacido en Minnesota, se crió en la región de las Grandes Planicies, donde su padre trabajaba en la Oficina de Asuntos Indígenas. A pesar de la ocupación de su padre, Scholder y su familia no vivían en una reserva india y tenían poco contacto con la cultura de los indígenas americanos. Durante sus años universitarios, Scholder estudió con el artista pop Wayne Thiebaud, y en 1964 obtuvo una maestría en bellas artes por la Universidad de Arizona. Poco después, fue invitado a enseñar en el incipiente Instituto de Arte Indígena Americano en Santa Fe (Nuevo México), donde su experiencia demostró ser decisiva.

En un principio, Scholder dijo que “jamás” retrataría a indígenas, pero sus relaciones con artistas indígenas americanos y estudiantes de arte en Santa Fe hizo que cambiara de actitud. No obstante, su formación en arte modernista y post-modernista dictaminó un cambio importante en el enfoque imperante, que a juicio de Scholder era más bien primitivo, para describir a los indígenas americanos.

La obra Indígena con lata de cerveza, de Fritz Scholder, desató críticas en 1969 por su franca representación del alcoholismo.
La obra Indígena con lata de cerveza, de Fritz Scholder, desató críticas en 1969 por su franca representación del alcoholismo.

Desde la década de 1930, muchos artistas de Santa Fe se había dedicado a pintar escenas nostálgicas de la vida en los pueblos indígenas que reforzaban las ideas comunes sobre las sociedades indígenas americanas. Muchas de estas imágenes mostraban un aspecto monótono, unidimensional, que vino a ser la característica de la escuela pictórica conocida como “estilo estudio”, que llegó a dominar el mundo artístico de Santa Fe durante décadas. La decisión de Scholder, de pintar a los indígenas “como son en la realidad”, relegaría al estilo imperante al papelero artístico.

Se dedicó a “re-imaginar” a los indígenas para un público contemporáneo, empleando pinceladas sueltas para bosquejar sus figuras en tonos eléctricos. Los colores contrastantes servían de fondo; y no se daba ningún contexto. A diferencia de sus pintorescos predecesores del estilo estudio, los indígenas de Scholder hacían frente al observador y el efecto general era intenso, atrevido y bastante inquietante. Aunque algunos de estos retratos se basaban en conocidas fotografías de indígenas americanos, Scholder imbuía en su obra un sentido de la ironía que proponía numerosas interpretaciones de un símbolo emblemático.

TRASPASAR LOS LÍMITES

Con sus innovaciones, Scholder logró la aclamación crítica casi de inmediato y se aseguró un mercado lucrativo para sus obras. Su óleo sin fecha titulado Indígena americano, con la imagen ensombrecida de un jefe indígena, crudamente impuesta contra un chocante cielo rosado, fue considerado un triunfo. Las obras de Scholder procedentes de la serie denominada Indígena generalmente tuvieron la misma reacción, hasta que en 1969 presentó su cuadro titulado Indígena con lata de cerveza, que desató alaridos de protesta por parte de la comunidad indígena americana y también de los críticos de arte. La obra, que muestra la figura de un hombre indígena sentado en una mesa, o en un bar, con una lata de cerveza Coor enfrente suyo, abordaba de frente el problema del alcoholismo entre los indígenas, un tema delicado que pocos artistas se atrevían a tocar.

Según Lowe, esta obra sirvió de espejo para la comunidad indígena. El cuadro, explicó, “jugaba con el estereotipo del indígena borracho, lo que obligó a la comunidad a examinar más de cerca estas cuestiones difíciles”.

Scholder produjo otras obras que exploraban temas tabúes, como por ejemplo la pobreza de los indígenas y la larga historia de injusticias padecidas por los pueblos indígenas. Su enfoque de estos temas polémicos, para nada sentimental, con frecuencia escandalizaba a su público, pero dio paso a una valoración más sincera de los agudos problemas sociales y verdades incómodas. En su cuadro Retrato de un estadounidense con la bandera, de 1979, Scholder muestra a un indígena estadounidense envuelto en una bandera de Estados Unidos, reflejando las tensiones entre la cultura indígena y la sociedad más amplia que la ha absorbido.

Al mismo tiempo, a Scholder le interesaba abordar temas universales, sin hacer referencia a su etnia, ni a la de otros. Aunque de vez en cuando regresó a los motivos indígenas, en sus dos últimas décadas se dedicó principalmente a obras que exploraban las complejidades de las relaciones entre el hombre y la mujer (por ejemplo, un cuadro de 1986, titulado Amor monstruo no. 1, muestra a una pareja abrazándose con ferozmente) y a la creciente atención a su propia mortalidad (un autorretrato de 2001, titulado Calavera del artista, muestra una fotografía fantasmal en blanco y negro de la cabeza de Scholder sobre una lámina de rayos X de su propio cráneo). De hecho, las calaveras aparecen con bastante frecuencia en su obra final, junto a figuras sobrenaturales (vampiros, ángeles), y emblemas del espiritualismo indígena americano (chamanes).

El significado del legado de Scholder es un tema polémico, pero su influencia ha sido, y sigue siendo, profunda. Gracias a Scholder, “se destrozó una barrera”, afirmó Lowe. “Rompió el molde del arte estilo estudio” y de paso demostró que el arte de los indígenas supera con mucho los límites de los objetos artesanales tradicionales, como los tejidos, las cestas o la joyería. Scholder fue un pionero que facilitó la labor de los artistas indígenas de hoy “que tienen sus propios relatos que narrar, sus propias interpretaciones de la historia indígena” para encontrar un público, señaló Lowe. “Lo irónico es, sin duda, que Scholder dijo que jamás pintaría indígenas, pero fue eso precisamente lo que hizo de él un artista importante” .

La exposición Fritz Scholder: Indígena/No indígena permanecerá abierta al público hasta el 16 de agosto de 2009 en Washington y hasta el 17 de mayo en Nueva York. Para más información, véase la página web del Museo Nacional del Indígena Americano (en inglés).

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