Las remesas – dinero que envían a sus países de origen los trabajadores inmigrantes – tienen un papel cada vez mayor en las economías de muchos países, ya que contribuyen al crecimiento económico y al sustento de personas necesitadas.
El dinero que envían los trabajadores inmigrantes a sus hogares crea un flujo estable de cientos de millones dólares al año para los países en desarrollo.